viernes, 16 de junio de 2017

Hay alternativas de comida sana frente al aumento de la obesidad


Toca el timbre, es recreo y los alumnos del colegio Cástulo Chávez se vuelcan al quiosco de la portera Elena Soliz. Allí, en lugar de los asaditos, empanadas o panchitos con mayonesa, predominan naranjas, mandarinas, manzanas, gualeles y productos saludables como yogur con granola, tujuré o jugo de quinua; hay hamburguesas elaboradas con lenteja y soya; y los jugos de fruta también sacan amplia ventaja a las sodas.

“Al principio costó, pero los chicos ya están acostumbrados a comer sano; ahora solo cuesta que los alumnos nuevos se habitúen”, dice doña Elena.

Este fenómeno no es casual, responde a una campaña ardua que duró años, ideada a partir de las cifras alarmantes de obecidad, cifras que por lo menos en nuestro medio no se han actualizado. Angélica Fierro, responsable del programa de enfermedades no transmisibles del Sedes, señala que los datos que existen sobre obesidad datan de 1998 y que solo hay estimaciones (hechas en 2012) que reflejan que, en Santa Cruz, un 26% de la población entre 25 y 59 años tenía sobrepeso y la obesidad alcanzaba al 32%.

En el mundo
Un estudio de la universidad de Washington alertó el martes en un foro sobre comida y alimentación en Estocolmo que unos 2.200 millones de personas en el mundo padecen obesidad. Es decir, el 30% de la población tiene sobrepeso, lo que convierte a esta condición en un problema de salud pública. “Los que aumentan de peso lo hacen a riesgo propio de padecer enfermedad cardiovascular, diabetes, cáncer y otros padecimientos que amenazan la vida”, aseguró Christopher Murray, uno de los autores del estudio.

Cambio de mentalidad
Pese a esta situación, se tiene, aunque pocas, algunas iniciativas saludables. La del colegio Cástulo Chávez es una de ellas, ya que desde 2013 empezaron a cambiar las papas fritas y sodas por alimentos nutritivos.

El exdefensor del pueblo Hernán Cabrera señala que la iniciativa nació de esa institución y que el Cástulo Chávez fue el colegio piloto. “Fue un trabajo arduo porque se debió cambiar la mentalidad de los padres y los estudiantes para que mejoren su alimentación”, señala, además de considerar que esto debería ser una política pública.

La portera, por su parte, agrega que una vez cambiado el hábito, su margen de ganancia es igual a cuando vendía frituras y otros productos no saludables.

El colegio Cástulo Chávez además ha reforzado el hábito de la buena alimentación haciendo partícipes a los estudiantes. La profesora Isabel Calvimontes explica que llevan adelante su proyecto socioproductivo denominado Hábitos alimenticios que contribuyen a un estilo de vida saludable, mediante el cual los propios estudiantes construyen sus quioscos, preparan alimentos y los comercializan. En el turno de la tarde, el director Miguel Pérez indicó que tienen su proyecto Panadería escolar, en el que utilizan granos integrales y también preparan jugos de fruta.

¿Cómo se nutre el cruceño?
Rima Ribera observa que hay un alto consumo de alimentos grasos y dulces en Santa Cruz, además de sedentarismo, y sugiere adoptar medidas como cobrar mayores impuestos a los alimentos insalubres, lo cual ha dado buenos resultados en Chile, según refirió.

Por su parte, la nutricionista Carla María Justiniano lamenta el consumo de carbohidratos y frituras (papas fritas, arroz y plátano frito en un mismo plato) y la pobre ingesta de verduras en las mesas de los cruceños, lo que deriva en un aporte escaso de vitaminas, minerales y fibras y en el detrimento de la salud.

jueves, 15 de junio de 2017

Jessica Echeverría: La sociedad experimenta ‘gordofobia’



No le interesa subirse a una balanza para controlar su peso ni vive a diario en el gimnasio. Sexy, audaz y segura de sí misma, la abogada cruceña trabaja a favor de niños que sufrieron violencia sexual, también es activista y se manifiesta en contra de la discriminación hacia las personas con sobrepeso.

Mía— ¿Qué te llevó a ejercer este tipo de activismo?

Jessica— Hay demasiada admiración a un concepto de belleza que establece la sociedad en Santa Cruz, donde los concursos de belleza abundan y hay muchas estéticas (centros), gimnasios y spas. Yo nunca he sentido problemas con mi físico, pero desde que tengo uso de razón siempre me cuestionaban: ‘eres bonita, por qué no bajas de peso’, ‘tienes problemas de tiroides’, ‘no ha probado tal dieta’, ‘...ha llegado un médico buenísimo’. Siempre he estado rodeada de ese tipo de comentarios que resumo en una palabra: “gordofobia”.

Mía— ¿Qué es la ‘gordofobia’?

Jessica— Tenemos una sociedad que le tiene fobia a los gordos. Yo nunca me he sentido mal con mi cuerpo ni lo rechacé, todo lo contrario, mi cuerpo me encanta y lo acepto, pero quien tiene problema con mi cuerpo es la sociedad. En Santa Cruz no todas son delgadas, como se proyecta; la mujer cruceña tiene curvas y caderas. Escuchando a muchas adolescentes, por los casos que llevo, tienen obsesión de ser flacas, hacer dieta desde jovencitas y esto lleva a caer en la bulimia y anorexia. La televisión y las revistas nos muestran como bello lo delgado. Somos muchas las gordas en Santa Cruz y por ello decidí escribir en Facebook y así mostrar rebeldía y lucha para aceptarse. Al final una no debe tener problemas con su peso. Yo no quiero ser flaca como todas las demás.

Mía— ¿Cómo te has resguardado del bombardeo mediático sobre cánones de belleza sin que se vulnere tu autoestima?

Jessica— La seguridad se irradia. Si una persona es feliz como es se siente cómoda. Un momento de mi vida bajé 40 kg y debo decir que cuando más flaca fui, no era feliz. Volví a subir y me siento tranquila. Muchas mujeres me han escrito para comentarme sobre la violencia psicológica que sufren por parte de sus parejas porque les dicen: mira tu barriga, tu celulitis o les muestran cuerpos de modelos (...). Otras mujeres me han dicho que se identifican con lo que expreso, que no quieren vivir forzadas ya que cada metabolismo y cada cuerpo es distinto. Conozco a modelos y he visto que muchas exponen su salud al extremo con el fin de adelgazar, incluso consumiendo sustancias nocivas. Igual no son mujeres plenas. Una no puede ser feliz teniendo hambre todo el día.

Mía— ¿Cómo es una mujer plena?

Jessica— La idea es que seamos mujeres independientes, formadas, capaces de estudiar y de liderar. No se trata de estar muestre y muestre el cuerpo.

Mía— ¿Cómo apoyas a que las mujeres estén más seguras de sí mismas, además de escribir en Facebook?

Jessica— Les digo que sean felices cuando se miran al espejo, todas las mujeres somos hermosas. Nosotras aceptamos a los hombres calvos y panzones, y no nos fijamos en que tengan un sixpack de abdominales. Las mujeres amamos a los hombres sin importar que cumplan estereotipos de belleza, entonces con esa fuerza tenemos que amarnos primero a nosotras. Se trata de liberarnos entre nosotras y aceptarnos porque todas somos hermosas. Que nos amen como somos. Yo muestro mi cuerpo y les gusto a mis seguidores, tengo muchos likes en las redes sociales.

Mía— ¿Tu talla jugó a favor o en contra en tu carrera política?

Jessica— Yo fui diputada y sufrí mucho en la política. Recuerdo que un exdiputado me dijo: ‘voy a votar para que seas presidenta de la brigada, pero tienes que bajar 30 kilos.’ También, un líder político me dijo: ‘tan bonita por qué no bajas de peso un poco’. No era suficiente ser honesta o buena diputada, el problema era que tenía que agradar a los políticos con mi físico. Esto me hizo leer textos feministas y de izquierda. A0sí comencé a ver la vereda del frente.

lunes, 12 de junio de 2017

Unos 2.200 millones de personas en el mundo padecen sobrepeso u obesidad



Unos 2.200 millones de personas sufren sobrepeso u obesidad en el mundo y pueden sufrir problemas de salud relacionados con ese padecimiento, según un estudio publicado hoy en la revista especializada The New England Journal of Medicine.

La investigación, realizada por el Instituto para la Métrica y Evaluación de la Salud (IHME, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Washington en Seattle (EE.UU.) y presentada hoy en el EAT Food Forum en Estocolmo, se centró en el estudio de 195 países y territorios entre los años 1980 y 2015.

Los más de 2.300 colaboradores en 133 países se basaron en los datos del Global Burden of Disease (GBD), una colaboración internacional que evalúa sistemáticamente la salud y sus factores de riesgo de 188 países.

Según estos datos, 2.200 millones de personas en 2015 en el mundo estaban afectadas por exceso de peso, lo que supone un 30 % de la población.

De esta cantidad, 108 millones de niños y 600 millones de adultos tenían un índice de masa corporal en el umbral de la obesidad, que superaba los 30.

De acuerdo con la definición del estudio, un índice de masa corporal (IMC), que asocia el peso con la altura del individuo, superior a 30 equivale a la obesidad, mientras que entre 25 y 30 corresponde a sobrepeso.

Desde 1980, la obesidad se ha duplicado en más de 70 países y ha crecido continuamente en la mayoría, además de que en el caso de los niños, el ritmo de obesidad de muchos lugares en el mundo superó al de los adultos.

Estados Unidos fue, con casi el 13 % de sus habitantes, el país con el mayor nivel de obesidad de entre los 20 más poblados.

Egipto tuvo el mayor porcentaje de adultos obesos, con un 35 % de su población; seguido por EE.UU., con 79,4 millones de personas; y de China, con 57,3 millones.

Por su parte, 15,3 millones de niños chinos y 14,4 millones de niños de India fueron los menores que más padecieron esta enfermedad crónica.

En el otro lado del espectro, se encontraron Bangladesh y Vietnam, con un 1 % de obesidad entre sus habitantes.

"El exceso de peso es uno de los problemas de salud pública más difíciles de nuestro tiempo, que afecta a casi una de cada tres personas en el mundo", aseguró Ashkan Afshin, uno de los autores del estudio y profesor de la Universidad de Washington.

Los expertos avisaron de que este incremento de peso mundial en niños y adultos provoca problemas de salud y enfermedades que han causado un aumento del número de muertes relacionadas con el sobrepeso y la obesidad en los últimos años.

El 40 % de las muertes en 2015 relacionadas con el exceso de peso corporal correspondieron a personas que, con su índice de masa corporal, padecían sobrepeso pero no llegaron a ser considerados obesos.

"Los que aumentan de peso lo hacen a riesgo propio de enfermedad cardiovascular, diabetes, cáncer y otras condiciones que amenazan la vida", alertó Christopher Murray, otro de los autores del estudio y profesor de la Universidad de Washington.

"Las resoluciones de año nuevo para perder peso -añadió Murray- deben convertirse en compromisos durante todo el año para perder peso y evitar el aumento en el futuro". (12/06/2017)

martes, 6 de junio de 2017

Las emociones de la obesidad

SOBREPESO | TRATAR DE CALMAR LA ANSIEDAD COMIENDO PAPAS FRITAS O LA PENA CON UN HELADO, ES PARTE DEL PROCESO QUE PUEDE LLEVAR HACIA LA OBESIDAD, UN NUEVO ESTUDIO HABLA SOBRE EL TEMA.

La imagen de la mujer que come un kilo de helado mientras mira una película romántica porque su novio la ha dejado, es más que un cliché de comedia estadounidense, existen conductas emocionales que influyen en el sobrepeso y la obesidad y una dieta no es suficiente para bajar de peso si no se tratan también las emociones.

La obesidad es una condición clínica individual, que se ha convertido en un serio problema de salud pública que va en aumento, explica la psicóloga clínica y psicoterapeuta complementaria, Cecilia García Meruvia.

“Las causas de la obesidad son múltiples, e incluyen factores tales como la herencia genética; el comportamiento del sistema nervioso, endócrino, metabólico, factores no heredables y factores sociales”, dice y añade que en esta condición es muy importante recalcar la importancia de seguir las recomendaciones ofrecidas por un médico especializado en orden de descartar la existencia de los factores anteriormente mencionados. A la vez, para obtener resultados exitosos el acompañamiento de un tratamiento psicológico es vital, debido a que la condición de la obesidad en cada sujeto tiene diferentes detonantes emocionales que podrían dificultar la estabilización del paciente, advierte la psicóloga.

Dentro de estos detonantes emocionales, comenta García, los más repetitivos son aquellos ligados al miedo, la ira y la culpa, donde prima una necesidad de protegerse o sentirse protegido en la mayoría de los casos. Al mismo tiempo, la sobre alimentación puede ser en muchos casos un mecanismo de defensa para manejar síntomas depresivos, ansiosos, agresión reprimida o traumas vividos en el pasado, como abusos de tipo sexual en la mayoría de los casos, donde el sujeto busca ocultarse o protegerse, usando para eso grasa acumulada en el organismo.



TERAPIA

El acompañamiento terapéutico para la obesidad o cualquier condición relacionada con problemas alimenticios o que envuelven la imagen del sujeto, es altamente recomendable para poder eliminar o disminuir las resistencias tanto físicas como mentales y emocionales del paciente, comenta García.

“Este acompañamiento se puede dar con la implementación de diferentes terapias y técnicas, que van desde la terapia tradicional hasta la terapia complementaria. Desde mi experiencia terapéutica, yo sugeriría una intervención integral, que permita al paciente combinar el trabajo de un médico especialista, junto al trabajo terapéutico y educativo de un nutricionista, tomando en cuenta que cada caso es diferente”, dice la psicóloga.



ESTUDIO

Por su parte, el psiquiatra español Javier Quintero destaca en una entrevista publicada por Efe Salud, que por primera vez se incluya el equilibrio emocional como una recomendación de estilo de vida en la Pirámide de la Alimentación Saludable de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) presentada recientemente.

“Me parece fundamental que en la base de la pirámide aparezca el equilibrio emocional, pero hay que profundizar un poco más. No se trata solo de una vida sana y estar tranquilo. Hay que gente que vive su sobrepeso de forma equilibrada, pero eso no quita que tenga un problema ejecutivo de fondo”, señala.

Desde hace diez años un equipo de profesionales de la salud mental capitaneado por Quintero trabaja con una máxima: “Si no se trabaja el aspecto emocional, lo demás no va a funcionar” en el abordaje de la obesidad y su antesala, el sobrepeso.

Si solo se trata el balance energético (consumo de energía y gasto) “se pueden hacer tantas dietas como queramos, que serán igual al número de fracasos a la hora de intentar modular su alimentación”, apunta el doctor.

Y bajo ese aspecto emocional hay circunstancias ligadas a la depresión, al trauma, a la adicción a la comida, al descontrol de los impulsos, a la desorganización en la forma de vida.

“Ni todos los pacientes están bien, ni todos están mal, pero por lo general se cae el mito del gordo feliz”, apunta el jefe de Psiquiatría del Hospital Infanta Leonor de Madrid.



LA D.I.E.T.A QUE ANALIZA LAS EMOCIONES

Los años de investigación del equipo de Quintero en la relación que tienen los diferentes trastornos de conducta y el sobrepeso y obesidad se han materializado en una herramienta, la D.I.E.T.A.

Se trata de una evaluación de los aspectos emocionales mediante la contestación de un cuestionario que cualquier persona puede acometer a través de la web de este equipo, www.somoscomocomemos.com, y conocer el perfil emocional del interesado.



OBESIDAD

Se analizan cinco dimensiones: D (desorganización); I (impulsividad); E (emocional); T (traumática) y A (adictividad) en diferentes niveles.

“Lo normal es que una o dos de las dimensiones sean las que se disparan y generalmente crean el problema” que lleva a comer descontroladamente y a engordar de forma insana, explica Quintero.

La D se refiere a una desorganización del estilo de vida que lleva a ejecutar hábitos poco sanos; la I se refiere a la impulsividad a la hora de comer, a la ausencia de autocontrol; la E es la emoción (que tiene dos partes: una relacionada con la ansiedad y otra con la depresión); la T es haber vivido una experiencia traumática; y la A es la adicción a la comida.

Sobre la adicción a la comida el especialista explica que determinados alimentos, en general los hidratos de carbono y los azúcares, unido a determinados hábitos de alimentación, pueden provocar una activación intensa y rápida de la dopamina, una hormona que regula el placer y todo lo que lo activa tiende a repetirse, creando una necesidad de comer para activar ese mecanismo de recompensa.

“En las personas con sobrepeso y/o obesidad se encuentran con mucha frecuencia problemas emocionales, cognitivos y/o psicológicos, que definen su patrón de alimentación. En general se producen dos tipos de problemas; los primarios (aquellos que actúan como desencadenantes y/o agravantes del sobrepeso) y los secundarios (repercusión del impacto que el exceso de peso puede tener, jugando entonces como un factor de cronicidad y ensombreciendo el pronóstico), explica somoscomocomemos.com.



COMER CON CABEZA

Más de 400 pacientes han sido evaluados en estos años de investigación: “El 80% de los pacientes con sobrepeso y obesidad tienen un trasfondo emocional”, apunta este especialista.

Para el doctor Quintero, los mensajes para prevenir el aumento en las tasas de sobrepeso y obesidad “no llegan a la población” que “come mal y más de los que debe” en una vida “tremendamente sedentaria” por lo que hay un claro desequilibrio entre ingreso y gasto.

“Hay mucho endocrino que aboga por comer con hambre, pero yo abogo por comer con cabeza. Comer con hambre es una espiral que llega a confundir ansiedad o tristeza con hambre. Comer con cabeza es hacerlo de forma planificada, cinco veces al día, sin saltarse ninguna”, señala el psiquiatra quien concluye: “Con cabeza somos capaces de entender las emociones y buscar la solución”.

Maracuyá para perder peso


Contiene carbohidratos buenos para el organismo
Esta planta reduce el colesterol nocivo (HDL) y ayuda a controlar y bajar de peso, siguiendo una dieta adecuada y hábitos saludables como ejercicio, sus efectos se acentúan y sus resultados benéficos se notan en menos tiempo.

Propiedades
El maracuyá es una fruta tropical y se le conoce también como fruta de la pasión (pasiflora). Tiene un color marrón característico y su fruto contiene muchas semillas, su pulpa tiene un sabor dulce muy agradable y es comestible.
Entre sus múltiples beneficios, encontramos que es rica en fitoesteroles, elementos que ayudan a reducir de forma natural el colesterol, una sustancia que al rebasar ciertos niveles en el cuerpo se convierte en nociva y causa severos efectos en la salud, problemas cardiacos, problemas de circulación, y problemas como el sobrepeso.
Una fruta que cuenta con múltiples cualidades para el organismo

martes, 30 de mayo de 2017

Cuatro dietas innovadoras



Lo más difícil, a veces, no es bajar del peso sino elegir el régimen más adecuado ante la ingente cantidad de dietas que periódicamente circulan en Internet y las revistas.

Para ayudar a quienes se plantean iniciar un régimen para adelgazar a elegir el plan más adecuado, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha efectuado una selección y clasificación de las dietas más populares, que seguirán en alza durante el 2017.

“La idea es organizar las dietas, en algunos casos fruto de modas pasajeras fomentadas por ‘celebridades’, y en otros, motor de un negocio millonario enfocado en las nuevas “dietas milagro””, según Rubén Bravo, portavoz del IMEO (www.imeoobesidad.com) y experto en nutrición.

“Este ranking está respaldado por más de 20 especialistas en obesidad y cuidado de la salud, entre ellos médicos, nutricionistas, psicólogos, naturópatas y cirujanos digestivos”, recalca Bravo.

Esta clasificación de dietas está basada en la información que obtienen de los miles de pacientes con sobrepeso y obesidad que pasan por consultas del IMEO, y en publicaciones americanas y británicas de prestigio.

A petición de Efe los expertos de este Instituto han descrito y analizado cuatro de los regímenes más indicados para perder peso.

Estos regímenes elegidos proponen una pérdida de peso moderada (hasta 1,5 kilogramos (Kg) por semana y no más de 6 Kg al mes), están pensadas a medio y largo plazo y cuentan un lapso de adaptación para evitar el ‘efecto rebote’ (recuperar el peso perdido), según el IMEO.

Son dietas que sirven de todos los grupos de alimentos restringiendo las cantidades y contribuyen a reeducar los hábitos alimentarios y mantener un estilo de vida saludable, añaden.



Dietas 2.0, perder peso por medio de ‘apps’

“Las dietas 2.0 surgen al mismo tiempo que los ‘smartphones’, y estas ‘apps’ donde nos las muestran, van ocupando más terreno en nuestras vidas ya que proponen utilizar las nuevas tecnologías y programas informáticos para llevar un seguimiento de los alimentos que consumimos y del ejercicio que realizamos”, señala a Efe la nutricionista clínica Carmen Escalada.

Además, según Escalada, ofrecen innumerables posibilidades para aumentar nuestra adhesión a la pauta, como opciones para compensar nuestros posibles excesos, la publicación de mensajes en nuestras redes sociales si la incumplimos o alarmas cuando nos acercamos “peligrosamente a la nevera”.

“Una de las ventajas de las dietas 2.0 es que permiten una sensación parecida a tener un dietista y entrenador personal 24 horas a nuestra entera disposición”, según esta nutricionista.

Escalada destaca que algunas de estas ‘apps’ ofrecen la ventajosa opción de ‘feedback’ (retroalimentación), que permite introducir en el programa informático los alimentos que hemos consumido en la comida, lo cual nos dará ideas para la cena, o que nos recuerda si un día no hemos hecho ejercicio.



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Dietas 2.0, perder peso por medio de ‘apps’
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Dieta de los días alternos

La denominada “dieta de los días alternos” está elaborada por Rubén Bravo, del IMEO, y “permite una pérdida de peso que oscila entre los 16,5 y 23,5 kilogramos en cuatro meses, dependiendo del estilo de vida, edad y sexo de la persona”, explica a Efe la nutricionista Estefanía Ramo.

Según Ramo la alimentación se divide en bloques y las calorías no se reparten de forma homogénea todos los días. Las jornadas pueden ser de los siguientes tipos:.

++ Depurativas.- En las que se toman alimentos muy hipocalóricos con comidas principalmente desintoxicantes que ayudan a reducir la retención de líquidos.

++ De régimen.- En la que se incluyen platos muy sabrosos de fácil preparación y tienen unos niveles equilibrados de grasas saludables, hidratos de carbono y proteínas.

++ Días sociales.- En ellos se relaja la sensación de hacer régimen y en los que se puede disfrutar de planes no considerados de dieta durante el fin de semana.

“Esta dieta potencia la pérdida de grasa manteniendo y mejorando la masa muscular, favorece la toma de alimentos que producen vitalidad en las horas diurnas y los que producen reparación y descanso en las nocturnas”, según esta nutricionista.

“¡Y lo más importante: permite varias comidas fuera de casa y algún que otro premio a la semana para reducir los niveles de ansiedad!”, enfatiza.



Dieta genética

Carmen Escalada explica que el mayor aliciente de la denominada “dieta genética” es su máxima personalización y adaptación a la persona, que recurre a ella para perder peso o mejorar o mantener su salud.

La experta indica que para este régimen se realiza una sencilla prueba de herencia genética, que consiste en la extracción de saliva o un análisis de sangre, a partir de lo cual se estudia la información proporcionada por varios genes con implicación en el metabolismo de las grasas y azúcares que consumimos.

“Esta prueba surgió cuando la nutrigenética, ciencia en continuo crecimiento, determinó que en función de cuáles sean nuestras variaciones genéticas, nuestro cuerpo reacciona de una manera u otra ante los nutrientes que ingerimos”, explica.

En función de los resultados de esta prueba y de los gustos, preferencias, costumbres y datos personales del paciente como su edad, sexo o actividad física, se elabora toda la pauta dietética.

“Una de las ventajas de esta dieta es que tiene como objetivo que la persona aprenda a comer saludablemente y, en función de sus necesidades, que no tienen por qué ser iguales a otra persona, pueda quemar las mismas calorías diarias”, aclara Escalada.

“Otro de sus beneficios es que permite detectar, de manera cada vez más precisa, el riesgo o tendencia de una persona a padecer una enfermedad, y contribuir a prevenirla mediante una adaptación de su nutrición”, apunta.



Dieta circadiana

“Los ciclos circadianos, variaciones hormonales de nuestro cuerpo que dependen del momento del día en que nos encontremos, es la base para la “dieta circadiana”, indica a Efe la nutricionista Estefanía Ramo.

“Estos ciclos marcan una fase de activación que va, desde las seis de la mañana con la salida del sol, hasta las seis de la tarde, hora que da lugar a la fase de descanso y reparación, que comienza con el anochecer y cierra el ciclo nocturno”, comenta.

“Para perder peso es necesario acoplar el consumo de los alimentos a estas oscilaciones naturales”, enfatiza Ramo.

“Estos ritmos hormonales dependen de la luz solar, cuya ausencia o presencia es captada por la retina del ojo, la cual envía señales a la glándula pineal de cerebro, que estimula o inhibe la producción de ciertas sustancias denominadas neurotrasmisores, como la melatonina y la serotonina”, señala.

Según Ramo, los ciclos del día y la noche, del sol y la oscuridad, generan ritmos hormonales en el sistema endocrino y en el sistema nervioso central, que influyen en la metabolización de los alimentos.

“Esta dieta disminuye el consumo de comidas grasas en las horas nocturnas, obligando a que durante el sueño nuestro organismo utilice sus propias grasas de reserva sin detrimento de nuestros tejidos nobles, fomentando la pérdida de peso”, arguye.





“La “dieta circadiana” tiene en cuenta las variaciones hormonales de nuestro cuerpo que dependen del momento del día en que nos encontremos, y favorece que el cuerpo utilice sus propias grasas de reserva durante la noche” indica a Efe la nutricionista Estefanía Ramo.



“Una de las ventajas de las dietas 2.0, mediante ‘apps’, es que dan la sensación de tener un nutricionista y entrenador personal 24 horas a nuestra disposición”, según Carmen Escalada, del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).



La “dieta de los días alternos”, del nutricionista Rubén Bravo, incluye días para desintoxicarse y reducir la retención de líquidos, días de régimen con platos muy sabrosos, equilibrados y fáciles de preparar y días sociales para disfrutar de platos fuera de la dieta.

La nueva moda de las dietas sin almidón


DIAGNÓSTICO

Debido a los riesgos para la salud, los expertos recomiendan un diagnóstico médico en caso de sufrir trastornos intestinales, en lugar de acudir a tests por Internet o a curanderos.

Los "cupcakes" de la barra tienen una pinta irresistible, pero... "¿Llevan gluten?", pregunta un cliente. Los camareros estadounidenses ya están acostumbrados: anualmente se sirven en el país unos 200 millones de almuerzos sin gluten. En Estados Unidos, renunciar a estas proteínas que contienen los cereales de secano es una tendencia al alza.

Sin embargo, los motivos que contribuyen a la moda "sin gluten" son de lo más variados. Para quienes sufren celiaquía, una enfermedad autoinmune producida por una intolerancia permanente al gluten, es una obligación, pues de lo contrario los daños a su organismo pueden ser muy graves. Junto a ellos, otras personas tienen alergia o una elevada sensibilidad al gluten.

Pero hay quienes han emprendido la batalla contra estas proteínas tras leer bestsellers como "Wheat Belly", del médico William Davis, que afirman que el gluten no es sano y, además, engorda. Y son muchos: según una encuesta reciente, uno de cada diez hogares estadounidenses no consume alimentos con gluten y uno de cada cuatro ciudadanos cree que la alimentación sin gluten es sana para cualquiera.

Sin embargo, un nuevo estudio publicado en el "British Medical Journal" pone de manifiesto que comer sin gluten no tiene ventaja alguna sobre la salud, más bien todo lo contrario: al reducir el gluten, muchas personas disminuyen también su consumo de cereales integrales, que protegen el corazón. "Según nuestros datos, una dieta pobre en gluten que sólo tenga como objetivo la salud no es recomendable", resume el gastroenterólogo y coautor de la investigación, Andrew Chan, del Harvard School of Medicine.

Junto con Benjamin Lebwohl, del centro de celiaquía de la Universidad de Columbia (Nueva York) y otros colegas, Chan analizó el material de dos estudios de larga duración, que entre 1986 y 2010 reunían cada cuatro años diversos datos sobre la salud y la alimentación de 110 mil estadounidenses. Los investigadores dividieron a los participantes en cinco grupos según su consumo de gluten.

"En el grupo que menos consumía se daba el mismo porcentaje de casos con enfermedades del corazón que en el de mayor consumo", señala Chan. "Está claro que el gluten es perjudicial para los celíacos. Pero los bestsellers de dietas, basándose en casos anecdóticos, han divulgado la idea de que una dieta baja en gluten es sana para cualquiera", apunta Lebwohl. Sin embargo, quien renuncia a los cereales integrales corre el riesgo de perder sus efectos beneficiosos para el corazón.

Así, los expertos recomiendan un diagnóstico médico en caso de sufrir trastornos intestinales, en lugar de acudir a tests por Internet o a curanderos. Además, las familias que renuncian al gluten deben tener mucho cuidado a la hora de someter a sus hijos a esta dieta, como demuestra el triste caso de un bebé belga de siete meses que falleció pesando apenas cuatro kilos tras ser "diagnosticado" intolerante al gluten y alérgico a la lactosa por sus padres.

La noticia saltó hace unos días a los titulares, generando un enorme revuelo. Sin embargo, ante las consultas de los alarmados padres, muchos pediatras han llamado a la calma: "Nadie muere por no comer gluten", afirmaba en su blog la pediatra española Lucía Galán, autora de los libros "Lo mejor de nuestras vidas" y "Eres una madre maravillosa", pidiendo responsabilidad a los medios de comunicación. Según explica, el bebé murió desnutrido porque sus padres lo alimentaron a base de bebidas vegetales, al parecer principalmente con leche de quínua.

No obstante, el caso ejemplifica que "seguir o hacer seguir a un bebé una dieta exclusiva en la que suprimimos grupos de alimentos sin que haya una justificación médica, no tiene sentido", como afirmaba en una entrevista Oscar García, jefe de Neonatología del Hospital Clínic de Barcelona. "La única justificación para retirar el gluten de la dieta es que haya un diagnóstico de una enfermedad celíaca o una intolerancia" añade tajante Galán.