sábado, 21 de enero de 2017

El sobrepeso afecta a más de la mitad de la población latina



Un 58% de la población de América Latina sufre sobrepeso, debido principalmente a una mala nutrición que afecta en especial a mujeres y niños, indica un informe conjunto de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud.

En Bolivia, la cifra es aún más alarmante. El último estudio de prevalencia de sobrepeso en en el país, con datos de 1998 y publicado en 2001, señala que el 80% de la población tiene exceso de peso (el 30% obesidad y el 50% sobrepeso), explicó el doctor Douglas Villarroel a EL DEBER que y estima que esa tendencia se ha mantenido.

Mientras 360 millones de latinoamericanos sufren sobrepeso, unos 140 millones (un 23% de la población) padece de obesidad, lo que expresa "una presencia preocupantemente alta en la región" de ambas condiciones, indicó el informe Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y El Caribe.

Comer sano cuesta
El alto nivel de sobrepeso y obesidad en la región obedece, entre otras causas, a una mala nutrición asociada a factores económicos como el difícil acceso a alimentos sanos, por su alto precio en comparación con los productos de alto nivel calórico, que son más baratos, señalaron los expertos de la FAO y la OMS.

Sin embargo, el doctor Villarroel asegura que, a diferencia de los resultados generales del informe regional, al menos en Bolivia, el sobrepeso no distingue estratos sociales.

El especialista en endocrinología asegura que, por ejemplo, la gente de escasos recursos puede comer “pan con soda” pero que quienes tienen más dinero gastan en otro tipo de alimentos que tampoco son saludables, como la comida rápida.

A partir de ello, Villarroel alerta el riesgo de que una creciente tendencia a ser ‘gordos y desnutridos’ pero afirma que se debe encarar un nuevo estudio de prevalencia de obesidad para tener un panorama actual de la situación en Bolivia.

Crisis en aumento
El sobrepeso y la obesidad se han duplicado en la última década y la tendencia es creciente, señala la doctora Paloma Cuchi, representante de la OMS en Chile, citada por la agencia AFP.
Para evitarlo, los gobiernos de la región deben apuntar a la prevención en los niños, “porque es más fácil detener el sobrepeso en ellos a comparación de los adultos", afirmó Rubén Grajeda, especialista de OMS.

Villarroel aporta diciendo que, además de llevar una alimentación más balanceada, es fundamental que niños y jóvenes, abandonen los hábitos sedentarios y encaren una vida en movimiento

viernes, 20 de enero de 2017

Cómo ayudar a una persona con anorexia



Es importante ser honesto, directo y comprensivo. Siéntate y explica exactamente lo que has notado, sin ahorrar detalles. Dile a la persona que estás realmente preocupado por lo que pasa.

Dile que te importa y que te gustaría ayudarle. Puedes decir, “me parece que quizás tengas un desorden alimenticio o problemas con la comida”. No la acuses, condenes ni le hagas confesar. Apóyale, pero no intentes ser su terapeuta.
Sugiere ayuda profesional. La mayoría de la gente responde mejor a las opciones. Puedes ofrecerle algunas: “Podrías obtener más información en un grupo de ayuda mutua”, o “Podrías pedir hora al dietista”. Ofrécete a acompañarle para obtener ayuda.
Si se resiste a ser ayudado o niega el problema, es posible que no esté preparado para admitir que tiene un problema de anorexia o bulimia. No le ayudes a negarlo con tu silencio. Habla de las cosas que observas y que te preocupan. No puedes obligarle a buscar ayuda. Sin embargo, puedes indicarle a dónde puede dirigirse o llamar para pedir información; puedes incluso sugerir que empiece por hacerse un examen médico. Reafírmale que estás dispuesto a hablar del problema, pero sólo si quiere y en el momento que considere oportuno. No te pelees con él /ella por el tema de la comida o del peso.
Los amigos bien intencionados, los compañeros de habitación y los miembros de la familia tienden a implicarse demasiado en los problemas de la persona con anorexia o bulimia. Recuerda que los trastornos alimenticios se centran en temas de control y si intentas controlar a la persona enferma, siempre ganará. No intentes manipularla con sobornos, recompensas, castigos o culpabilidad. Ninguna de estas tácticas funciona. El apoyo es la clave.
Tanto si la persona está en tratamiento como si no, no cometas el error de intentar cambiar su comportamiento. Que sea ella quién lo haga. Es la única que puede cambiarlo. El cambio no será de la noche a la mañana. Si te implicas en exceso, puedes enfadarte y acaba quemándote.
Esto es todo lo que puede hacer un amigo, aunque sea frustrante. Sólo no podrás conseguir que la personase cure y no debes asumir esa responsabilidad tú sólo.
Si consigues que la persona se responsabilice de su comportamiento mientras la tratas con dignidad y comprensión, es mucho más probable que ésta busque ayuda e inicie el cambio.
Pautas de comportamiento familiar con la anorexia o la bulimia
La familia tiene que evitar temas de conversación relacionados con la comida, el aspecto físico de la paciente o la salud de la misma. Son temas que se tratan en el grupo terapéutico.
Los padres son las personas que deciden los menús diarios, deben abstenerse de preguntar al paciente su opinión sobre este tema.
Ignorar los comentarios o protestas de la paciente, respecto a cantidades o contenidos antes, durante y después de las comidas.
Procurar variar los menús, para que la paciente esté mejor nutrida y evitar que pueda acogerse a determinados alimentos que pueda llegar a ritualizar.
Si existen diferencias de opinión entre los miembros de la familia (respecto al trastorno), discutirlos fuera de la presencia del paciente, o posponerlo para plantearlos en el grupo terapéutico de familias o ante su terapeuta.

jueves, 19 de enero de 2017

Dieta para quitarse los kilos extras que dejaron las fiestas

Además de los regalos y el tiempo compartido en las celebraciones con la familia y los amigos, las fiestas de fin de año suelen dejar los kilos de más a causa de los múltiples y opíparos banquetes.

Y con el cargo de conciencia que llega en enero, cuando se constata que la ropa queda un poco más ajustada, también aparece la determinación para deshacerse de esos kilos a la brevedad posible.

Hay acciones que se pueden tomar para eliminar ese peso adicional que dejaron las navidades de forma efectiva, saludable y sin riesgos para salud.

Y Wyness le dio a BBC Mundo sus recomendaciones para deshacerse de lo que dejaron los excesos navideños. Se debe ser realista y se tienen que fijar objetivos que se puedan cumplir, por ejemplo, perder entre medio y un kilo a la semana.

Hay que alejarse de las dietas que prometen una rápida eliminación de peso y de las que prohíben el consumo de ciertos grupos alimenticios. Este tipo de regímenes no son sostenibles y pueden ocasionar deficiencias nutricionales.

Hay que organizarse. Llevar un diario de lo que se come diariamente, eso permitirá evitar el consumo de productos que no son saludables y planificar tu día de manera que se pueda tener a mano alimentos que son buenos para el organismo y que se puede comer apenas se sienta hambre.

Se tiene que empezar progresivamente. Es útil introducir un par de cambios pequeños en la dieta y en la rutina y tomar nota de ellos.

Una vez que eso sea parte regular de tu día, se pueden añadir más cambios. Las modificaciones regulares, aunque parezcan menores, son muy beneficiosas.

Deben evitarse las distracciones cuando se está comiendo. Esto puede hacer que consumas más de lo que necesitas.

No hay una solución rápida ni mágica, se tiene que estar consciente de qué es lo que se puede hacer e introducir los cambios de manera gradual.

Aumentan casos de sobrepeso y obesidad

Cerca de 360 millones de personas, el 58% de los habitantes de la región, presentan sobrepeso, una condición que afecta, sobre todo, a mujeres y niños, según un informe de la FAO y la OPS.

Los datos están consignados en el Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe, presentado ayer y elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS). “Mientras el hambre y la desnutrición disminuyen, el sobrepeso y la obesidad aumentan en América Latina y el Caribe”.

Las tasas más elevadas de sobrepeso se registran en Chile (63%), México (64%) y Bahamas (69%), y la prevalencia más baja en Haití (38,5%), Paraguay (48,5%) y Nicaragua (49,4%).

La obesidad afecta a 140 millones de personas (el 23% de la población regional) y las mayores prevalencias se dan en países del Caribe: Bahamas (36,2%) Barbados (31,3%), Trinidad y Tobago (31,1%) y Antigua y Barbuda (30,9%).

Para la representante regional de la FAO, Eve Crowley, de no frenarse este aumento, el mayor riesgo es para zonas y países donde se consumen más alimentos procesados, por lo que la región debería recurrir a la valiosa experiencia que tiene en la lucha contra el hambre.

8 propósitos de año nuevo que debes (y puedes) cumplir



Con el estreno del nuevo calendario siempre vienen a tu mente los mejores propósitos: adelgazar y dejar de fumar, dormir más, ir al gimnasio todos los días, ganar una maratón, reunirte con los amigos, aprender idiomas, viajar por el mundo… Pero casi siempre el listado de compromisos o las ‘New Year resolutions’ se queda en la mitad de la mitad. El foco del fracaso radica en enredarse con una agenda infinita de tareas que no llevan a nada. Recuerda, el secreto está en no sobrepasar un número excesivo de objetivos. Aquí van los esenciales.

1. Bajar de peso: empieza por reconocer el error

Mantener un peso adecuado asegura vivir más y mejor. Nuestro cuerpo no está preparado cuando se sobrepasa el umbral de grasa extra, y las articulaciones y los órganos internos sufren, el metabolismo trabaja a toda máquina y el corazón ha de ponerse al límite para sobrellevar los kilos de más. “La clave pasa por reconocer que hemos hecho algo mal, entonces estaremos dando el primer paso para mejorar. Si uno mismo no es capaz de identificarlo, lo mejor es acudir a un profesional colegiado que pueda enseñarnos una rutina alimentaria saludable y compatible con nuestro estilo de vida”, indica la nutricionista y dietista María Astudillo.

2. Dejar de fumar y de beber alcohol es posible

Una vez más, te prometes beber menos alcohol y dejar de fumar. Si titubeas a principios de año, recuerda el mensaje tajante de la OMS: consumo cero. “Si quieres antioxidantes, hay que olvidarse de la copita de vino. No hay nada mejor que una ración extra de frutas y verduras. Respecto al tabaco, en España más de 150 personas mueren al día por enfermedades relacionas con los cigarrillos. Solo uno de cada diez fumadores consigue dejarlo por sí mismo, por lo que se recomienda buscar la ayuda profesional, por ejemplo, en programas regulares en la Seguridad Social con neumólogos y psicólogos, que cada vez gozan de mayor popularidad dados sus buenos resultados”, explica Astudillo, creadora de la dieta ALEA.

3. Realizar ejercicio físico: no pienses en ganar el maratón en febrero

Este es el objetivo clásico de cara a iniciar un nuevo año y uno de los que más cuesta cumplir. Sin embargo, como apunta el psicólogo Francisco Estupiñá, este compromiso requiere una preparación psicológica previa para asumir los costes que implica ponerse a hacer deporte, como vencer la pereza, las agujetas y la inexperiencia, antes de que te enteres de los beneficios en el medio plazo. “Es fundamental ponérnoslo fácil y elegir muy bien la actividad a desarrollar. Debe resultar atractiva, divertida y satisfactoria. También cabe plantearse objetivos a largo plazo, aunque sin exigirse un nivel que cause frustración. Ponerse en manos de un entrenador profesional puede parecer más complicado que calzarse las zapatillas y salir a correr, pero las ventajas en términos de compromiso a largo plazo, adaptación a nuestro estado físico y evitar lesiones, pueden compensar sobradamente el coste”, sugiere. “La OMS recomienda caminar unos 150 minutos a la semana, es decir, veinte minutos al día. Una propuesta para mejorar la situación sería empezar en enero a caminar media hora, todos los días o día sí-día no. En febrero, subir a cuarenta minutos y así hasta lo que se pueda. Nos sentiremos más fuertes, física y mentalmente, menos ansiosos, descansaremos mejor y gestionaremos mejor nuestras emociones. Reduciremos el riesgo de accidentes cerebrovasculares y de cánceres”, anota Astudillo.

4. Socializar: más quedar y menos Twitter

Nadie discute que para la mayoría de las personas, las relaciones sociales representan una necesidad básica, pero con frecuencia acaban relegadas por el trabajo y la familia. “Muchas veces tratamos de compensarlo con sustitutos de baja calidad, como las redes sociales o los planes desenfrenados de fin de semana con la intención de ver a todo el mundo para acabar no habiendo pasado tiempo con nadie. Conviene recordar que las relaciones sociales ‘premium’ requieren una dedicación, si no exclusiva, al menos limitada a un número pequeño de personas a la vez, y una actitud adecuada como estar dispuesto a escuchar con interés y a revelar cosas de nosotros mismos, nuestras opiniones y sentimientos. Una investigación de varias universidades de Estados Unidos y Canadá asoció un mayor número de relaciones personales con un mejor funcionamiento de nuestro sistema inmunológico.

5. Dormir mejor: libros y tabletas, fuera de la cama

El sueño es una necesidad fisiológica, pero a diferencia del hambre o la sed, es la primera víctima que sucumbe a una agenda complicada, una falta que después de cobra con fatiga, somnolencia diurna y alteraciones en el metabolismo. Una posible solución está en comprometerse a respetar el sueño como una necesidad prioritaria. “establecer un buen balance entre el sueño y la vigilia es imprescindible para los procesos biológicos de reparación de nuestras neuronas”, explica la doctora Sagrario Manzano, coordinadora del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología.

6. Evitar el estrés: desenchufa las preocupaciones

Admítelo, todos tenemos límites, tanto en las tareas que puedas hacer como en la presión que puedas soportar. “Cuando alguien está presionado o cargado en exceso, su rendimiento se deteriora, y a partir de un cierto punto, más esfuerzo no significa mejor resultado, con el riesgo en el largo plazo de desarrollar trastornos asociados al estrés, como la depresión o la hipertensión arterial. Hay que controlar la presión que soportamos y no asumir más tareas de las que efectivamente podemos hacer. Es fundamental aprender a decir no”, advierte Estupiñá.

7. Mejorar el estado de ánimo: viaja, hazte voluntario o vuelve a las aulas

Si has acabado el año con el estado de ánimo algo bajo, la receta más sencilla está en la actividad. Lanzarse en proyectos que hagan experimentar emociones positivas, como viajar o apuntar a un curso o implicarse en una causa, son ingredientes de una vida satisfactoria. Pero no todas las actividades valen lo mismo, recuerda Estupiñá: “Hay tareas pasivas que nos plantean un reto nulo y una satisfacción muy escasa, como ver la televisión sin criterio o navegar en internet sin un interés definido, que nos apartan de cosas importantes. Lo mejor es buscar tareas que nos resulten atractivas y tratar de comprometernos expresamente con ellas, como mínimo anunciando nuestra intención a las personas que tenemos cerca. Pagar una cuota, hacernos responsables de una labor ante otras personas y hacer algo con los compañeros de actividad ayudan aún más”.

8. Haz una cita para tu chequeo anual

No descuides esta cita. Consulta con tu médico cuales son las pruebas de rutina que necesitas según tu género, edad, factores de riesgo y estado de salud. Si eres mujer, mantén al día tus mamografías y tus exámenes ginecológicos, pero hay otras pruebas que también debes tener en cuenta. En el caso de los hombres, ustedes tienden a descuidarse más que sus compañeras y postergan esas pruebas de control y detección. Pero procura que este año sea diferente y déjate guiar por el médico.


miércoles, 11 de enero de 2017

Roxana Pérez Barja cambió hábitos y perdió 33 kilos



Quien la ve ahora, piensa que no es la misma persona de hace un tiempo, cuando desembarazó de su único hijo, Andrés Salas. El cambio corporal la dejó con 33 kilos de sobrepeso.

Si hay alguien que puede jactarse de disciplina, fuerza de voluntad y buena figura (hoy), es Evelín Roxana Pérez Barja (36). El vehemente deseo de retornar a su figura inicial la mantuvo firme en sus hábitos, a pesar de los ‘porrazos’. Contrató varios servicios de catering que no funcionaron, hasta llegar al indicado, de su amiga Carolina Kempff.

Complementó la dieta con rutinas de Funcional, una disciplina fitness que juega con el peso corporal, y con ayuda de su instructor personal, Pedro Teles Lima, alcanzó la meta.
Cuando comenzó a sentirse bien, quiso usar ropa de gym para su nueva talla y fue entonces que probó los diseños deportivos de Labellamafia. Se enamoró, puso la tienda Fitness Shop en Equipetrol y comenzó a distribuir la marca, que pronto estará en el país como franquicia. “Ahora puedo usar prendas que antes se veían bien en otras personas”, dice orgullosa


martes, 10 de enero de 2017

Salud: cinco de cada diez bolivianos tiene obesidad

De acuerdo con los datos del Ministerio de Salud, alrededor de cinco de cada 10 bolivianos presentan un grado de obesidad, la mayor incidencia se registra en mujeres adultas.

Ya finalizaron las fiestas navideñas y es normal sentir la ropa más apretada debido al exceso de consumo de alimentos altos en grasas típicos de estas fechas.

Es necesario intentar perder esos kilos de sobrepeso, pues la incidencia de obesidad aún es alta en Bolivia.
“Estudios del Ministerio de Salud establecen que alrededor del 49,7 por ciento de mujeres en edad fértil tiene algún grado de obesidad, también el 49% de varones adultos tiene sobrepeso”, informó a Cambio Yesid Humacayo, responsable de la Unidad de Alimentación del Ministerio de Salud.

Presentar un grado de obesidad implica tener un alto riesgo de adquirir enfermedades cardíacas, como diabetes, hipertensión, problemas del corazón, entre otros males.

“Llevar una vida saludable no solo tiene que ver con los alimentos, el sedentarismo, el consumo de drogas y el alcohol hacen que tendamos a adquirir sobrepeso y obesidad”, manifestó Humacayo, y añadió que se debe excluir el consumo de drogas, alcohol y tabaco.

La licenciada en Nutrición Andrea Andrade hizo notar que cualquier momento “es ideal para desintoxicar el organismo; (lo cual) se puede lograr consumiendo bastante agua, cítricos y hojas verdes”.

La especialista también considera que es importante duplicar el ejercicio o empezar a practicar cualquier actividad física, incluidas las caminatas, para mantenerse en forma.