Las mujeres y los hombres con una estatura promedio tienen que aumentar o perder alrededor de tres kilos y medio a cuatro kilos para que la gente se lo note en la cara. Pero tienen que perder casi el doble para que alguien los encuentre más atractivos.
El rostro es un indicador robusto de la salud de la persona, el aumento de la adiposidad [contenido de grasa] de la cara se asocia con un sistema inmunitario afectado, una función cardiovascular mala, infecciones respiratorias frecuentes y mortalidad. De forma que incluso una reducción pequeña puede mejorar la salud.
Para determinar cuánto peso las personas debían perder antes de parecer más atractivas a los demás, investigadores reunieron una colección de fotografías de las caras de hombres y mujeres de 20 a 39 años de edad.
Las personas de las fotografías no usaron joyas, se recogieron el pelo y tenían unas expresiones faciales neutras.
Cada imagen se duplicó y se alteró ligeramente para crear una secuencia de fotografías en que la persona parecía aumentar de peso poco a poco.
Los participantes compararon pares de caras elegidas al azar de cada una de las secuencias y eligieron la que les parecía que tenía más peso. Según sus respuestas, los investigadores midieron la pérdida de peso necesaria antes de que el peso perdido se hiciera notable en el rostro de una persona.
Se encontró que las personas debían perder el doble de peso para ser percibidas como más atractivas por los demás, más allá de un simple “has perdido peso”.
La cantidad promedio de peso perdido necesario para hacer que las caras de las fotografías resultaran más atractivas fue de alrededor de 14 libras (6.35 kg) para las mujeres y 18 libras (8.16 kg) para los hombres con una estatura promedio.
Los hallazgos son importantes porque “cuando se trata de los incentivos para perder peso, a algunas personas les motiva más verse atractivas que mejorar su salud”.
La diferencia entre los grupos sugiere que el atractivo facial de las mujeres podría ser más sensible a los cambios en el peso.
Eso solo significa que las mujeres que intentan perder peso tienen que perder ligeramente menos peso que los hombres para que las personas las encuentren más atractivas.
Todo lo que tienes que saber sobre el sobre peso, como controlarlo
lunes, 28 de diciembre de 2015
sábado, 26 de diciembre de 2015
Muere el hombre más obeso del mundo
El mexicano Andrés Moreno, considerado el hombre más obeso del mundo, falleció este viernes en Ciudad Obregón, en el noroccidental estado de Sonora, apenas dos meses después de someterse a una operación para perder peso, según han informado sus familiares
A través de la cuenta de Facebook de Moreno se anunció: "Amigos y familiares lamento informarles que Andrés Moreno acaba de fallecer, pido sus oraciones para él". Tal y como recogen medios locales, los familiares del difunto explicaron que el sonorense, de 38 años de edad, falleció a causa de un infarto y problemas de peritonitis
Al mexicano, que llegó a pesar 444 kilos, se le practicó el pasado 28 de octubre una cirugía de derivación biliopancreática con cruce duodenal en Guadalajara, Jalisco (occidente de México), en el centro Gastric Bypass Mexico ubicado en el Hospital Arboledas
En el momento de la operación, el mexicano pesaba 323 kilos. El 25 de noviembre, Moreno tuvo que ser operado de urgencia para extirparle una hernia que le afectó el intestino. Los médicos cortaron cerca de 80 centímetros del intestino de Moreno, ya que la hernia había «estrangulado» parte de este órgano
Casi un mes después de la operación que aseguró le había cambiado la vida, Moreno había perdido cerca de 30 kilos.
A través de la cuenta de Facebook de Moreno se anunció: "Amigos y familiares lamento informarles que Andrés Moreno acaba de fallecer, pido sus oraciones para él". Tal y como recogen medios locales, los familiares del difunto explicaron que el sonorense, de 38 años de edad, falleció a causa de un infarto y problemas de peritonitis
Al mexicano, que llegó a pesar 444 kilos, se le practicó el pasado 28 de octubre una cirugía de derivación biliopancreática con cruce duodenal en Guadalajara, Jalisco (occidente de México), en el centro Gastric Bypass Mexico ubicado en el Hospital Arboledas
En el momento de la operación, el mexicano pesaba 323 kilos. El 25 de noviembre, Moreno tuvo que ser operado de urgencia para extirparle una hernia que le afectó el intestino. Los médicos cortaron cerca de 80 centímetros del intestino de Moreno, ya que la hernia había «estrangulado» parte de este órgano
Casi un mes después de la operación que aseguró le había cambiado la vida, Moreno había perdido cerca de 30 kilos.
viernes, 25 de diciembre de 2015
NO NECESITAS COMER TODO LO QUE TE PONEN ENFRENTE, EN ESTAS FIESTAS HAY FORMAS DE MANTENERTE Y CONTROLAR LA GULA.
No vamos a decirte que vas a llegar al seis de enero hecho un figurín y que no vas a coger ni un solo kilo ante la avalancha de cenas de colegas y reuniones familiares que se avecinan. Sólo vamos a darte algunos consejos para que el regreso a la normalidad, ese momento en que te plantes frente al espejo a reencontrarte contigo mismo tras las fiestas, sea menos dramático de lo que suele ser.
MEDIDA 1: Los días de fiesta son los días de fiesta. No aproveches los días laborables navideños para desayunar turrón. Come normal, sin dietas pero tampoco excesos, en los días que no son festivos.
MEDIDA 2: Haz ejercicio. Muchos aprovechamos las Navidades para abandonar el gimnasio hasta mediados de enero bajo el lema “de perdidos al río”. Es un error. Es cierto que sintiéndote hinchado y con pocas ganas de moverte el gimnasio no va a ser el lugar en el que más vas a disfrutar, pero aunque no te ayude a adelgazar sí va a ayudarte no sólo a mantenerte sino a evitar problemas como la retención de líquidos, tan propia de estas fechas en que estamos muchas horas sentados y comemos alimentos muy grasos.
MEDIDA 3: En este sentido, es importante drenar. Sustituye los cafés, aunque sea en los días no festivos y al menos alguno de los que te tomas al día, por infusiones diuréticas como la cola de caballo, por ejemplo. Si la acompañas del uso de alguna crema anticelulítica de calidad (en el caso de las chicas) que ayudará a combatir la retención de líquidos el “efecto Navidad” será, tal vez, algo menos devastador.
MEDIDA 4: Asegúrate de ir al baño. Son días de ajetreo, de comidas y cenas fuera de casa y ya se sabe que cuando uno no está en su casa a veces nuestra relación con el cuarto de baño se resiente. Los cambios de alimentación de estas fechas también pueden provocar que vayamos al baño con mucha menos frecuencia, así que nuestro consejo es que bajes a la farmacia en busca de un comprimido que mantenga activo tu tránsito intestinal. Escoge uno natural, suave, hay numerosas marcas en el mercado y combínalo con el consumo diario de productos con fibra. Una buena solución puede ser sustituir los cereales del desayuno clásicos por unos integrales.
MEDIDA 5: Los días no festivos no sólo no hay que seguir comiendo como si no hubiera un mañana, sino que es recomendable optar por alimentos con muy pocas calorías: brócoli, espinacas, zumos de frutas, pollos y pescados blancos a la plancha...
MEDIDA 6: Una caminata tras la comilona... No tienes por qué quedarte toda la tarde sentado en una silla comiendo turrón. Seguro que te es muy fácil convencer a alguno de tus familiares de salir a dar un paseo, aunque sea de una horita, para bajar el ágape.
Si eres tú quien cocina, hay varios secretos que te harán reducir cintura: retira en la medida de lo posible la grasa de los alimentos y, también en la medida de lo posible, reparte sobras con el personal, ellos te lo agradecerán porque tendrán táper para el día siguiente y tú te sacarás de encima numerosas calorías vacías. Opta en la medida de lo posible por la repostería casera en lugar de la industrial, y elige antes helados y sorbetes que postres cremosos y, por tanto, supercalóricos.
MEDIDA 7: Escucha a tu cuerpo. No comas sin hambre, que es algo que solemos hacer muy a menudo en las cenas navideñas. Cuando creas que has llegado al límite mastica un caramelo, por ejemplo, que te haga poner fin al festín.
MEDIDA 8: El alcohol engorda una barbaridad. Si no vas a renunciar a empinar el codo en Navidades opta, en la medida de lo posible, por vinos tintos, que engordan menos que los blancos y muchísimo menos que los licores de alta graduación, que además suelen ir acompañados de bebidas con burbujas.
MEDIDA 9: Por último, no uses el viejo truco de aparcar en un rincón de tu armario la ropa que te va justo a la medida. Sabemos que cada año optas por no volver ni a mirar esa ropa que te queda en su punto y que es más efectiva que la mejor de las básculas. Sigue usándola aunque te apriete un poco, pues va a ser el mejor estímulo para no seguir por el camino que vas.
MEDIDA 1: Los días de fiesta son los días de fiesta. No aproveches los días laborables navideños para desayunar turrón. Come normal, sin dietas pero tampoco excesos, en los días que no son festivos.
MEDIDA 2: Haz ejercicio. Muchos aprovechamos las Navidades para abandonar el gimnasio hasta mediados de enero bajo el lema “de perdidos al río”. Es un error. Es cierto que sintiéndote hinchado y con pocas ganas de moverte el gimnasio no va a ser el lugar en el que más vas a disfrutar, pero aunque no te ayude a adelgazar sí va a ayudarte no sólo a mantenerte sino a evitar problemas como la retención de líquidos, tan propia de estas fechas en que estamos muchas horas sentados y comemos alimentos muy grasos.
MEDIDA 3: En este sentido, es importante drenar. Sustituye los cafés, aunque sea en los días no festivos y al menos alguno de los que te tomas al día, por infusiones diuréticas como la cola de caballo, por ejemplo. Si la acompañas del uso de alguna crema anticelulítica de calidad (en el caso de las chicas) que ayudará a combatir la retención de líquidos el “efecto Navidad” será, tal vez, algo menos devastador.
MEDIDA 4: Asegúrate de ir al baño. Son días de ajetreo, de comidas y cenas fuera de casa y ya se sabe que cuando uno no está en su casa a veces nuestra relación con el cuarto de baño se resiente. Los cambios de alimentación de estas fechas también pueden provocar que vayamos al baño con mucha menos frecuencia, así que nuestro consejo es que bajes a la farmacia en busca de un comprimido que mantenga activo tu tránsito intestinal. Escoge uno natural, suave, hay numerosas marcas en el mercado y combínalo con el consumo diario de productos con fibra. Una buena solución puede ser sustituir los cereales del desayuno clásicos por unos integrales.
MEDIDA 5: Los días no festivos no sólo no hay que seguir comiendo como si no hubiera un mañana, sino que es recomendable optar por alimentos con muy pocas calorías: brócoli, espinacas, zumos de frutas, pollos y pescados blancos a la plancha...
MEDIDA 6: Una caminata tras la comilona... No tienes por qué quedarte toda la tarde sentado en una silla comiendo turrón. Seguro que te es muy fácil convencer a alguno de tus familiares de salir a dar un paseo, aunque sea de una horita, para bajar el ágape.
Si eres tú quien cocina, hay varios secretos que te harán reducir cintura: retira en la medida de lo posible la grasa de los alimentos y, también en la medida de lo posible, reparte sobras con el personal, ellos te lo agradecerán porque tendrán táper para el día siguiente y tú te sacarás de encima numerosas calorías vacías. Opta en la medida de lo posible por la repostería casera en lugar de la industrial, y elige antes helados y sorbetes que postres cremosos y, por tanto, supercalóricos.
MEDIDA 7: Escucha a tu cuerpo. No comas sin hambre, que es algo que solemos hacer muy a menudo en las cenas navideñas. Cuando creas que has llegado al límite mastica un caramelo, por ejemplo, que te haga poner fin al festín.
MEDIDA 8: El alcohol engorda una barbaridad. Si no vas a renunciar a empinar el codo en Navidades opta, en la medida de lo posible, por vinos tintos, que engordan menos que los blancos y muchísimo menos que los licores de alta graduación, que además suelen ir acompañados de bebidas con burbujas.
MEDIDA 9: Por último, no uses el viejo truco de aparcar en un rincón de tu armario la ropa que te va justo a la medida. Sabemos que cada año optas por no volver ni a mirar esa ropa que te queda en su punto y que es más efectiva que la mejor de las básculas. Sigue usándola aunque te apriete un poco, pues va a ser el mejor estímulo para no seguir por el camino que vas.
Consejos útiles Evite empacharse en Navidad
Problemas estomacales, ardores, acidez, diarreas y náuseas son los problemas de salud más habituales horas después de la Nochebuena y pueden empeoran en el día de la Navidad, enumera el médico Dagnar Vegueria. Más popularmente llamado empacho puede afectar a cualquier persona. "Esto se debe al exceso de consumo de grasa o grandes cantidades de comida", añadió el doctor.
Advertencias generales. Para prevenirlos, el profesional en salud sugiere evitar porciones grasosas y tomar previsiones (ver recuadros). Entre las advertencias de Vegueria está tomar digestivos, punto con el que coincide con la Asociación para el Autocuidado de la Salud (Anefp), que recomienda tomarlos una hora después de la comida para que permanezcan más tiempo en el estómago y su efecto protector sea más duradero. Asimismo, se aconseja comer despacio, masticar bien los alimentos, no ingerir comidas demasiado frías o calientes y reducir el consumo de bebidas alcohólicas y tabaco.
Cambios. Otro de los síntomas que puede presentarse por los excesos navideños es la diarrea, generalmente asociado a cambios bruscos en la alimentación o a intoxicaciones. Para tratarla se puede recurrir a medicamentos antidiarreicos, aunque también es aconsejable reponer líquidos mediante zumos y sales de rehidratación oral. Entre los alimentos que pueden ayudar a acortar la duración de la diarrea destaca los plátanos, las manzanas, las patatas y las zanahorias y se debe evitar la toma de lácteos, puntualizó Rafael García Gutiérrez, director general de la Anefp. El doctor afirma que algunas personas pueden sufrir vómitos y náuseas, que pueden ser manifestaciones de una digestión pesada o estar producidos por el abuso del alcohol. Al igual que sucede con la diarrea, el principal objetivo debe ser evitar la deshidratación, por lo que los sueros de rehidratación oral están indicados en estos casos, al igual que las comidas ligeras y sencillas a base de cereales, frutas y verduras.
1. Necesaria.
La dieta blanca es necesaria después de grandes ingestas de comidas.
2. Infusiones.
Mates calientes de manzanilla y anís suelen ser bastantes favorecedores para estos cuadros.
3. Antes
Tomar un digestivo le ayudará a proteger su estómago.
4. Casos especiales
Los diabéticos tienen que evitar el consumo de dulces y grasas.
Advertencias generales. Para prevenirlos, el profesional en salud sugiere evitar porciones grasosas y tomar previsiones (ver recuadros). Entre las advertencias de Vegueria está tomar digestivos, punto con el que coincide con la Asociación para el Autocuidado de la Salud (Anefp), que recomienda tomarlos una hora después de la comida para que permanezcan más tiempo en el estómago y su efecto protector sea más duradero. Asimismo, se aconseja comer despacio, masticar bien los alimentos, no ingerir comidas demasiado frías o calientes y reducir el consumo de bebidas alcohólicas y tabaco.
Cambios. Otro de los síntomas que puede presentarse por los excesos navideños es la diarrea, generalmente asociado a cambios bruscos en la alimentación o a intoxicaciones. Para tratarla se puede recurrir a medicamentos antidiarreicos, aunque también es aconsejable reponer líquidos mediante zumos y sales de rehidratación oral. Entre los alimentos que pueden ayudar a acortar la duración de la diarrea destaca los plátanos, las manzanas, las patatas y las zanahorias y se debe evitar la toma de lácteos, puntualizó Rafael García Gutiérrez, director general de la Anefp. El doctor afirma que algunas personas pueden sufrir vómitos y náuseas, que pueden ser manifestaciones de una digestión pesada o estar producidos por el abuso del alcohol. Al igual que sucede con la diarrea, el principal objetivo debe ser evitar la deshidratación, por lo que los sueros de rehidratación oral están indicados en estos casos, al igual que las comidas ligeras y sencillas a base de cereales, frutas y verduras.
1. Necesaria.
La dieta blanca es necesaria después de grandes ingestas de comidas.
2. Infusiones.
Mates calientes de manzanilla y anís suelen ser bastantes favorecedores para estos cuadros.
3. Antes
Tomar un digestivo le ayudará a proteger su estómago.
4. Casos especiales
Los diabéticos tienen que evitar el consumo de dulces y grasas.
jueves, 24 de diciembre de 2015
A evitar los excesos en las fiestas de fin de año
En Navidad comemos y bebemos en exceso, llevamos una vida más sedentaria, nos dejamos llevar por el marketing alimenticio y sacrificamos el placer del momento por las consecuencias en nuestra salud.
Diversos estudios indican que en estas fechas ingerimos cinco veces más alimentos y bebidas que en el resto del año (lo óptimo es entre 2 mil y 2.500 calorías diarias) y además lo hacemos de manera concentrada en unos pocos días, lo que tiene efectos directos en nuestro organismo.
Karen Flores, nutricionista del Ministerio de Salud, indica que a fin de año abusamos de alimentos como picanas, carnes asadas, parrillas, embutidos y en general productos procesados, con grasas saturadas y alto contenido en sodio. También bebidas con exceso de azúcar o alcohol, las más dañinas para nuestra salud, apunta Flores.
El último mes del año llegamos a aumentar más de dos kilos de peso en promedio y aproximadamente 500 gramos nos acompañan el resto del año, contribuyendo a la mayor preocupación de expertos en salud pública: la obesidad, cuyas tasas no dejan de aumentar.
Según datos del Ministerio de Salud, el 43% de hombres y el 48,5% de mujeres de 18 años y más de 50 años, presentan sobrepeso u obesidad. En el caso de mujeres en edad fértil este porcentaje asciende al 50%.
"La gente no piensa lo que consume. Directamente se deja llevar por lo que tiene a simple vista en el mercado, inclusive sin tener apetito, solo para saciar la ansiedad momentánea. Los niños son grandes afectados porque el marketing les incita a comprar alimentos con grasas saturadas solo porque a veces incluyen juguetes", explica la experta.
Además de la obesidad, los "atracones" navideños desembocan en enfermedades agudas como gastritis y úlceras o intoxicaciones alimentarias.
Flores recomienda no abusar del alcohol e ingerir grandes cantidades de agua; tampoco cenar en exceso ya que durante la noche no quemamos las calorías y casi todo lo que comemos se convierte en grasa; y por último desintoxicarnos durante el desayuno con zumos de frutas ricas en vitaminas A, D, E, y K, sin azúcar y en todo caso con una cucharada de miel.
No valen las dietas estrella
Pasadas las fiestas, no es recomendable iniciar una dieta intensa ni someternos a una actividad física fuerte. Los expertos recomiendan incrementar la actividad deportiva pero de manera progresiva para no correr riesgo de infarto u otras afecciones.
"Lo mejor son las caminatas, más intensas que las habituales (…) pero especialmente cambiar estilos de vida: llevar una alimentación sana, hacer ejercicio y cultivar nuestra mente", señala la nutricionista.
Diversos estudios indican que en estas fechas ingerimos cinco veces más alimentos y bebidas que en el resto del año (lo óptimo es entre 2 mil y 2.500 calorías diarias) y además lo hacemos de manera concentrada en unos pocos días, lo que tiene efectos directos en nuestro organismo.
Karen Flores, nutricionista del Ministerio de Salud, indica que a fin de año abusamos de alimentos como picanas, carnes asadas, parrillas, embutidos y en general productos procesados, con grasas saturadas y alto contenido en sodio. También bebidas con exceso de azúcar o alcohol, las más dañinas para nuestra salud, apunta Flores.
El último mes del año llegamos a aumentar más de dos kilos de peso en promedio y aproximadamente 500 gramos nos acompañan el resto del año, contribuyendo a la mayor preocupación de expertos en salud pública: la obesidad, cuyas tasas no dejan de aumentar.
Según datos del Ministerio de Salud, el 43% de hombres y el 48,5% de mujeres de 18 años y más de 50 años, presentan sobrepeso u obesidad. En el caso de mujeres en edad fértil este porcentaje asciende al 50%.
"La gente no piensa lo que consume. Directamente se deja llevar por lo que tiene a simple vista en el mercado, inclusive sin tener apetito, solo para saciar la ansiedad momentánea. Los niños son grandes afectados porque el marketing les incita a comprar alimentos con grasas saturadas solo porque a veces incluyen juguetes", explica la experta.
Además de la obesidad, los "atracones" navideños desembocan en enfermedades agudas como gastritis y úlceras o intoxicaciones alimentarias.
Flores recomienda no abusar del alcohol e ingerir grandes cantidades de agua; tampoco cenar en exceso ya que durante la noche no quemamos las calorías y casi todo lo que comemos se convierte en grasa; y por último desintoxicarnos durante el desayuno con zumos de frutas ricas en vitaminas A, D, E, y K, sin azúcar y en todo caso con una cucharada de miel.
No valen las dietas estrella
Pasadas las fiestas, no es recomendable iniciar una dieta intensa ni someternos a una actividad física fuerte. Los expertos recomiendan incrementar la actividad deportiva pero de manera progresiva para no correr riesgo de infarto u otras afecciones.
"Lo mejor son las caminatas, más intensas que las habituales (…) pero especialmente cambiar estilos de vida: llevar una alimentación sana, hacer ejercicio y cultivar nuestra mente", señala la nutricionista.
martes, 22 de diciembre de 2015
Problema de obesidad alcanza a 1.900 millones de personas
LAS PERSONAS CON SOBREPESO DEBEN SOMETERSE A EXÁMENES MÉDICOS PARA CONTROLAR ESTE MAL.
La obesidad se está convirtiendo de a poco en un problema de salud, de acuerdo con los últimos reportes de entidades de salud nacional e internacional. Según el especialista de Nova Salud Horacio Morales, informó que el último reporte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el planeta existen unos 1.900 millones de personas que padecen de este problema de salud.
De ellas unos 17 millones de personas pierden la vida anualmente a causa de la obesidad, éste puede ser causante de la diabetes, osteoartritis, presión arterial alta, el síndrome metabólico y la infertilidad. En las mujeres obesas pueden desarrollar cáncer de mama y útero; y en varones cáncer de próstata. “El aumento de casos se debe al consumo de alimentos ricos en grasa y azúcar, la comida chatarra”.
De acuerdo con las estadísticas de 2014 se tiene que existen 192.070 personas que tienen problemas de obesidad. El departamento con mayor cantidad de personas con obesidad es Santa Cruz, seguido de Cochabamba y La Paz.
Según Morales, la obesidad se debe al régimen dietético que llevan las personas que ingieren, fundamentalmente, comida chatarra, son sedentarios, consumen de azúcares y sal, además de falta de ejercicio. “Estos son aspectos básicos que va a determinar el sobrepeso”.
“Manejamos médicamente ciertos índices de aspecto biométrico permite saber si una persona está con sobre peso u obesidad, leve, obesidad moderada u obesidad mórbida. Esto se hace en base a una regla sencilla que es: Peso sobre Talla al cuadrado”, afirmó.
Cuando se tiene un resultado por más de 25 se considera con sobrepeso; cuando el resultado es más de 30 se está con obesidad leve, más de 35 con obesidad moderada, más de 40 con obesidad mórbida.
La mejor forma de combatirlas es a través de la prevención, porque una vez presentes requieren de tratamientos muy costosos y obviamente sólo se enfocan en el control.
ETAPA DE PREOCUPACIÓN
En criterio de Hurtado, una persona que se encuentra con sobrepeso, debe preocuparse por la presencia de ciertas características patológicas, como la dificultad respiratoria, el ronquido cuando uno duerme, el tejido adiposo crece, es un paciente que se va cansar con facilidad, no duerme bien y a mostrar dolores articulares. Además, que desarrollará diabetes.
Identificó dos tipos de obesidad: la ambiental y la genética. La obesidad ambienta considerada social por el desequilibrio del sedentarismo, consumo de sal y azúcar; la obesidad genética, por presentar problemas de hipotiroidismo y diabetes fundamentalmente.
Una preocupación manifiesta es la presencia de este problema en niños, porque de acuerdo con algunos diagnósticos, un niño no está bien alimentado cuando se le ha proporcionado dulces o grasas
TRATAMIENTO
Con el propósito de ayudar a las personas que tienen problemas de obesidad Hurtado, indicó que en Nova Salud ha desarrollado labores de detección de la obesidad con exámenes que podrán determinar si el paciente tiene sobrepeso.
Primero se somete al paciente a una dieta adecuada, luego a ciclos de ejercicios y finalmente a medicación.
Asimismo, cuentan con formas de cirugía como la baríatrica, donde se hace reducción de estómago y el paciente tiende a bajar de peso; y la cirugía termoplástica, donde se retira toda la piel que está en exceso y al paciente se lo moldea, desde l punto de vista de salud.
Las consultas se la realizarán hasta mediados de enero de 2016 en oficinas de Nova Salud ubicada en la calle Aspiazu Nº 387 o llamar al teléfono 2141111.
sábado, 19 de diciembre de 2015
Microbiota, con el frío desencadenan la pérdida de grasa
Puede ser que en el futuro, el mejor tratamiento para la obesidad se deba buscar en el interior del organismo: en las bacterias intestinales.
Una investigación, publicada en Nature Medicina y replicada en el portal Abc, revela que las bacterias intestinales, llamadas microbiota, parecen tener un gran impacto en la forma en la que se absorben las calorías, pero también en cómo se desarrolla la grasa.
En concreto, investigadores de la Universidad de Ginebra (Suiza) detectaron en ratones que la ausencia de estas bacterias genera un potente efecto antiobesidad: desencadena un mecanismo metabólico sorprendente que hace que las células de grasa blanca, que cuando están en exceso causan obesidad y resistencia a la insulina, se transformen en células similares a la grasa parda o grasa beige, que justamente hace todo lo contrario: protege nuestro organismo del exceso de peso y de sus dañinas consecuencias.
Este descubrimiento podría abrir la puerta a tratamientos completamente nuevos para la obesidad, la epidemia del siglo XXI.
Igual que existe un colesterol "bueno" y "malo", el metabolismo cuenta con dos tipos de tejido graso: uno blanquecino responsable de los "michelines" y otro pardo o marrón, una grasa "buena" que consume calorías para mantener la temperatura corporal adecuada.
En los seres humanos sanos, el tejido adiposo blanco constituye aproximadamente el 25 por ciento de la masa corporal. Sin embargo, cuando hay demasiada grasa blanca se produce resistencia a la insulina y diabetes. Por el contrario, la grasa marrón mejora la sensibilidad a la insulina y está inversamente correlacionada con la obesidad.
Grasa parda
Pero en ocasiones puede surgir la grasa parda o beige, que el cuerpo produce como respuesta al frío o el ejercicio. Estas células similares a la grasa marrón pueden aparecer dentro de la grasa blanca, un fenómeno conocido como "oscurecimiento". Aunque el origen de estas células de color beige parece igual que el de la grasa blanca, su función es diferente: cuanta más grasa parda haya en el tejido adiposo blanco, más calorías se queman.
Esto sugiere que estimular el crecimiento de este tipo de grasa podría ser una manera de reducir la resistencia a la obesidad y la insulina. Y esto es justamente en lo que muchos laboratorios llevan años trabajando: la panacea contra la obesidad.
Y en esta búsqueda del "santo grial" antiobesidad los científicos están empezando a descubrir la importancia de las relaciones entre la microbiota y su huésped humano.
Cada vez hay más estudios que confirman su impacto en la regulación de múltiples vías metabólicas, en la interconexión entre el tracto gastrointestinal, la piel, el hígado, el cerebro y otros muchos órganos.
Lo que lograron los investigadores suizos es demostrar que además, la microbiota, o en este caso su ausencia, tiene un impacto directo sobre la obesidad.
Los expertos vieron que la microbiota de las personas obesas tiene una composición específica y diferente al de las personas más delgadas.
De hecho, los ratones libres de esta bacterias, es decir, manipulados desde su nacimiento para no tener microbiota, que recibieron trasplante de microbiota de personas obesas, tienden a desarrollar obesidad y resistencia a la insulina.
"Después de haber observado que la microbiota puede afectar a la aparición de la obesidad, sospechamos que la eliminación de la microbiota puede cambiar la sensibilidad a la insulina mediante la modificación de la cantidad y el equilibrio de estos diversos tipos de grasa", explica Mirko Trajkovski, autor principal del estudio.
Ratones 'estériles'
Para confirmar su hipótesis, los investigadores alimentaron a tres grupos de ratones - libres de gérmenes, normales y ratones previamente tratados con altas dosis de antibióticos que había destruido su microbiota- con una dieta alta en calorías.
Y los resultados mostraron que mientras que los ratones normales expuestos a una dieta alta en calorías desarrollaron obesidad y resistencia a la insulina, los otros dos grupos no. De hecho, se mantuvieron delgados, mejoraron su sensibilidad a la insulina y toleraron mejor la glucosa. Y lo más relevante: se produjo una reducción en su grasa blanca, mientras que aumentaron sus niveles de grasa marrón.
CAMBIA CON EL FRÍO
El hecho de eliminar la microbiota, explican los investigadores en Nature Medicine, estimulaba el desarrollo de la grasa de color beige dentro de la grasa blanca, de la misma forma que cuando uno se expone al frío o el ejercicio. Pero, ¿cómo funcionaba esto? Parece ser, comentan, que todo depende de un tipo específico de células, los macrófagos.
Macrófagos
Los macrófagos, dicen, son un componente esencial del sistema inmunológico y cumplen diversas funciones metabólicas, y se expresan de diferente forma en respuesta a las señales ambientales, un proceso llamado "polarización". Y los macrófagos polarizados se pueden clasificar en dos grandes grupos: M1 y M2, y es este último el que actúa sobre el tejido adiposo y aumenta la producción de grasa de color beige.
Pero aunque tratar a los humanos con altas dosis de antibióticos parece poco realista, reconocen los investigadores Nicolás Suárez-Zamorano y Salvatore Fabbian, sí que es un primer paso para explorar los genes bacterianos exactos responsables de este fenómeno.
Fagos bacterianos
Así, explica por su parte Trajkovski, el objetivo es buscar tratamientos clínicos efectivos contra la obesidad usando antibióticos particulares, así como fagos bacterianos, una especie de virus que sólo mata cepas bacterianas específicas.
Una investigación, publicada en Nature Medicina y replicada en el portal Abc, revela que las bacterias intestinales, llamadas microbiota, parecen tener un gran impacto en la forma en la que se absorben las calorías, pero también en cómo se desarrolla la grasa.
En concreto, investigadores de la Universidad de Ginebra (Suiza) detectaron en ratones que la ausencia de estas bacterias genera un potente efecto antiobesidad: desencadena un mecanismo metabólico sorprendente que hace que las células de grasa blanca, que cuando están en exceso causan obesidad y resistencia a la insulina, se transformen en células similares a la grasa parda o grasa beige, que justamente hace todo lo contrario: protege nuestro organismo del exceso de peso y de sus dañinas consecuencias.
Este descubrimiento podría abrir la puerta a tratamientos completamente nuevos para la obesidad, la epidemia del siglo XXI.
Igual que existe un colesterol "bueno" y "malo", el metabolismo cuenta con dos tipos de tejido graso: uno blanquecino responsable de los "michelines" y otro pardo o marrón, una grasa "buena" que consume calorías para mantener la temperatura corporal adecuada.
En los seres humanos sanos, el tejido adiposo blanco constituye aproximadamente el 25 por ciento de la masa corporal. Sin embargo, cuando hay demasiada grasa blanca se produce resistencia a la insulina y diabetes. Por el contrario, la grasa marrón mejora la sensibilidad a la insulina y está inversamente correlacionada con la obesidad.
Grasa parda
Pero en ocasiones puede surgir la grasa parda o beige, que el cuerpo produce como respuesta al frío o el ejercicio. Estas células similares a la grasa marrón pueden aparecer dentro de la grasa blanca, un fenómeno conocido como "oscurecimiento". Aunque el origen de estas células de color beige parece igual que el de la grasa blanca, su función es diferente: cuanta más grasa parda haya en el tejido adiposo blanco, más calorías se queman.
Esto sugiere que estimular el crecimiento de este tipo de grasa podría ser una manera de reducir la resistencia a la obesidad y la insulina. Y esto es justamente en lo que muchos laboratorios llevan años trabajando: la panacea contra la obesidad.
Y en esta búsqueda del "santo grial" antiobesidad los científicos están empezando a descubrir la importancia de las relaciones entre la microbiota y su huésped humano.
Cada vez hay más estudios que confirman su impacto en la regulación de múltiples vías metabólicas, en la interconexión entre el tracto gastrointestinal, la piel, el hígado, el cerebro y otros muchos órganos.
Lo que lograron los investigadores suizos es demostrar que además, la microbiota, o en este caso su ausencia, tiene un impacto directo sobre la obesidad.
Los expertos vieron que la microbiota de las personas obesas tiene una composición específica y diferente al de las personas más delgadas.
De hecho, los ratones libres de esta bacterias, es decir, manipulados desde su nacimiento para no tener microbiota, que recibieron trasplante de microbiota de personas obesas, tienden a desarrollar obesidad y resistencia a la insulina.
"Después de haber observado que la microbiota puede afectar a la aparición de la obesidad, sospechamos que la eliminación de la microbiota puede cambiar la sensibilidad a la insulina mediante la modificación de la cantidad y el equilibrio de estos diversos tipos de grasa", explica Mirko Trajkovski, autor principal del estudio.
Ratones 'estériles'
Para confirmar su hipótesis, los investigadores alimentaron a tres grupos de ratones - libres de gérmenes, normales y ratones previamente tratados con altas dosis de antibióticos que había destruido su microbiota- con una dieta alta en calorías.
Y los resultados mostraron que mientras que los ratones normales expuestos a una dieta alta en calorías desarrollaron obesidad y resistencia a la insulina, los otros dos grupos no. De hecho, se mantuvieron delgados, mejoraron su sensibilidad a la insulina y toleraron mejor la glucosa. Y lo más relevante: se produjo una reducción en su grasa blanca, mientras que aumentaron sus niveles de grasa marrón.
CAMBIA CON EL FRÍO
El hecho de eliminar la microbiota, explican los investigadores en Nature Medicine, estimulaba el desarrollo de la grasa de color beige dentro de la grasa blanca, de la misma forma que cuando uno se expone al frío o el ejercicio. Pero, ¿cómo funcionaba esto? Parece ser, comentan, que todo depende de un tipo específico de células, los macrófagos.
Macrófagos
Los macrófagos, dicen, son un componente esencial del sistema inmunológico y cumplen diversas funciones metabólicas, y se expresan de diferente forma en respuesta a las señales ambientales, un proceso llamado "polarización". Y los macrófagos polarizados se pueden clasificar en dos grandes grupos: M1 y M2, y es este último el que actúa sobre el tejido adiposo y aumenta la producción de grasa de color beige.
Pero aunque tratar a los humanos con altas dosis de antibióticos parece poco realista, reconocen los investigadores Nicolás Suárez-Zamorano y Salvatore Fabbian, sí que es un primer paso para explorar los genes bacterianos exactos responsables de este fenómeno.
Fagos bacterianos
Así, explica por su parte Trajkovski, el objetivo es buscar tratamientos clínicos efectivos contra la obesidad usando antibióticos particulares, así como fagos bacterianos, una especie de virus que sólo mata cepas bacterianas específicas.
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