jueves, 25 de agosto de 2016

Se demuestra la influencia del sobrepeso y la obesidad en otros ocho cánceres

Los científicos han encontrado "suficiente evidencia" de que el sobrepeso y la obesidad entrañan un riesgo de desarrollar ocho tipos de cáncer para los que el vínculo no estaba demostrado hasta ahora, según la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC). Esta agencia, que depende de la ONU y tiene su sede en Lyon (Francia), señala en un comunicado que la ausencia de exceso de grasa corporal reduce el riesgo de sufrir cáncer de cardias gástrico, hígado, vesícula, páncreas, ovario y tiroides, así como meningioma y mieloma múltiple. Hay "evidencia limitada" de que evitar el sobrepeso disminuye el riesgo de morir por cáncer de próstata, cáncer de pecho para los hombres y linfoma de las células B grandes, agrega la nota. Estas son las conclusiones del trabajo de 21 expertos internacionales independientes a los que la agencia encargó que repasaran más de 1.000 estudios, lo que incluía análisis del comportamiento de varias generaciones, experimentos con animales e investigaciones sobre la relación del cáncer con un exceso de grasa corporal. Los expertos confirmaron lo que la propia IARC ya había establecido en otra evaluación publicada en 2002: el sobrepeso y la obesidad son un factor en los cáncer de colon y recto, esófago, riñón, mama en las mujeres menopáusicas y endometrio del útero. El grupo de trabajo revisó igualmente las informaciones científicas disponibles sobre la obesidad de niños, adolescentes y jóvenes hasta 25 años para determinar si eso podía suponer una mayor probabilidad de cáncer en la edad adulta. De hecho, encontró que para algunos cánceres como el de colon y el de hígado, la asociación entre sobrepeso y cáncer era similar a la observada para los adultos. La IARC hizo hincapié en que en los estudios experimentales con animales ha quedado bien establecido la incidencia para varios tipos de cáncer. En concreto, las dietas con restricción de calorías disminuyen el riesgo de sufrir cáncer de las glándulas mamarias, colon, páncreas, piel y de la glándula pituitaria. De acuerdo con los parámetros utilizados hasta ahora, se estima que en 2003 hubo 4,5 millones muertes en el mundo atribuidas al sobrepeso y a la obesidad. Pero estas nuevas conclusiones incrementarán su número, según la agencia. Por eso su director, Christopher Wild, insistió en la importancia de "encontrar formas efectivas, tanto a nivel individual como social" para aplicar las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud respecto a los hábitos alimentarios y al ejercicio físico si se quiere combatir el cáncer y otras enfermedades no contagiosas. (25/08/2016)

martes, 23 de agosto de 2016

Conoce cómo bajar de peso comiendo legumbres


Los porotos, lentejas y garbanzos son legumbres muy conocidas, pero por lo general no son las más apetecidas. Los niños reclaman cuando en la casa hay legumbres para comer y los adultos tratan de evitarlas porque se cree que no ayudarían a bajar de peso por la cantidad de calorías que tendrían.

La nutricionista y docente de Nutrición Dietética de la Universidad del Pacífico, Claudia Narbona, consultada por La Tercera, explica cuáles son los alimentos que se consideran legumbres e identifica algunos mitos que se tienen con respecto a ellas, como el hecho de que engordan.

¿Qué alimentos se consideran legumbres?

“Cuando hablamos de legumbres, tenemos que hacer el alcance que estas pertenecen a la familia de las leguminosas, la cual está constituida por las semillas oleaginosas, es decir maní y soya, las verduras como las arvejas frescas, porotos verdes, porotos granados y habas frescas, y las legumbres que incluyen garbanzos, lentejas, porotos secos, arvejas secas, altramuz y habas secas. Por lo tanto, dentro de las legumbres cultivadas y que son consumidas en nuestro país, tenemos las lentejas, porotos, arvejas secas, habas, altramuz y garbanzos”, explica Claudia.

Se debe saber también que las legumbres están repletas de proteínas. De hecho, contienen el doble de las proteínas que se encuentran en el trigo y el triple que en el arroz.
Legumbres
Beneficios de las legumbres

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los beneficios de consumir legumbres son múltiples. Tienen un alto contenido en fibra, lo que podría reducir el riesgo de enfermedades coronarias, reducir el declive cognitivo y los síntomas de la menopausia, contribuyen a la salud de los huesos y reducen el riesgo de fracturas por osteoporosis.

Además ayudan a estabilizar los niveles de azúcar e insulina en la sangre y previenen la anemia en mujeres por su alto contenido de hierro.

“Las legumbres son cultivos esenciales por numerosas razones. Están llenas de nutrientes y tienen un alto contenido de proteínas, por lo que son una fuente ideal de proteínas, en particular en regiones donde la carne y los lácteos no son física o económicamente accesibles. Al comer legumbres, como los porotos, el aporte de aminoácidos esenciales es muy similar a los que se obtienen de la carne roja”, indica la especialista.

“Debido a esas cualidades, son recomendadas por las organizaciones sanitarias para hacer frente a las enfermedades no transmisibles, como la diabetes y las dolencias cardíacas. También se ha demostrado que las legumbres ayudan a combatir la obesidad”, dice la profesional.

Otro punto importante es que los principales minerales que aportan son calcio, hierro, magnesio y zinc, y entre las vitaminas, la niacina, B1, B3 y el ácido fólico, especialmente en los garbanzos, y la vitamina B6 en lentejas y porotos.

“La lenteja contiene la menor cantidad de grasa en comparación con los porotos y los garbanzos, y también el mayor contenido de proteínas. El garbanzo contiene el mayor contenido de grasa y es, a su vez, el que aporta más calorías”, nos explica Claudia.

Por todos estos beneficios y principalmente por su alto contenido en fibra, las legumbres ayudan incluso a bajar de peso, ya que su poder saciador sería un punto fundamental.
Engordar
A pesar de que exista la creencia popular de que las legumbres engordan, no es así. “Una ración de legumbres de por ejemplo 70 gramos de peso seco aporta 188 kcal, mientras que un filete de carne aportaría 212 kcal. Ahora bien, las grasas de las legumbres serían 0,9 gramos, de las cuales 0,2 serían saturadas, mientras que un filete con un peso neto de 180 gramos tendría 10,5 gramos de grasas, de las cuales 5 gramos serían saturadas”.

Lo que explica la especialista es que en general nos engorda todo lo que comemos de más, como por ejemplo, el chorizo, la longaniza, el queso, entre otros, que normalmente acompaña la preparación de las legumbres. Pero las legumbres se caracterizan por favorecernos más que por engordarnos.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Sobrepeso puede generar coágulos sanguíneos en niños

La diabetes ya no es la única preocupación de los padres que tienen hijos con sobrepeso; un estudio detalla que otra de las consecuencias de la obesidad infantil es la formación de coágulos en la sangre o Trombosis Venosa Profunda (TVP) "Esto es importante, porque la incidencia de TVP pediátrica ha aumentado de forma dramática en los últimos 20 años”, comenta Wake Forest, autora líder del estudio y la doctora Elizabeth Halvorson, profesora asistente de pediatría del hospital en Winston Salem, Carolina del Norte. "Nuestro estudio presenta datos de una sola institución con una muestra de un tamaño relativamente pequeño", apunta Halvorson. "No obstante, sí demuestra una asociación entre la obesidad y la TVP en los niños, que se debe explorar con mayor profundidad en estudios futuros", añade. Si no se tratan a tiempo, los coágulos sanguíneos provocan problemas de salud tanto inmediatos como a largo plazo. Tras tener en cuenta otros factores de riesgo, como las infecciones en el torrente sanguíneo, los investigadores encontraron una asociación pequeña pero estadísticamente significativa entre la obesidad y los coágulos sanguíneos en los niños y adolescentes.

viernes, 29 de julio de 2016

10 claves para perder peso

“Uno de los problemas más comunes asociado al estilo de vida actual es el exceso de peso”, señala el Consejo Europeo de Información sobre la Alimentación (EUFIC). Esta entidad subraya que el sobrepeso y la obesidad están entre los principales factores de riesgo de muchas enfermedades, como patologías respiratorias y cardiacas, diabetes tipo 2, hipertensión, algunos tipos de cáncer e, incluso, de muerte prematura. No obstante, “el sobrepeso y la obesidad, así como sus enfermedades no transmisibles asociadas, son en gran parte prevenibles”, precisa la Organización Mundial de la Salud (OMS). Para ello, entre otras medidas, esta entidad recomienda: limitar la ingesta de grasa y azúcares; aumentar el consumo de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos y realizar actividad física de forma periódica. Pero si ya se ha llegado a una situación de exceso de peso, es fundamental ponerse en manos de un profesional acreditado para buscar una solución. En este sentido, los especialistas del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido indican que el propio médico de cabecera o personal de enfermería pueden evaluar si el peso de un paciente es o no saludable. “Esto significa pesarlo y medirlo para calcular su Índice de masa corporal”, detallan. También valorarán la dieta actual y los niveles de actividad física de ese paciente para establecer objetivos personalizados. Con esta información, pueden proponerle cambios sencillos en el estilo de vida. Junto al personal sanitario, el paciente “trabajará en un plan para perder peso de manera saludable y a largo plazo. Será un plan hecho a medida, teniendo en cuenta su estilo de vida y sus preferencias”, exponen. Además, los expertos de la Unidad de Tratamiento Endoscópico de la Obesidad del Hospital Universitario Sanchinarro de Madrid manifiestan que, para perder peso de una forma saludable y mantenida en el tiempo, es necesario establecer, junto a un plan de alimentación hipocalórica y a la actividad física, un programa que incorpore nuevos hábitos. Se trataría de restringir voluntariamente la ingesta de comida, reducir los estímulos que pueden hacer fallar el plan (estrés, ansiedad, síntomas depresivos, hambre, consumo de alcohol) y reforzar emocionalmente a la persona para que desempeñe este proceso con éxito. “Es incuestionable que, para abordar el sobrepeso o la obesidad, es necesario un enfoque multidisciplinar. Por ese motivo, en nuestra unidad contamos, junto al equipo médico, con profesionales que ayudan a identificar y tratar los factores psicológicos que impiden bajar peso y, sobre todo, establecen cómo pueden los pacientes modificar su conducta alimentaria, adquiriendo las estrategias y habilidades necesarias para conseguir y mantener un peso saludables, precisa Gontrand López-Nava, director de esta unidad y especialista en Aparato Digestivo y Endoscopia. Las 10 claves Así, los miembros de la unidad que dirige el doctor López-Nava proponen 10 claves emocionales para perder peso con éxito:. CLAVE 1 Cambia tu actitud ante la dieta “Antes de empezar una dieta es importante fijarse en los aspectos positivos que se van a conseguir y prestar menos atención a los alimentos que no se podrán comer en un tiempo. Hay que resaltar las cosas buenas que este cambio de alimentación aportar· a nuestra vida: conseguiremos adelgazar, mejorar· nuestra autoestima, nos sentiremos más ágiles, nos sentar· mejor la ropa, etc. Piensa en ello a diario. Te motivaría”, recomiendan. CLAVE 2 Ponte pequeños objetivos alcanzables y realistas “Es mucho más gratificante marcarse un pequeño objetivo y comprobar que lo hemos conseguido que fijar una meta a largo plazo y no obtener ningún ‘feedback’ hasta el final. Esta forma de enfrentarte a la dieta te ayudará a confiar más en ti y a conseguir mejores resultados”, afirman. Lleva un cuaderno donde anotes tus logros y dificultades “Te ayudará a conocer tus puntos fuertes y débiles y así te comprometerás más con tu tratamiento. Escribe a diario”, aconsejan. CLAVE 3 Haz cinco comidas “Márcate unos horarios estables de comidas, cada 3 horas, e intenta cumplirlos de lunes a domingo. Sentirás que llevas una vida más ordenada, te anticiparás al hambre y, por lo tanto, tendrás menos ansiedad”, precisan. CLAVE 4 Come despacio “Intenta comer de una forma consciente, teniendo presente lo que estás haciendo. Mastica y saborea cada alimento. Olvídate de las prisas. Si comes despacio, necesitarás menos cantidad de alimento. Además, estarás aprendiendo a concederte un tiempo a ti mismo que te ayudar· a reducir el estrés”, indican. CLAVE 5 Cambia de recetas “No comas siempre lo mismo. Busca recetas nuevas que te motiven y te ayuden a disfrutar más con la comida. Comparte esas recetas con amigos y familiares, te gustará ver que a los demás también les agrada la comida saludable. Disfruta cocinando”, expresan. CLAVE 6 No te obsesiones con el peso Los especialistas de la Unidad de Tratamiento Endoscópico de la Obesidad del Hospital Universitario Sanchinarro recomiendan pesarse una vez a la semana, siempre el mismo día y a la misma hora. En este sentido, subrayan que el peso hay que vigilarlo toda la vida, no sólo cuando se está haciendo una dieta. Asimismo, recuerdan que los extremos no suelen ser buenos, es decir, no hay que pesarse todos los días pero tampoco olvidarse del peso. CLAVE 7 Haz ejercicio. “Busca un deporte que te guste, que te resulte fácil incluir en tu vida cotidiana y, si es en compañía, mejor. Márcate de nuevo pequeñas metas, alcanzables. Empieza con poco y ve aumentando a medida que te vayas haciendo con la rutina. No te sobrecargues, pues abandonarás pronto si te supone un sobreesfuerzo”, manifiestan. CLAVE 8 Diviértete “Cuida tu tiempo libre, haz actividades que te resulten placenteras y que te ayuden a evadirte de los problemas. Cuando uno está feliz segrega endorfinas, que son las “hormonas del bienestar”. El deporte o las aficiones te ayudarán a segregar endorfinas. Si tu vida está llena de cosas agradables, no necesitarás estar llenando tu estómago a todas horas”, puntualizan. CLAVE 9 Tolera la frustración “No te rindas ante el menor fracaso en la dieta. No necesitas hacerlo de manera perfecta, lo que necesitas es mantenerlo en el tiempo. Permítete algún fallo y aprende a resolverlo retomando tu dieta cuanto antes”, destacan.

jueves, 28 de julio de 2016

¿La manzana baja el azúcar?

Las personas que padecen diabetes deben cuidar su dieta diaria y llevar una alimentación sana y equilibrada que asegure unos buenos niveles de glucosa en sangre. Por este motivo, cuando se sufre de esta condición es normal que surjan muchas dudas respecto a cuáles son los alimentos recomendados y cuáles, por el contrario, conviene evitar para no registrar niveles elevados de azúcar. Y uno de los grupos alimenticios que más dudas genera en este sentido es el de las frutas, pues muchas de ellas contienen altas cantidades de azúcar por lo que no son muy aconsejables para los diabéticos. Pero, ¿y la manzana?, ¿si se trata de una fruta tan beneficiosa y completa, también es buena para reducir la glucosa en sangre? Si quieres descubrir la respuesta a la cuestión de si la manzana baja el azúcar y si es un alimento saludable para los pacientes con diabetes, continúa leyendo este artículo. La manzana ayuda a bajar el nivel de glucosa en sangre La manzana es una fruta muy completa y altamente recomendada por los médicos y nutricionistas, pues son muchísimas las propiedades beneficiosas que posee para la salud del organismo. Entre otras, es excelente para evitar problemas intestinales y mejorar las funciones digestivas, proteger el corazón, mantener el colesterol controlado, reducir la presión sanguínea, prevenir el cáncer, desintoxicar el organismo, mejorar el aspecto de la piel, etc. Sin embargo, además de todo lo anterior, según los especialistas, la manzana es una fruta que ayuda a bajar el azúcar y a mantener los niveles de glucosa en sangre estables, motivo por el cual es un alimento recomendado para aquellas personas que padecen diabetes, quienes cuentan con un páncreas que no produce suficiente insulina, sustancia que ayuda a regular los niveles de glucosa en la sangre, motivo por el que pueden sufrir subidas de azúcar durante el día. A continuación, explicamos con más detalle por qué la manzana es buena para la diabetes y para disminuir el azúcar en sangre: Contiene antioxidantes La manzana es una fruta que posee un elevado contenido en componentes antioxidantes, los cuales la convierten en un gran alimento para proteger la salud de las células y prevenir los daños en las mismas que puede causar la acción de los radicales libres. Estos antioxidantes le otorgan a la manzana un efecto anticancerígeno muy significativo, pero también hacen que sea excelente para prevenir el padecimiento de diabetes y regular la glucosa, pues los radicales libres pueden causar también niveles de azúcar elevados. Además, es buena para eliminar la placa que se acumula en los vasos sanguíneos y que puede acabar causando enfermedades cardíacas. Es rica en fibra dietética Además de los antioxidantes, la manzana es muy rica en fibra dietética, un nutriente que permite ralentizar el proceso de absorción de azúcar en la sangre. Con ello, se consigue una mayor energía y se evitan las subidas repentinas y rápidas de glucosa en sangre debido al consumo de otros alimentos. Además, al ser rica en fibra, ofrece una mayor sensación de saciedad, lo cual es ideal para evitar ese picoteo entre horas y la ingesta de alimentos ricos en azúcares. Ayuda a eliminar toxinas La manzana destaca también por su acción desintoxicante y esto quiere decir que su consumo ayuda a eliminar aquellos líquidos y sustancias nocivas que se van acumulando en el cuerpo y que, a largo plazo, pueden perjudicar su salud. Al favorecer la eliminación de esas sustancias nocivas, se consigue la eliminación de las toxinas almacenadas que son grasas saturadas y que si no son expulsadas se acabarán convirtiendo en azúcar en la sangre. imagen Cómo consumir la manzana para bajar el azúcar Por todo lo anterior, la manzana es un buen alimento para la dieta de las personas con diabetes, para prevenir el desarrollo de esta enfermedad y para beneficiar la salud en general del organismo. Puedes incorporar la manzana a tu dieta diaria y consumir una manzana mediana al día, comiéndola lavada y cruda, u optar por otras recetas que son buenos remedios para bajar el nivel de glucosa en sangre y para los diabéticos, estas son las siguientes: Agua de manzana: corta una manzana grande en trozos pequeños y ponlos en una olla junto a 4 tazas de agua. Luego, enciende el fuego, deja que hierva y espera a que el agua de la olla se reduzca hasta la mitad. Por último, cuela el líquido obtenido y deja que se enfríe. Este será el agua de manzana que podrás tomar todos los días. Avena con manzana y canela: en una olla pon a hervir 1/2 taza de copos de avena, 1/2 cucharada pequeña de canela y 2 tazas de agua. Una vez que hierva, baja el fuego y tras 5 minutos, agrega añade 2 manzanas cortadas a trozos pequeños, remueve y deja cocinar durante unos 5 minutos más. Jugo de manzana: lava las manzanas, córtalas en trozos pequeños e introduce los trozos en una olla con un poco de agua. Deja que las manzanas se cocinen un poco hasta que se reblandezcan. Luego, vierte el puré de manzana en un recipiente y finalmente cuélalo para obtener un jugo más suave. Compota de manzana sin azúcar: pela las manzanas y córtalas en cuadros pequeños. Pon una olla en el fuego con 1 vaso de agua, agrega un poco de canela y de jugo de limón al gusto. Deja que todo se cocine durante unos 20 minutos y, pasado este tiempo, retira del fuego, espera a que se enfríe un poco y procesa en la batidora. imagen Otros alimentos buenos para bajar el azúcar Además de la manzana, hay otros alimentos que destacan por ser buenos para bajar los niveles de azúcar en sangre. Entre ellos, se encuentran ingredientes como los aguacates, las nueces, la canela, el vinagre de manzana, las legumbres y algunas infusiones como el té de naranja o la infusión de ortiga.

lunes, 25 de julio de 2016

10 claves para bajar de peso

“Antes de empezar una dieta es importante fijarse en los aspectos positivos que se van a conseguir y prestar menos atención a los alimentos que no se podrán comer. Hay que resaltar las cosas buenas que este cambio de alimentación aportará a nuestra vida”. A la hora de deshacernos de los kilos de más que hemos acumulado con el tiempo nos damos cuenta de que el factor psicológico tiene un papel determinante. Un equipo médico especializado en sobrepeso y obesidad ofrece un decálogo con claves emocionales necesarias para remodelar la silueta. “Uno de los problemas más comunes asociado al estilo de vida actual es el exceso de peso”, señala el Consejo Europeo de Información sobre la Alimentación (EUFIC). Esta entidad subraya que el sobrepeso y la obesidad están entre los principales factores de riesgo de muchas enfermedades, como patologías respiratorias y cardiacas, diabetes tipo 2, hipertensión, algunos tipos de cáncer e, incluso, de muerte prematura. No obstante, “el sobrepeso y la obesidad, así como sus enfermedades no transmisibles asociadas, son en gran parte prevenibles”, precisa la Organización Mundial de la Salud (OMS). Para ello, entre otras medidas, esta entidad recomienda: limitar la ingesta de grasa y azúcares; aumentar el consumo de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos, y realizar actividad física de forma periódica. Pero si ya se ha llegado a una situación de exceso de peso, es fundamental ponerse en manos de un profesional acreditado para buscar una solución. ¿Es o no saludable? Los especialistas del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido indican que el propio médico de cabecera o personal de enfermería pueden evaluar si el peso de un paciente es o no saludable. “Esto significa pesarlo y medirlo para calcular su índice de masa corporal”, detallan. También valorarán la dieta actual y los niveles de actividad física de ese paciente para establecer objetivos personalizados. Con esta información, pueden proponerle cambios sencillos en el estilo de vida. Junto al personal sanitario, el paciente “trabajará en un plan para perder peso de manera saludable y a largo plazo. Será un plan hecho a medida, teniendo en cuenta su estilo de vida y sus preferencias”, exponen. Nuevos hábitos Los expertos de la Unidad de Tratamiento Endoscópico de la Obesidad del Hospital Universitario Sanchinarro de Madrid dicen que para perder peso de una forma saludable y mantenida en el tiempo es necesario establecer, junto a un plan de alimentación hipocalórica y a la actividad física, un programa que incorpore nuevos hábitos. Se trataría de restringir voluntariamente la ingesta de comida, reducir los estímulos que pueden hacer fallar el plan (estrés, ansiedad, síntomas depresivos, hambre, consumo de alcohol…) y reforzar emocionalmente a la persona para que desempeñe este proceso con éxito. “Es incuestionable que, para abordar el sobrepeso o la obesidad, es necesario un enfoque multidisciplinar. Por ese motivo, en nuestra unidad contamos, junto al equipo médico, con profesionales que ayudan a identificar y tratar los factores psicológicos que impiden bajar peso y, sobre todo, establecen cómo pueden los pacientes modificar su conducta alimentaria, adquiriendo las estrategias y habilidades necesarias para conseguir y mantener un peso saludable”, precisa Gontrand López-Nava, director de esta unidad y especialista en Aparato Digestivo y Endoscopía. “Es mucho más gratificante que te marques un pequeño objetivo y compruebes que lo has conseguido, antes que fijarte una meta a largo plazo y no obtener ningún ‘feedback’ hasta el final”. Las 10 claves emocionales Los miembros de la unidad que dirige el doctor López-Nava proponen 10 claves emocionales para perder peso con éxito: 1. Cambia tu actitud ante la dieta. Antes de empezar una dieta es importante fijarse en los aspectos positivos que se van a conseguir y prestar menos atención a los alimentos que no se podrán comer en un tiempo. Hay que resaltar las cosas buenas que este cambio de alimentación aportará a nuestra vida: conseguiremos adelgazar, mejorará nuestra autoestima, nos sentiremos más ágiles, nos sentará mejor la ropa, etc. Piensa en ello a diario. Te motivará. 2. Ponte pequeños objetivos alcanzables y realistas. Es mucho más gratificante que te marques un pequeño objetivo y compruebes que lo has conseguido, antes que fijarte una meta a largo plazo y no obtener ningún ‘feedback’ hasta el final. Esta forma de enfrentarte a la dieta te ayudará a confiar más en ti y a conseguir mejores resultados. 3. Lleva un cuaderno donde anotes tus logros y dificultades. Te ayudará a conocer tus puntos fuertes y débiles y a comprometerte más con tu tratamiento. Escribe a diario. 4. Haz cinco comidas. Márcate unos horarios estables de comidas, cada tres horas, e intenta cumplirlos de lunes a domingo. Sentirás que llevas una vida más ordenada, te anticiparás al hambre y, por lo tanto, tendrás menos ansiedad. 5. Come despacio. Intenta comer de una forma consciente, teniendo presente lo que estás haciendo. Mastica y saborea cada alimento. Olvídate de las prisas. Si comes despacio, necesitarás menos cantidad de alimento. Además, estarás aprendiendo a concederte un tiempo a ti mismo que te ayudará a reducir el estrés. 6. Cambia de recetas. No comas siempre lo mismo. Busca recetas nuevas que te motiven y te ayuden a disfrutar más la comida. Comparte esas recetas con amigos y familiares, te gustará ver que a los demás también les agrada la comida saludable. Disfruta cocinando. 7. No te obsesiones con el peso. Pésate una vez a la semana, siempre el mismo día y a la misma hora. El peso hay que vigilarlo toda la vida, no solo cuando estás haciendo una dieta. Los extremos no suelen ser buenos, es decir, no te peses todos los días pero tampoco te olvides del peso. 8. Haz ejercicio. Busca un deporte que te guste, que te resulte fácil incluir en tu vida cotidiana y, si es en compañía, mejor. Márcate de nuevo pequeñas metas, alcanzables. Empieza con poco y ve aumentando a medida que vayas siguiendo una rutina. No te sobrecargues, pues abandonarás pronto si te supone un sobreesfuerzo. 9. Diviértete. Cuida tu tiempo libre, haz actividades que te resulten placenteras y que te ayuden a evadirte de los problemas. Cuando uno está feliz segrega endorfinas, que son las ‘hormonas del bienestar’. El deporte o las aficiones te ayudarán a segregar endorfinas. Si tu vida está llena de cosas agradables, no necesitarás estar llenando tu estómago a todas horas. 10. Tolera la frustración. No te rindas ante el menor fracaso en la dieta. No necesitas hacerlo de manera perfecta, lo que necesitas es mantenerlo en el tiempo. Permítete algún fallo y aprende a resolverlo retomando tu dieta cuanto antes. Fuente: Unidad de Tratamiento Endoscópico de la Obesidad del Hospital Universitario Sanchinarro de Madrid “Márcate unos horarios estables de comidas, cada tres horas, e intenta cumplirlos de lunes a domingo. Sentirás que llevas una vida más ordenada, te anticiparás al hambre y, por lo tanto, tendrás menos ansiedad”.