jueves, 13 de julio de 2017

Bulimia y anorexia


Enfermedades que pueden dañar la salud
El nutricionista Camilo Andrade explica que los trastornos de la alimentación implican algo más que simplemente comenzar una dieta para bajar de peso o tratar de hacer ejercicio físico todos los días. Por ello los nutricionistas hacen especial énfasis en conocer a fondo estas patologías

Conociendo más
Los trastornos de la alimentación son tan comunes que según estudios uno o dos de cada 10 personas lidiarán alguna vez con uno. Cada año, miles de adolescentes desarrollan trastornos de la alimentación o problemas de peso, alimentación o con su imagen corporal, al ser esta la edad donde adquiere relevancia la cuestión estética.
Los trastornos de alimentación más comunes son la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa, pero cada vez se identifican con más frecuencia otros trastornos relacionados con los alimentos, como el trastorno restrictivo o selectivo, el trastorno por atracones, los trastornos de la imagen corporal y las fobias a los alimentos.
Los trastornos alimenticios son los más peligrosos para los jóvenes.

viernes, 7 de julio de 2017

Oler comida engorda, según nuevo estudio


Andrew Dillin y Céline Riera, científicos de la Universidad de Berkeley de California, publicaron un revelador estudio en la revista Cell Metabolism sobre la influencia del sentido del olfato en la acumulación de grasas.

Concluyeron que existe relación entre el olor de la comida y el metabolismo, lo que influye en el aumento de peso.

Según explica la web Gizmodo, Dillin y Riera utilizaron terapia genética con el fin de anular las terminaciones nerviosas de un grupo de ratones, privándoles del sentido del olfato durante tres semanas. Después, les dieron de comer una dieta rica en grasas. Junto a ellos había un grupo de control formado por ratones con el sentido del olfato intacto.

La pérdida del olfato no influyó de ninguna manera en el apetito de los roedores pero si se evidenció que los ratones que no podían oler la comida solo captaban un 10% de la grasa adquirida por sus compañeros, es decir engordaban menos.

En un segunda prueba, decidieron anular el sentido del olfato en roedores con problemas de obesidad, consiguiendo que su índice de grasa corporal baje a niveles normales.

En un último test, usaron a ratones con características de un olfato superior al de un roedor normal. En este caso los primeros ganaron mucho más peso.

El estudio aclara que todas las variaciones de peso corresponden solo a grasa corporal, no a masa muscular u ósea.

"Los sistemas sensoriales juegan un papel crucial en el metabolismo. Ganar peso no es solo una cuestión de cuántas calorías se ingieren, sino de cómo se perciben esas calorías. Si podemos demostrar esta hipótesis en humanos, quizá podamos desarrollar un fármaco que interrumpa ese circuito metabólico sin afectar al sentido del olfato", señala Dillin, uno de los autores del estudio.

La hipótesis

Los estudiosos creen que la relación con el olfato tiene que ver con el metabolismo. Los ratones que no olían la comida mostraban un mayor ritmo metabólico. Es decir que quemaban grasas más rápidamente.

La hipótesis de Dillin y Riera es que, el olfato indica al organismo cuándo vamos a comer, preparándose para recibir alimentos.

Cuando no la olemos, el cuerpo cree que ya la hemos comido o aún no ha llegado el momento de comer, por lo que mantiene el ritmo metabólico normal y sigue quemando grasas.

El estudio solo se ha realizado con ratones, pero los autores creen que es probable que suceda lo mismo con seres humanos.

Advierten que acoso laboral y bajo salario causan obesidad


Inestabilidad laboral, acoso y falta de salarios justos son factores que detonan la obesidad, ya que incitan a que el cerebro humano busque acumular grasa en el cuerpo, tal y como lo hacían nuestros ancestros cuando se sentían en peligro, dijo hoy el doctor Arturo Ruiz Velasco.

“La obesidad laboral es un reflejo de una serie de conflictos internos, que se aúnan al sedentarismo, mala alimentación y desequilibrios emocionales al desconocer su futuro inmediato", explica a Efe este experto en el trabajo emocional relacionado con el sobrepeso.

De acuerdo con Velasco, en los orígenes del ser humano, cuando este era excluido de un clan se generaba un estrés muy grande, “un shock biológico muy fuerte y se sentía abandonado".

Era necesario para no morir de frío y defenderse de los animales, y eso se quedó grabado en el cerebro hasta la actualidad, por lo que sentirse en amenaza lleva al ser humano a utilizar la grasa como un medio de protección, apunta.

viernes, 16 de junio de 2017

Hay alternativas de comida sana frente al aumento de la obesidad


Toca el timbre, es recreo y los alumnos del colegio Cástulo Chávez se vuelcan al quiosco de la portera Elena Soliz. Allí, en lugar de los asaditos, empanadas o panchitos con mayonesa, predominan naranjas, mandarinas, manzanas, gualeles y productos saludables como yogur con granola, tujuré o jugo de quinua; hay hamburguesas elaboradas con lenteja y soya; y los jugos de fruta también sacan amplia ventaja a las sodas.

“Al principio costó, pero los chicos ya están acostumbrados a comer sano; ahora solo cuesta que los alumnos nuevos se habitúen”, dice doña Elena.

Este fenómeno no es casual, responde a una campaña ardua que duró años, ideada a partir de las cifras alarmantes de obecidad, cifras que por lo menos en nuestro medio no se han actualizado. Angélica Fierro, responsable del programa de enfermedades no transmisibles del Sedes, señala que los datos que existen sobre obesidad datan de 1998 y que solo hay estimaciones (hechas en 2012) que reflejan que, en Santa Cruz, un 26% de la población entre 25 y 59 años tenía sobrepeso y la obesidad alcanzaba al 32%.

En el mundo
Un estudio de la universidad de Washington alertó el martes en un foro sobre comida y alimentación en Estocolmo que unos 2.200 millones de personas en el mundo padecen obesidad. Es decir, el 30% de la población tiene sobrepeso, lo que convierte a esta condición en un problema de salud pública. “Los que aumentan de peso lo hacen a riesgo propio de padecer enfermedad cardiovascular, diabetes, cáncer y otros padecimientos que amenazan la vida”, aseguró Christopher Murray, uno de los autores del estudio.

Cambio de mentalidad
Pese a esta situación, se tiene, aunque pocas, algunas iniciativas saludables. La del colegio Cástulo Chávez es una de ellas, ya que desde 2013 empezaron a cambiar las papas fritas y sodas por alimentos nutritivos.

El exdefensor del pueblo Hernán Cabrera señala que la iniciativa nació de esa institución y que el Cástulo Chávez fue el colegio piloto. “Fue un trabajo arduo porque se debió cambiar la mentalidad de los padres y los estudiantes para que mejoren su alimentación”, señala, además de considerar que esto debería ser una política pública.

La portera, por su parte, agrega que una vez cambiado el hábito, su margen de ganancia es igual a cuando vendía frituras y otros productos no saludables.

El colegio Cástulo Chávez además ha reforzado el hábito de la buena alimentación haciendo partícipes a los estudiantes. La profesora Isabel Calvimontes explica que llevan adelante su proyecto socioproductivo denominado Hábitos alimenticios que contribuyen a un estilo de vida saludable, mediante el cual los propios estudiantes construyen sus quioscos, preparan alimentos y los comercializan. En el turno de la tarde, el director Miguel Pérez indicó que tienen su proyecto Panadería escolar, en el que utilizan granos integrales y también preparan jugos de fruta.

¿Cómo se nutre el cruceño?
Rima Ribera observa que hay un alto consumo de alimentos grasos y dulces en Santa Cruz, además de sedentarismo, y sugiere adoptar medidas como cobrar mayores impuestos a los alimentos insalubres, lo cual ha dado buenos resultados en Chile, según refirió.

Por su parte, la nutricionista Carla María Justiniano lamenta el consumo de carbohidratos y frituras (papas fritas, arroz y plátano frito en un mismo plato) y la pobre ingesta de verduras en las mesas de los cruceños, lo que deriva en un aporte escaso de vitaminas, minerales y fibras y en el detrimento de la salud.

jueves, 15 de junio de 2017

Jessica Echeverría: La sociedad experimenta ‘gordofobia’



No le interesa subirse a una balanza para controlar su peso ni vive a diario en el gimnasio. Sexy, audaz y segura de sí misma, la abogada cruceña trabaja a favor de niños que sufrieron violencia sexual, también es activista y se manifiesta en contra de la discriminación hacia las personas con sobrepeso.

Mía— ¿Qué te llevó a ejercer este tipo de activismo?

Jessica— Hay demasiada admiración a un concepto de belleza que establece la sociedad en Santa Cruz, donde los concursos de belleza abundan y hay muchas estéticas (centros), gimnasios y spas. Yo nunca he sentido problemas con mi físico, pero desde que tengo uso de razón siempre me cuestionaban: ‘eres bonita, por qué no bajas de peso’, ‘tienes problemas de tiroides’, ‘no ha probado tal dieta’, ‘...ha llegado un médico buenísimo’. Siempre he estado rodeada de ese tipo de comentarios que resumo en una palabra: “gordofobia”.

Mía— ¿Qué es la ‘gordofobia’?

Jessica— Tenemos una sociedad que le tiene fobia a los gordos. Yo nunca me he sentido mal con mi cuerpo ni lo rechacé, todo lo contrario, mi cuerpo me encanta y lo acepto, pero quien tiene problema con mi cuerpo es la sociedad. En Santa Cruz no todas son delgadas, como se proyecta; la mujer cruceña tiene curvas y caderas. Escuchando a muchas adolescentes, por los casos que llevo, tienen obsesión de ser flacas, hacer dieta desde jovencitas y esto lleva a caer en la bulimia y anorexia. La televisión y las revistas nos muestran como bello lo delgado. Somos muchas las gordas en Santa Cruz y por ello decidí escribir en Facebook y así mostrar rebeldía y lucha para aceptarse. Al final una no debe tener problemas con su peso. Yo no quiero ser flaca como todas las demás.

Mía— ¿Cómo te has resguardado del bombardeo mediático sobre cánones de belleza sin que se vulnere tu autoestima?

Jessica— La seguridad se irradia. Si una persona es feliz como es se siente cómoda. Un momento de mi vida bajé 40 kg y debo decir que cuando más flaca fui, no era feliz. Volví a subir y me siento tranquila. Muchas mujeres me han escrito para comentarme sobre la violencia psicológica que sufren por parte de sus parejas porque les dicen: mira tu barriga, tu celulitis o les muestran cuerpos de modelos (...). Otras mujeres me han dicho que se identifican con lo que expreso, que no quieren vivir forzadas ya que cada metabolismo y cada cuerpo es distinto. Conozco a modelos y he visto que muchas exponen su salud al extremo con el fin de adelgazar, incluso consumiendo sustancias nocivas. Igual no son mujeres plenas. Una no puede ser feliz teniendo hambre todo el día.

Mía— ¿Cómo es una mujer plena?

Jessica— La idea es que seamos mujeres independientes, formadas, capaces de estudiar y de liderar. No se trata de estar muestre y muestre el cuerpo.

Mía— ¿Cómo apoyas a que las mujeres estén más seguras de sí mismas, además de escribir en Facebook?

Jessica— Les digo que sean felices cuando se miran al espejo, todas las mujeres somos hermosas. Nosotras aceptamos a los hombres calvos y panzones, y no nos fijamos en que tengan un sixpack de abdominales. Las mujeres amamos a los hombres sin importar que cumplan estereotipos de belleza, entonces con esa fuerza tenemos que amarnos primero a nosotras. Se trata de liberarnos entre nosotras y aceptarnos porque todas somos hermosas. Que nos amen como somos. Yo muestro mi cuerpo y les gusto a mis seguidores, tengo muchos likes en las redes sociales.

Mía— ¿Tu talla jugó a favor o en contra en tu carrera política?

Jessica— Yo fui diputada y sufrí mucho en la política. Recuerdo que un exdiputado me dijo: ‘voy a votar para que seas presidenta de la brigada, pero tienes que bajar 30 kilos.’ También, un líder político me dijo: ‘tan bonita por qué no bajas de peso un poco’. No era suficiente ser honesta o buena diputada, el problema era que tenía que agradar a los políticos con mi físico. Esto me hizo leer textos feministas y de izquierda. A0sí comencé a ver la vereda del frente.

lunes, 12 de junio de 2017

Unos 2.200 millones de personas en el mundo padecen sobrepeso u obesidad



Unos 2.200 millones de personas sufren sobrepeso u obesidad en el mundo y pueden sufrir problemas de salud relacionados con ese padecimiento, según un estudio publicado hoy en la revista especializada The New England Journal of Medicine.

La investigación, realizada por el Instituto para la Métrica y Evaluación de la Salud (IHME, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Washington en Seattle (EE.UU.) y presentada hoy en el EAT Food Forum en Estocolmo, se centró en el estudio de 195 países y territorios entre los años 1980 y 2015.

Los más de 2.300 colaboradores en 133 países se basaron en los datos del Global Burden of Disease (GBD), una colaboración internacional que evalúa sistemáticamente la salud y sus factores de riesgo de 188 países.

Según estos datos, 2.200 millones de personas en 2015 en el mundo estaban afectadas por exceso de peso, lo que supone un 30 % de la población.

De esta cantidad, 108 millones de niños y 600 millones de adultos tenían un índice de masa corporal en el umbral de la obesidad, que superaba los 30.

De acuerdo con la definición del estudio, un índice de masa corporal (IMC), que asocia el peso con la altura del individuo, superior a 30 equivale a la obesidad, mientras que entre 25 y 30 corresponde a sobrepeso.

Desde 1980, la obesidad se ha duplicado en más de 70 países y ha crecido continuamente en la mayoría, además de que en el caso de los niños, el ritmo de obesidad de muchos lugares en el mundo superó al de los adultos.

Estados Unidos fue, con casi el 13 % de sus habitantes, el país con el mayor nivel de obesidad de entre los 20 más poblados.

Egipto tuvo el mayor porcentaje de adultos obesos, con un 35 % de su población; seguido por EE.UU., con 79,4 millones de personas; y de China, con 57,3 millones.

Por su parte, 15,3 millones de niños chinos y 14,4 millones de niños de India fueron los menores que más padecieron esta enfermedad crónica.

En el otro lado del espectro, se encontraron Bangladesh y Vietnam, con un 1 % de obesidad entre sus habitantes.

"El exceso de peso es uno de los problemas de salud pública más difíciles de nuestro tiempo, que afecta a casi una de cada tres personas en el mundo", aseguró Ashkan Afshin, uno de los autores del estudio y profesor de la Universidad de Washington.

Los expertos avisaron de que este incremento de peso mundial en niños y adultos provoca problemas de salud y enfermedades que han causado un aumento del número de muertes relacionadas con el sobrepeso y la obesidad en los últimos años.

El 40 % de las muertes en 2015 relacionadas con el exceso de peso corporal correspondieron a personas que, con su índice de masa corporal, padecían sobrepeso pero no llegaron a ser considerados obesos.

"Los que aumentan de peso lo hacen a riesgo propio de enfermedad cardiovascular, diabetes, cáncer y otras condiciones que amenazan la vida", alertó Christopher Murray, otro de los autores del estudio y profesor de la Universidad de Washington.

"Las resoluciones de año nuevo para perder peso -añadió Murray- deben convertirse en compromisos durante todo el año para perder peso y evitar el aumento en el futuro". (12/06/2017)

martes, 6 de junio de 2017

Las emociones de la obesidad

SOBREPESO | TRATAR DE CALMAR LA ANSIEDAD COMIENDO PAPAS FRITAS O LA PENA CON UN HELADO, ES PARTE DEL PROCESO QUE PUEDE LLEVAR HACIA LA OBESIDAD, UN NUEVO ESTUDIO HABLA SOBRE EL TEMA.

La imagen de la mujer que come un kilo de helado mientras mira una película romántica porque su novio la ha dejado, es más que un cliché de comedia estadounidense, existen conductas emocionales que influyen en el sobrepeso y la obesidad y una dieta no es suficiente para bajar de peso si no se tratan también las emociones.

La obesidad es una condición clínica individual, que se ha convertido en un serio problema de salud pública que va en aumento, explica la psicóloga clínica y psicoterapeuta complementaria, Cecilia García Meruvia.

“Las causas de la obesidad son múltiples, e incluyen factores tales como la herencia genética; el comportamiento del sistema nervioso, endócrino, metabólico, factores no heredables y factores sociales”, dice y añade que en esta condición es muy importante recalcar la importancia de seguir las recomendaciones ofrecidas por un médico especializado en orden de descartar la existencia de los factores anteriormente mencionados. A la vez, para obtener resultados exitosos el acompañamiento de un tratamiento psicológico es vital, debido a que la condición de la obesidad en cada sujeto tiene diferentes detonantes emocionales que podrían dificultar la estabilización del paciente, advierte la psicóloga.

Dentro de estos detonantes emocionales, comenta García, los más repetitivos son aquellos ligados al miedo, la ira y la culpa, donde prima una necesidad de protegerse o sentirse protegido en la mayoría de los casos. Al mismo tiempo, la sobre alimentación puede ser en muchos casos un mecanismo de defensa para manejar síntomas depresivos, ansiosos, agresión reprimida o traumas vividos en el pasado, como abusos de tipo sexual en la mayoría de los casos, donde el sujeto busca ocultarse o protegerse, usando para eso grasa acumulada en el organismo.



TERAPIA

El acompañamiento terapéutico para la obesidad o cualquier condición relacionada con problemas alimenticios o que envuelven la imagen del sujeto, es altamente recomendable para poder eliminar o disminuir las resistencias tanto físicas como mentales y emocionales del paciente, comenta García.

“Este acompañamiento se puede dar con la implementación de diferentes terapias y técnicas, que van desde la terapia tradicional hasta la terapia complementaria. Desde mi experiencia terapéutica, yo sugeriría una intervención integral, que permita al paciente combinar el trabajo de un médico especialista, junto al trabajo terapéutico y educativo de un nutricionista, tomando en cuenta que cada caso es diferente”, dice la psicóloga.



ESTUDIO

Por su parte, el psiquiatra español Javier Quintero destaca en una entrevista publicada por Efe Salud, que por primera vez se incluya el equilibrio emocional como una recomendación de estilo de vida en la Pirámide de la Alimentación Saludable de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) presentada recientemente.

“Me parece fundamental que en la base de la pirámide aparezca el equilibrio emocional, pero hay que profundizar un poco más. No se trata solo de una vida sana y estar tranquilo. Hay que gente que vive su sobrepeso de forma equilibrada, pero eso no quita que tenga un problema ejecutivo de fondo”, señala.

Desde hace diez años un equipo de profesionales de la salud mental capitaneado por Quintero trabaja con una máxima: “Si no se trabaja el aspecto emocional, lo demás no va a funcionar” en el abordaje de la obesidad y su antesala, el sobrepeso.

Si solo se trata el balance energético (consumo de energía y gasto) “se pueden hacer tantas dietas como queramos, que serán igual al número de fracasos a la hora de intentar modular su alimentación”, apunta el doctor.

Y bajo ese aspecto emocional hay circunstancias ligadas a la depresión, al trauma, a la adicción a la comida, al descontrol de los impulsos, a la desorganización en la forma de vida.

“Ni todos los pacientes están bien, ni todos están mal, pero por lo general se cae el mito del gordo feliz”, apunta el jefe de Psiquiatría del Hospital Infanta Leonor de Madrid.



LA D.I.E.T.A QUE ANALIZA LAS EMOCIONES

Los años de investigación del equipo de Quintero en la relación que tienen los diferentes trastornos de conducta y el sobrepeso y obesidad se han materializado en una herramienta, la D.I.E.T.A.

Se trata de una evaluación de los aspectos emocionales mediante la contestación de un cuestionario que cualquier persona puede acometer a través de la web de este equipo, www.somoscomocomemos.com, y conocer el perfil emocional del interesado.



OBESIDAD

Se analizan cinco dimensiones: D (desorganización); I (impulsividad); E (emocional); T (traumática) y A (adictividad) en diferentes niveles.

“Lo normal es que una o dos de las dimensiones sean las que se disparan y generalmente crean el problema” que lleva a comer descontroladamente y a engordar de forma insana, explica Quintero.

La D se refiere a una desorganización del estilo de vida que lleva a ejecutar hábitos poco sanos; la I se refiere a la impulsividad a la hora de comer, a la ausencia de autocontrol; la E es la emoción (que tiene dos partes: una relacionada con la ansiedad y otra con la depresión); la T es haber vivido una experiencia traumática; y la A es la adicción a la comida.

Sobre la adicción a la comida el especialista explica que determinados alimentos, en general los hidratos de carbono y los azúcares, unido a determinados hábitos de alimentación, pueden provocar una activación intensa y rápida de la dopamina, una hormona que regula el placer y todo lo que lo activa tiende a repetirse, creando una necesidad de comer para activar ese mecanismo de recompensa.

“En las personas con sobrepeso y/o obesidad se encuentran con mucha frecuencia problemas emocionales, cognitivos y/o psicológicos, que definen su patrón de alimentación. En general se producen dos tipos de problemas; los primarios (aquellos que actúan como desencadenantes y/o agravantes del sobrepeso) y los secundarios (repercusión del impacto que el exceso de peso puede tener, jugando entonces como un factor de cronicidad y ensombreciendo el pronóstico), explica somoscomocomemos.com.



COMER CON CABEZA

Más de 400 pacientes han sido evaluados en estos años de investigación: “El 80% de los pacientes con sobrepeso y obesidad tienen un trasfondo emocional”, apunta este especialista.

Para el doctor Quintero, los mensajes para prevenir el aumento en las tasas de sobrepeso y obesidad “no llegan a la población” que “come mal y más de los que debe” en una vida “tremendamente sedentaria” por lo que hay un claro desequilibrio entre ingreso y gasto.

“Hay mucho endocrino que aboga por comer con hambre, pero yo abogo por comer con cabeza. Comer con hambre es una espiral que llega a confundir ansiedad o tristeza con hambre. Comer con cabeza es hacerlo de forma planificada, cinco veces al día, sin saltarse ninguna”, señala el psiquiatra quien concluye: “Con cabeza somos capaces de entender las emociones y buscar la solución”.