lunes, 20 de marzo de 2017

Obesidad y problemas renales



La enfermedad renal crónica, entendida como el deterioro de la función de los riñones que eventualmente puede llevar a la pérdida total de la misma, ha aumentado progresivamente en los últimos 20 años en forma paralela con la epidemia de obesidad y síndrome metabólico, según informó el doctor Silvestre Arce, miembro de la Sociedad Boliviana de Nefrología.

Actualmente, se estima que más de 10 por ciento de la población a nivel mundial tiene algún grado de enfermedad renal, por lo que este domingo se realizará una campaña informativa y de prevención en la plaza de Las Banderas de 9:00 de la mañana a 13:00 horas.

Este 9 de marzo de 2017, se conmemora el Día Mundial del Riñón, una iniciativa mundial que comenzó en 2006 a través de la Sociedad Internacional de Nefrología y la Federación Internacional de Fundaciones Renales.

Su objetivo es hacer conciencia en la población sobre las enfermedades renales y cómo prevenirlas. Este año la temática del Día mundial del Riñón se enfoca en la obesidad y el impacto de un estilo de vida sano en la prevención de la insuficiencia renal.

La obesidad contribuye de forma indirecta al deterioro de la función renal ya que es un factor de riesgo fundamental para el desarrollo de diabetes mellitus e hipertensión arterial, que a su vez son las causas más importantes de enfermedad renal. Además, existen múltiples mecanismos por los que el sobrepeso por sí solo afecta la función renal.

Según Arce, la campaña es impulsada por unas 30 instituciones, entre laboratorios clínicos y farmacéuticas, además del Centro para Vivir con Diabetes y la Sociedad Boliviana de Nefrología, quienes el próximo domingo realizarán análisis de laboratorio gratuitos para detectar posibles problemas renales.

Se ha demostrado en múltiples estudios que la obesidad tiene un efecto sobre el riesgo de enfermedad renal que es independiente de las complicaciones cardiovasculares y metabólicas de las que va acompañada.

Arce dijo que el riesgo de enfermedad renal crónica aumenta hasta 25 por ciento en los pacientes con obesidad. Los mecanismos de este daño no están completamente dilucidados, pero tienen una relación bien documentada con aumento de mediadores inflamatorios, depósito de material graso dentro del tejido renal, aumento de flujo renal e hiperfiltración de la sangre y alteraciones en los mecanismos hormonales de control de la presión arterial.

El especialista alertó que existe también un tipo de enfermedad renal directamente causada por la obesidad llamada glomerulopatía de la obesidad o glomérulo-esclerosis focal y segmentaria secundaria a obesidad, que si bien no es la forma más frecuente en la que se presenta el daño renal por sobrepeso, ha aumentado en incidencia más de 10 veces desde la década de los 80.

La obesidad también tiene una asociación importante con litiasis (cálculos o piedras en los riñones) y cáncer renal, enfermedades de este órgano vital.

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