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sábado, 29 de diciembre de 2018

Dietas detox para esta época

Las dietas con frutas y verduras crudas que duran de uno a diez días son excelentes para darle un descanso a nuestro organismo y eliminar toxinas ya que tienen un efecto limpiador muy potente. Es una buena alternativa al ayuno estricto que necesita mucho reposo y relajación siendo preferible practicarlo con seguimiento médico. Las frutas aportan a nuestro organismo fibras, azúcares, vitaminas y minerales y suficiente energía para funcionar normalmente.


A tomar en cuenta

A pesar de ello, durante los días en que se practica una dieta de frutas estricta es preferible no forzar el organismo ya que el número de calorías ingeridas es relativamente bajo, también se ingieren menos nutrientes esenciales necesarios para nuestro organismo como grasas y proteínas. Por esa razón es conveniente evitar cualquier esfuerzo físico importante como la práctica de deporte o trabajo intenso.
Este tipo de dieta puede actuar como laxante ayudando a desincrustar nuestro intestino. Mejora nuestra salud y previene enfermedades ya que las frutas son alcalinizantes, y la mayoría de los desechos responsables de muchas enfermedades son los alimentos acidificantes. Cualquier dieta desintoxicante no sólo afecta al cuerpo también afecta al estado mental y nuestro humor.

martes, 7 de noviembre de 2017

Sobrepeso y obesidad motivan elaboración de herramientas para su prevención

Preocupados por el incremento de sobrepeso y obesidad tanto en niños como adultos, la Asociación de Promotores de Salud del Área Rural (Aprosar), junto a médicos especialistas de Oruro, elaboraron flujogramas que permitirán la prevención y atención adecuada de esos casos en centros de salud y hospitales.

"Están surgiendo instrumentos para prevención y atención adecuada de casos de obesidad y sobrepeso, en la últimas décadas la incidencia de sobrepeso y obesidad se ha aumentado, Aprosar como entidad que ve la salud pública con el proyecto ´Proseder´, está realizando justamente medidas preventivas, entre ellas los flujogramas", aseveró la coordinadora de salud de Aprosar, Verónica Maldonado.

Dichos flujogramas, además contendrán recomendaciones respecto al tipo de alimentación que tienen que llevar los niños, estará acompañado de una cartilla que indicará la alimentación por edades, asimismo, estará escrito el tipo y tiempo de actividad física que deben realizar tanto los niños como los adultos.

"La obesidad acorta el tiempo de vida y hace propenso a adquirir enfermedades a temprana edad, como diabetes o artritis, ya existen en Oruro niños con esas enfermedades que empiezan con sobrepeso u obesidad, posteriormente con otros tipos de enfermedades, vemos jóvenes que son de 15 o 16 (años) que están empezando con insuficiencia renal consecuencia de la mala alimentación", explicó la encargada de enfermedades no transmisibles de Aprosar, María Calahuara.

También recalcó que los padres de familia están cometiendo algunos errores en la alimentación de sus hijos, pues se estaría sobre alimentándolos con comidas que tienen alta presencia de grasas, y a muy temprana edad se está viendo afecciones en su salud, ya que la obesidad es considerada como el inicio de otras enfermedades crónicas.

Respaldando esas aseveraciones, recientemente Jhenny Achá, médico internista del hospital de segundo nivel "Barrios Mineros", informó que de cada 10 pacientes atendidos en ese establecimiento seis tienen sobrepeso y otros tres presentan algún grado de obesidad.

La elaboración de dichos flujogramas estuvo respaldada con talleres y charlas en algunas unidades educativas respecto a la importancia de una adecuada alimentación, y tras la aprobación de los mismos se iniciará una etapa de capacitación a los médicos de diferentes centros de salud del departamento

martes, 29 de agosto de 2017

Dieta para adelgazar: siempre personalizada y planificada por un profesional



“La primera pregunta que nos deberíamos hacer es: ¿realmente necesitamos perder peso y cambiar nuestra dieta? Y es clave que esta sea respondida por un profesional de la salud, que es quien debe valorar no solo el peso, sino también los hábitos alimentarios y los factores de riesgo”, afirma Anabel Aragón, responsable de salud y nutrición de Nestlé (España).

Una vez tomada la decisión de perder peso, el plan de alimentación debe ser individualizado. “Es muy difícil que la dieta planificada que le ha funcionado a una persona que conozcamos tenga ese mismo efecto con nosotros, con estilos de vida y hábitos distintos”.

Si el objetivo es adelgazar, debemos saber que ha de hacerse siempre a costa de la masa grasa, nunca de la masa muscular ni a base de agua. Este no es un proceso tortuoso, pero sí requiere tiempo y esfuerzo.

“Uno de los errores más frecuentes es creer que perder peso es una cuestión de corto plazo y que requiere prácticas alimentarias extremas como eliminar por completo algún alimento, modificar el momento de su consumo o incluir alimentos ajenos a nuestra cultura”, cuenta Anabel Aragón.

Dieta milagro

Cada año aparece una nueva dieta que promete ser la definitiva. Pero hay que estar muy atentos: la mayoría de ellas carecen de base científica y efectividad, e incluso contradicen las recomendaciones generales respaldadas por profesionales sobre nutrición, advierte la nutricionista.

Reconocerlas es fundamental dado que seguirlas tiene sus riesgos: no solo no adelgazaremos, sino que estas pueden desencadenar efectos negativos en nuestro organismo.

“Si una dieta promete resultados rápidos, definitivos y sin esfuerzo, si prohíbe o restringe mucho algunos alimentos, si exagera la realidad sobre algún nutriente como los conocidos ´quemagrasas´, si un personaje famoso hace una campaña de comunicación paralela sobre esta afirmando los maravillosos resultados que le ha ofrecido y, sobre todo, si la dieta contradice las habituales recomendaciones de médicos y nutricionistas sin aportar evidencia, es muy probable que estemos ante una dieta milagro“, añade.

Estas dietas, además de no ofrecer resultados de calidad, pueden tener efectos en la salud dado que con ellas no seguimos una alimentación saludable. Además, a menudo generan un efecto rebote tras dejarlas, dado que la rápida pérdida de peso de las primeras semanas es a base de agua y de masa muscular, algo que no debemos perder.

“Una vez se abandonan estas dietas hay una recuperación muy rápida del peso perdido y, en muchos casos, superamos incluso el peso de partida e incrementamos la masa grasa, la más perjudicial”, advierte Anabel Aragón.

Peligros para la salud

La falta de efectividad no es el único problema que presentan estas dietas. “Por un lado van a agravar el riesgo cardiovascular, ya muy elevado en personas que tienen exceso de peso”. Además, pueden provocar déficits nutricionales de vitaminas y minerales y pérdidas excesivas de masa muscular, pudiendo generar estados de desnutrición proteica.

Por otra parte, aquellas dietas que son hiperproteicas pueden producir una sobrecarga renal y hepática. No obstante, no todas las consecuencias de las dietas son fisiológicas.

“Las dietas también pueden desencadenar trastornos de comportamiento alimentario como la bulimia y, sobre todo, de forma generalizada producen frustración y disminución de la autoestima si no conseguimos la meta propuesta, así como efectos emocionales negativos”.

Claves para una dieta adelgazante exitosa

Lo más importante para una correcta dieta de adelgazamiento es que sea planificada por un profesional, individualizada y que tenga en cuenta nuestros hábitos, horarios, preferencias culinarias, cultura y estilo de vida.

El primer paso es ponerse en manos de un experto que diagnostique si existe o no exceso de peso y los riesgos que conlleva, e iniciar una pérdida de peso supervisada.

También es fundamental “animar a la persona para mejorar la adherencia y la educación alimentaria para marcar objetivos realistas y evitar el efecto yoyó”.

Siempre hay que prevenir la ganancia de peso perdido al terminar la dieta y, ante todo, reducir el riesgo asociado al exceso de peso, que puede ocasionar diabetes, hipertensión y colesterol alto.

“El objetivo ha de ser mejorar la capacidad funcional y no tanto el aspecto estético”, señala la experta en nutrición.



RECOMENDACIONES PARA PERDER PESO

No obstante, aunque se recomienden tratamientos personalizados e individualizados, existen algunos consejos generales para reducir el exceso de peso.

Anabel Aragón recomienda distribuir los alimentos en varias ingestas al día, llevar un horario regular y no dejar pasar mucho tiempo entre una comida y otra. Además, sugiere comer despacio, masticando muy bien los alimentos y siendo conscientes de este proceso. Un truco para hacer esto es dejar los cubiertos en la mesa mientras se mastica.

Además, es aconsejable servir los alimentos en platos más pequeños de los habituales, limitar la ingesta de bebidas alcohólicas, azucaradas y de bollería.

También se recomienda que los lácteos sean desnatados y sin azúcar añadido, e incluir una ración de hortalizas crudas o cocinadas tanto en la comida como en la cena. Incluir legumbres dos o tres veces a la semana cocinadas de forma ligera, evitando las carnes más grasas.

En cuanto a los hidratos de carbono, se recomienda recurrir a las variedades integrales. De postre, siempre fruta. También es muy beneficiosa la ingesta de pequeñas cantidades de frutos secos como tentempié o en ensalada.

En cuanto a las carnes, consumir siempre las que tienen menos grasa como la de ave o conejo, o desgrasarlas antes de cocinarlas. No obstante, es aconsejable preferir pescados antes que carnes y variar entre blancos y azules.

Los métodos de cocinado deben ser ligeros, como el vapor, la plancha o el horno. En cuanto a aceite de preferencia, indiscutiblemente este debe ser de oliva. Y, como siempre reitera Anabel Aragón: la bebida de elección debe ser siempre el agua.

martes, 30 de mayo de 2017

Cuatro dietas innovadoras



Lo más difícil, a veces, no es bajar del peso sino elegir el régimen más adecuado ante la ingente cantidad de dietas que periódicamente circulan en Internet y las revistas.

Para ayudar a quienes se plantean iniciar un régimen para adelgazar a elegir el plan más adecuado, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha efectuado una selección y clasificación de las dietas más populares, que seguirán en alza durante el 2017.

“La idea es organizar las dietas, en algunos casos fruto de modas pasajeras fomentadas por ‘celebridades’, y en otros, motor de un negocio millonario enfocado en las nuevas “dietas milagro””, según Rubén Bravo, portavoz del IMEO (www.imeoobesidad.com) y experto en nutrición.

“Este ranking está respaldado por más de 20 especialistas en obesidad y cuidado de la salud, entre ellos médicos, nutricionistas, psicólogos, naturópatas y cirujanos digestivos”, recalca Bravo.

Esta clasificación de dietas está basada en la información que obtienen de los miles de pacientes con sobrepeso y obesidad que pasan por consultas del IMEO, y en publicaciones americanas y británicas de prestigio.

A petición de Efe los expertos de este Instituto han descrito y analizado cuatro de los regímenes más indicados para perder peso.

Estos regímenes elegidos proponen una pérdida de peso moderada (hasta 1,5 kilogramos (Kg) por semana y no más de 6 Kg al mes), están pensadas a medio y largo plazo y cuentan un lapso de adaptación para evitar el ‘efecto rebote’ (recuperar el peso perdido), según el IMEO.

Son dietas que sirven de todos los grupos de alimentos restringiendo las cantidades y contribuyen a reeducar los hábitos alimentarios y mantener un estilo de vida saludable, añaden.



Dietas 2.0, perder peso por medio de ‘apps’

“Las dietas 2.0 surgen al mismo tiempo que los ‘smartphones’, y estas ‘apps’ donde nos las muestran, van ocupando más terreno en nuestras vidas ya que proponen utilizar las nuevas tecnologías y programas informáticos para llevar un seguimiento de los alimentos que consumimos y del ejercicio que realizamos”, señala a Efe la nutricionista clínica Carmen Escalada.

Además, según Escalada, ofrecen innumerables posibilidades para aumentar nuestra adhesión a la pauta, como opciones para compensar nuestros posibles excesos, la publicación de mensajes en nuestras redes sociales si la incumplimos o alarmas cuando nos acercamos “peligrosamente a la nevera”.

“Una de las ventajas de las dietas 2.0 es que permiten una sensación parecida a tener un dietista y entrenador personal 24 horas a nuestra entera disposición”, según esta nutricionista.

Escalada destaca que algunas de estas ‘apps’ ofrecen la ventajosa opción de ‘feedback’ (retroalimentación), que permite introducir en el programa informático los alimentos que hemos consumido en la comida, lo cual nos dará ideas para la cena, o que nos recuerda si un día no hemos hecho ejercicio.



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Dietas 2.0, perder peso por medio de ‘apps’
Archivo

Dieta de los días alternos

La denominada “dieta de los días alternos” está elaborada por Rubén Bravo, del IMEO, y “permite una pérdida de peso que oscila entre los 16,5 y 23,5 kilogramos en cuatro meses, dependiendo del estilo de vida, edad y sexo de la persona”, explica a Efe la nutricionista Estefanía Ramo.

Según Ramo la alimentación se divide en bloques y las calorías no se reparten de forma homogénea todos los días. Las jornadas pueden ser de los siguientes tipos:.

++ Depurativas.- En las que se toman alimentos muy hipocalóricos con comidas principalmente desintoxicantes que ayudan a reducir la retención de líquidos.

++ De régimen.- En la que se incluyen platos muy sabrosos de fácil preparación y tienen unos niveles equilibrados de grasas saludables, hidratos de carbono y proteínas.

++ Días sociales.- En ellos se relaja la sensación de hacer régimen y en los que se puede disfrutar de planes no considerados de dieta durante el fin de semana.

“Esta dieta potencia la pérdida de grasa manteniendo y mejorando la masa muscular, favorece la toma de alimentos que producen vitalidad en las horas diurnas y los que producen reparación y descanso en las nocturnas”, según esta nutricionista.

“¡Y lo más importante: permite varias comidas fuera de casa y algún que otro premio a la semana para reducir los niveles de ansiedad!”, enfatiza.



Dieta genética

Carmen Escalada explica que el mayor aliciente de la denominada “dieta genética” es su máxima personalización y adaptación a la persona, que recurre a ella para perder peso o mejorar o mantener su salud.

La experta indica que para este régimen se realiza una sencilla prueba de herencia genética, que consiste en la extracción de saliva o un análisis de sangre, a partir de lo cual se estudia la información proporcionada por varios genes con implicación en el metabolismo de las grasas y azúcares que consumimos.

“Esta prueba surgió cuando la nutrigenética, ciencia en continuo crecimiento, determinó que en función de cuáles sean nuestras variaciones genéticas, nuestro cuerpo reacciona de una manera u otra ante los nutrientes que ingerimos”, explica.

En función de los resultados de esta prueba y de los gustos, preferencias, costumbres y datos personales del paciente como su edad, sexo o actividad física, se elabora toda la pauta dietética.

“Una de las ventajas de esta dieta es que tiene como objetivo que la persona aprenda a comer saludablemente y, en función de sus necesidades, que no tienen por qué ser iguales a otra persona, pueda quemar las mismas calorías diarias”, aclara Escalada.

“Otro de sus beneficios es que permite detectar, de manera cada vez más precisa, el riesgo o tendencia de una persona a padecer una enfermedad, y contribuir a prevenirla mediante una adaptación de su nutrición”, apunta.



Dieta circadiana

“Los ciclos circadianos, variaciones hormonales de nuestro cuerpo que dependen del momento del día en que nos encontremos, es la base para la “dieta circadiana”, indica a Efe la nutricionista Estefanía Ramo.

“Estos ciclos marcan una fase de activación que va, desde las seis de la mañana con la salida del sol, hasta las seis de la tarde, hora que da lugar a la fase de descanso y reparación, que comienza con el anochecer y cierra el ciclo nocturno”, comenta.

“Para perder peso es necesario acoplar el consumo de los alimentos a estas oscilaciones naturales”, enfatiza Ramo.

“Estos ritmos hormonales dependen de la luz solar, cuya ausencia o presencia es captada por la retina del ojo, la cual envía señales a la glándula pineal de cerebro, que estimula o inhibe la producción de ciertas sustancias denominadas neurotrasmisores, como la melatonina y la serotonina”, señala.

Según Ramo, los ciclos del día y la noche, del sol y la oscuridad, generan ritmos hormonales en el sistema endocrino y en el sistema nervioso central, que influyen en la metabolización de los alimentos.

“Esta dieta disminuye el consumo de comidas grasas en las horas nocturnas, obligando a que durante el sueño nuestro organismo utilice sus propias grasas de reserva sin detrimento de nuestros tejidos nobles, fomentando la pérdida de peso”, arguye.





“La “dieta circadiana” tiene en cuenta las variaciones hormonales de nuestro cuerpo que dependen del momento del día en que nos encontremos, y favorece que el cuerpo utilice sus propias grasas de reserva durante la noche” indica a Efe la nutricionista Estefanía Ramo.



“Una de las ventajas de las dietas 2.0, mediante ‘apps’, es que dan la sensación de tener un nutricionista y entrenador personal 24 horas a nuestra disposición”, según Carmen Escalada, del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).



La “dieta de los días alternos”, del nutricionista Rubén Bravo, incluye días para desintoxicarse y reducir la retención de líquidos, días de régimen con platos muy sabrosos, equilibrados y fáciles de preparar y días sociales para disfrutar de platos fuera de la dieta.

La nueva moda de las dietas sin almidón


DIAGNÓSTICO

Debido a los riesgos para la salud, los expertos recomiendan un diagnóstico médico en caso de sufrir trastornos intestinales, en lugar de acudir a tests por Internet o a curanderos.

Los "cupcakes" de la barra tienen una pinta irresistible, pero... "¿Llevan gluten?", pregunta un cliente. Los camareros estadounidenses ya están acostumbrados: anualmente se sirven en el país unos 200 millones de almuerzos sin gluten. En Estados Unidos, renunciar a estas proteínas que contienen los cereales de secano es una tendencia al alza.

Sin embargo, los motivos que contribuyen a la moda "sin gluten" son de lo más variados. Para quienes sufren celiaquía, una enfermedad autoinmune producida por una intolerancia permanente al gluten, es una obligación, pues de lo contrario los daños a su organismo pueden ser muy graves. Junto a ellos, otras personas tienen alergia o una elevada sensibilidad al gluten.

Pero hay quienes han emprendido la batalla contra estas proteínas tras leer bestsellers como "Wheat Belly", del médico William Davis, que afirman que el gluten no es sano y, además, engorda. Y son muchos: según una encuesta reciente, uno de cada diez hogares estadounidenses no consume alimentos con gluten y uno de cada cuatro ciudadanos cree que la alimentación sin gluten es sana para cualquiera.

Sin embargo, un nuevo estudio publicado en el "British Medical Journal" pone de manifiesto que comer sin gluten no tiene ventaja alguna sobre la salud, más bien todo lo contrario: al reducir el gluten, muchas personas disminuyen también su consumo de cereales integrales, que protegen el corazón. "Según nuestros datos, una dieta pobre en gluten que sólo tenga como objetivo la salud no es recomendable", resume el gastroenterólogo y coautor de la investigación, Andrew Chan, del Harvard School of Medicine.

Junto con Benjamin Lebwohl, del centro de celiaquía de la Universidad de Columbia (Nueva York) y otros colegas, Chan analizó el material de dos estudios de larga duración, que entre 1986 y 2010 reunían cada cuatro años diversos datos sobre la salud y la alimentación de 110 mil estadounidenses. Los investigadores dividieron a los participantes en cinco grupos según su consumo de gluten.

"En el grupo que menos consumía se daba el mismo porcentaje de casos con enfermedades del corazón que en el de mayor consumo", señala Chan. "Está claro que el gluten es perjudicial para los celíacos. Pero los bestsellers de dietas, basándose en casos anecdóticos, han divulgado la idea de que una dieta baja en gluten es sana para cualquiera", apunta Lebwohl. Sin embargo, quien renuncia a los cereales integrales corre el riesgo de perder sus efectos beneficiosos para el corazón.

Así, los expertos recomiendan un diagnóstico médico en caso de sufrir trastornos intestinales, en lugar de acudir a tests por Internet o a curanderos. Además, las familias que renuncian al gluten deben tener mucho cuidado a la hora de someter a sus hijos a esta dieta, como demuestra el triste caso de un bebé belga de siete meses que falleció pesando apenas cuatro kilos tras ser "diagnosticado" intolerante al gluten y alérgico a la lactosa por sus padres.

La noticia saltó hace unos días a los titulares, generando un enorme revuelo. Sin embargo, ante las consultas de los alarmados padres, muchos pediatras han llamado a la calma: "Nadie muere por no comer gluten", afirmaba en su blog la pediatra española Lucía Galán, autora de los libros "Lo mejor de nuestras vidas" y "Eres una madre maravillosa", pidiendo responsabilidad a los medios de comunicación. Según explica, el bebé murió desnutrido porque sus padres lo alimentaron a base de bebidas vegetales, al parecer principalmente con leche de quínua.

No obstante, el caso ejemplifica que "seguir o hacer seguir a un bebé una dieta exclusiva en la que suprimimos grupos de alimentos sin que haya una justificación médica, no tiene sentido", como afirmaba en una entrevista Oscar García, jefe de Neonatología del Hospital Clínic de Barcelona. "La única justificación para retirar el gluten de la dieta es que haya un diagnóstico de una enfermedad celíaca o una intolerancia" añade tajante Galán.

lunes, 17 de abril de 2017

10 errores que cometes al empezar una dieta

El propósito por excelencia en la sociedad actual es el de adelgazar sin que importe encontrar el equilibrio físico y emocional o conseguir hábitos saludables. Lo que ocurre en la persecución de este objetivo, es que puede volverse en nuestra contra si no ponemos al sentido común como protagonista de nuestra acción.

Una de las claves para conseguir unos buenos resultados (tanto físicos como emocionales), es no entender la dieta como un régimen restrictivo sino como un cambio gradual en el estilo de vida. “Lo primero que le diría a alguien que comienza una dieta es que no se plantee que se trata únicamente de realizar cambios en su ingesta, sino de un cambio global en su estilo de vida”, explica Mónica Albelda, psicóloga, dietista y directora de Espacio Abierto (España), centro sanitario de psicología, nutrición y fisioterapia.

Los desórdenes más comunes a la hora de comenzar (otra vez) una dieta, suelen ser de carácter psicológico, por lo que un buen asesoramiento integral, podría ser el factor diferencial entre el éxito y el fracaso. Aquí tienes los más comunes, ¿te sientes identificado con alguno?

La mentalidad del “todo o nada”

Muchas personas comienzan un nuevo régimen con motivación y ganas, pero al cometer un fallo, aunque sea mínimo, deciden que son incapaces y tiran la motivación por la borda. Elisa Markhoff, especialista en psicología de la nutrición e imagen corporal, lo califica como uno de los errores más recurrentes y explica: “Es muy común la mentalidad del todo o nada. El pensamiento de: tengo que seguir todas las normas que esta dieta me presenta, por más locas que sean o por más que me cueste, y si no lo hago habré fracasado”.

No fijas objetivos realistas

Un régimen no debería ser planteado como el intento de conseguir metas imposibles. Por el contrario, y según Mónica Albelda, “desde el inicio del tratamiento es conveniente fijar objetivos realistas y acordados con la persona que desea llevar a cabo la dieta”. Si se aclara desde el principio que los cambios serán progresivos y duraderos en el tiempo, se disminuye la posibilidad de renuncia.

Te juzgas demasiado

En la sociedad en la que vivimos, el autojuicio está a la orden del día. Y esto, en parte, es por la imagen física que se promueve. Por eso, Elisa Markhoff asegura que “es común, si tienes unos kilos de más y estás expuesto a los mensajes de los medios, que te sientas inseguro”. Además, al empezar una dieta, la inseguridad suele ir a más y se produce un círculo vicioso. “La dieta aumenta la inseguridad y la inseguridad es la que te lleva a hacer dieta”, explica Markhoff.

Das demasiada importancia a los ‘logros-fracasos’

Mónica Albelda explica: “a la hora de realizar una dieta, lo importante no es juzgar logros-fracasos, sino prever esos “errores” como parte del cambio, introducirlos de manera programada en la elección de los alimentos que se ingieren y normalizarlos”. Tener la sensación de que estás cometiendo errores generará sentimientos de culpa, frustración y falta de logro, por lo que hay que intentar dejar de ser demasiado duros con nosotros mismos.

Tienes miedo al fracaso

Paradójicamente es el propio miedo a fracasar en los objetivos marcados, el que hace que se fracase estrepitosamente. “A veces, el miedo a fracasar en realidad es el miedo al cambio, incluso a bajar de peso”, comenta Elisa Markhoff. Muchas veces se culpa de todos los problemas al sobrepeso, y librarse de él hace que se tengan que enfrentar esos problemas sin culpables de por medio.

Tienes mentalidad de prohibición

“De entrada, debemos desmitificar que realizar una dieta sea duro, lo que no significa que no vaya a implicar un gran esfuerzo, pero hay que hacerla desde la libertad de elección”, comenta Mónica Albelda. Además añade que “lo principal es darle normalidad, planificar los cambios y alejarse de la mentalidad de prohibición. Cuanto más se intente controlar, más se tenderá a transgredir”. Por lo tanto, la dieta debe formar parte de la vida cotidiana, y resultar propia y familiar en lugar de ajena o impuesta. De esta forma, la mente generará más recursos para la adherencia a los cambios.

No cambias el planteamiento mental

“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo” decía Einstein. Algo que podemos perfectamente aplicar a nuestra mentalidad a la hora de hacer dieta. Si quieres conseguir algo diferente, no continúes con tu planteamiento mental anterior. “Los pensamientos y la forma en la que encaramos la dieta son fundamentales a la hora del cambio. Si creemos que no podemos comer un alimento, parecerá que las normas son impuestas desde fuera”, explica Elisa Markhoff, “pero si elegimos conscientemente no comer un alimento porque es nocivo para la salud o porque nos aleja de la relación que queremos tener con nuestro cuerpo sentiremos que tenemos poder sobre nuestras decisiones”, concluye. Por lo que en lugar de pensar ‘no puedo comer esto’, deberíamos pensar ‘no voy a comer esto’.

No te crees los cumplidos

Cuando empiezas una dieta y esto se refleja en tu imagen, llegan los cumplidos que halagan tu nueva figura. No siempre es fácil de creer, ¿verdad? Esto es debido al miedo a que los cambios no sean perdurables, por lo que la mente prefiere no creer que sean reales y de esta forma el posible fracaso, dolerá menos. Una de las recomendaciones que nos da Mónica Albelda, es que nuestra meta no sea únicamente estética, sino la salud entendida como algo global.

No escuchas a tu cuerpo

Una de las más duras batallas al empezar un nuevo régimen, es la lucha contra la ansiedad. ¿Qué podemos hacer en esta situación? Según Elisa Markhoff, lo primero es no luchar, porque la batalla constante contra nuestras emociones no nos hace bien. También hay que “comprender los motivos de la ansiedad, observarlos y darnos cuenta de cómo se manifiesta la ansiedad en nuestro cuerpo”, añade la especialista en psicología de la nutrición.

No te liberas de pensamientos tóxicos

Las especialistas están de acuerdo en que lo más importante es hacer un cambio global en el estilo de vida y tratar con la importancia que se merece el acompañamiento psicológico en este tipo de procesos. Además, como apunta Markhoff, “el cambio interno tiende a preceder al cambio externo. Al realizar una dieta nos concentramos en el número de kilos de la báscula y no pensamos en la cantidad de emociones o creencias tóxicas que también tenemos que dejar ir”.

jueves, 13 de abril de 2017

¿Te animasa probar la dieta cetogénica?

Difícil de creer, pero la dieta cetogénica se caracteriza por el aumento del consumo de grasas buenas, la reducción sustancial del consumo de hidratos de carbono y una ingesta moderada de proteínas, explica Hilde Wagner, encargada de marketing del catering Disfruta.

¿Qué le pasa al cuerpo? Puede sonar un poco contradictorio, pero al alimentar el cuerpo de mayor cantidad de grasas y proteínas, esto reduce la ingesta de carbohidratos y se deja de utilizar como fuente primaria de energía los glúcidos, obligando al cuerpo a utilizar las grasas como fuente de energía. El hígado convierte las grasas en cetonas, un compuesto que funciona como fuente de energía que lleva el cuerpo a un estado de cetosis, es decir, a una situación metabólica del organismo originada por un déficit en el aporte de carbohidratos, lo que induce al catabolismo de las grasas a fin de obtener energía.

Mejor asimilación. Ahora, hay que aclarar que existen distintos tipos de dietas cetogénicas. En algunas, se permite la ingesta de frutas o vegetales. Pero en cantidades muy controladas, mientras que otras eliminan por completo toda fuente de hidratos de carbono, prohibiendo la ingesta de cereales, harinas, panificados y también frutas, verduras y legumbres. Se aconseja, que no se elimine por completo los carbohidratos y que se ingieran frutas y vegetales de bajo índice glucémico para un aporte de energía y así también evitar posibles mareos y dolores de cabeza debido a la falta de glucógeno.

Efecto purificador. El nutricionista y dietista Edwin López alerta que existen diferentes tipos de dietas cetogénicas y que existe una tendencia que se utiliza para bajar de peso. Personalmente, no está de acuerdo con esto, ya que no se puede aplicar una dieta de este tipo para toda una población. “Cada paciente tiene una capacidad metabólica interna y en función a esto se pueden elaborar las dietas, ya sean cetogénica, hiperproteica o hipercarbonada”, indica.

Efecto purificador. Hilde resalta que si una persona se va a someter a realizar esta dieta, va a tener que recurrir a tomar suplementos nutricionales debido al escaso aporte de vitaminas, minerales y fibra por la restricción del consumo de frutas y vegetales. Por lo tanto, si una persona busca adelgazar, las dietas cetogénicas no son la opción más valiosa. Siempre logrará una mayor eficacia una dieta sostenible en el tiempo adecuada a cada persona y en la que no falten nutrientes tan importantes como si sucede en las dietas cetogénicas.

martes, 28 de marzo de 2017

La dieta y rutina de ejercicios hizo bajar 68 kilos a Adele

La lucha contra el sobrepeso requiere de mucha constancia y fuerza de voluntad. Pero también de darle en el clavo a la dieta precisa y una buena rutina de ejercicios.

Quien bien sabe de esto es Adele, una de las grandes estrellas de la música internacional, quien desde hace un tiempo se ha dejado ver con varios kilos menos tras probar una dieta vegana y practicar una particular rutina de ejercicios, que la han hecho perder 30 kilos.

"Nunca quise parecerme a las modelos de las carátulas de las revistas (…) Decidí cambiar mi cuerpo estrictamente por cuestiones de salud”, aseguró la cantante en el sitio peruano "El Comercio”.

El secreto de Adele
La intérprete de "Someone like you”, se luce en los distintos eventos y premios de la música con 68 kilos menos. ¿Cómo lo hizo? Comiendo lo adecuado y haciendo ejercicio. A continuación te contamos detalladamente cuál es la rutina que dejó a la cantante tan cómoda con su nuevo cuerpo, la cual publicó el sitio de tendencias Infobae y La Guioteca.

El entrenador de Adele, Peter Geracimo, reveló la rutina de calentamiento que sigue la cantante y que solo dura 7 minutos. Cabe señalar, que Peter aplica esta rutina en todos sus clientes, y entre ellos está Adele.

"Es una gran prueba que le doy a todo el mundo para ver cómo lo hacen. Sin embargo, algunas personas se detienen a los 10 segundos, temblando y temblando”, dice en el sitio Infobae.
La rutina de Peter Geracimo, se debe realizar sin parar y con un descanso entre cada minuto de 10 o 15 segundos.

Primer minuto "La Tabla: Se realiza con la espalda bien derecha, se sostiene un minuto sobre manos y pies, mirando al suelo.

Segundo y tercer minuto de Flexiones: Flexiones de brazos laterales alternadas, con el torso de costado, como una tabla, apoyado sobre pies y antebrazo, y el brazo de arriba levantado o apoyado en la cintura. Un minuto sosteniendo la pose de cada lado.

Cuarto minuto "La Tabla”: Este ejercicio es igual que la pose del minuto uno, pero se sostiene apoyándose en los antebrazos.

Quinto minuto "Levantar la pelvis”: Con el pecho mirando al techo y las rodillas flexionadas, debes apoyar los antebrazos en el piso y levantar los glúteos manteniendo el torso derecho.
Sexto minuto "45 grados”: Acostado boca arriba, se levantan las piernas, los brazos y los hombros del suelo, y se mantienen las piernas en un ángulo de 45 grados.

Séptimo minuto "Superman”: Ejercicio estilo "Superman”. Para hacerlo debes recostarte boca abajo y levantar alternadamente brazos y piernas contrarias.

"Toda mi base es comenzar desde el núcleo, y trabajar hacia la periferia, porque ahí se concentra toda la fuerza y bienestar. No se trata de grandes músculos. El ejercicio debe mejorar nuestras vidas, no estorbar”, señala el entrenador.

domingo, 19 de marzo de 2017

Cuatro dietas innovadoras para 2017

Expertos de Instituto Médico Europeo de la Obesidad recomiendan cuatro planes para poder perder peso de una forma equilibrada y racional…¡y no volver a recuperarlo!

Lo más difícil, a veces, no es bajar de peso sino elegir el régimen más adecuado ante la ingente cantidad de dietas que periódicamente circulan en Internet y las revistas.

Para ayudar a quienes se plantean elegir el plan más adecuado, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) efectuó una selección y clasificación de las dietas más populares, que seguirán en alza durante 2017.

“La idea es organizar las dietas, en algunos casos fruto de modas pasajeras fomentadas por ‘celebridades’, y en otros, motor de un negocio millonario enfocado en las nuevas ‘dietas milagro’”, según Rubén Bravo, portavoz del IMEO (www.imeoobesidad.com) y experto en nutrición.

“Este ranking está respaldado por más de 20 especialistas en obesidad y cuidado de la salud, entre ellos médicos, nutricionistas, psicólogos, naturópatas y cirujanos digestivos”, recalca Bravo.

Esta clasificación de dietas está basada en la información que obtienen de los miles de pacientes con sobrepeso y obesidad que pasan por consultas del IMEO, y en publicaciones americanas y británicas de prestigio.

A petición de EFE, los expertos de este Instituto describieron y analizaron cuatro de los regímenes más indicados para perder peso. Estos regímenes proponen una pérdida de peso moderada (hasta 1,5 kilogramos por semana y no más de 6 Kg al mes), están pensadas a medio y largo plazo y cuentan un lapso de adaptación para evitar el ‘efecto rebote’ (recuperar el peso perdido), según el IMEO.

Son dietas que sirven de todos los grupos de alimentos restringiendo las cantidades y contribuyen a reeducar los hábitos alimentarios y mantener un estilo de vida saludable, añaden.

Dietas 2.0

“Las dietas 2.0 surgen al mismo tiempo que los ‘smartphones’, y estas 'apps' donde nos las muestran van ocupando más terreno en nuestras vidas ya que proponen utilizar las nuevas tecnologías y programas informáticos para llevar un seguimiento de los alimentos que consumimos y del ejercicio que realizamos”, señala a EFE la nutricionista clínica Carmen Escalada.

Además, según Escalada, ofrecen innumerables posibilidades para aumentar nuestra adhesión a la pauta, como opciones para compensar→ →nuestros posibles excesos, la publicación de mensajes en nuestras redes sociales si la incumplimos o alarmas cuando nos acercamos “peligrosamente a la nevera”.

“Una de las ventajas de las dietas 2.0 es que permiten una sensación parecida a tener un dietista y entrenador personal 24 horas a nuestra entera disposición”, según esta nutricionista.

Escalada destaca que algunas de estas 'apps' ofrecen la ventajosa opción de 'feedback' (retroalimentación), que permite introducir en el programa informático los alimentos que hemos consumido en la comida, lo cual nos dará ideas para la cena, o que nos recuerda si un día no hemos hecho ejercicio.

Dieta de los días alternos

La denominada “dieta de los días alternos” está elaborada por Rubén Bravo, del IMEO, y “permite una pérdida de peso que oscila entre los 16,5 y 23,5 kilogramos en cuatro meses, dependiendo del estilo de vida, edad y sexo de la persona”, explica a EFE la nutricionista Estefanía Ramo.

Según Ramo la alimentación se divide en bloques y las calorías no se reparten de forma homogénea todos los días. Las jornadas pueden ser de los siguientes tipos:

“Esta dieta potencia la pérdida de grasa manteniendo y mejorando la masa muscular, favorece la toma de alimentos que producen vitalidad en las horas diurnas y los que producen reparación y descanso en las nocturnas”, según esta nutricionista.

“¡Y lo más importante: permite varias comidas fuera de casa y algún que otro premio a la semana para reducir los niveles de ansiedad!”, enfatiza.

Dieta genética

Carmen Escalada explica que el mayor aliciente de la denominada “dieta genética” es su máxima personalización y adaptación a la persona, que recurre a ella para perder peso o mejorar o mantener su salud.

La experta indica que para este régimen se realiza una sencilla prueba de herencia genética, que consiste en la extracción de saliva o un análisis de sangre, a partir de lo cual se estudia la información proporcionada por varios genes con implicación en el metabolismo de las grasas y azúcares que consumimos.

“Esta prueba surgió cuando la nutrigenética, ciencia en continuo crecimiento, determinó que en función de cuáles sean nuestras variaciones genéticas, nuestro cuerpo reacciona de una manera u otra ante los nutrientes que ingerimos”, explica.

En función de los resultados de esta prueba y de los gustos, preferencias, costumbres y datos personales del paciente como su edad, sexo o actividad física, se elabora toda la pauta dietética.

“Una de las ventajas de esta dieta es que tiene como objetivo que la persona aprenda a comer saludablemente y, en función de sus necesidades, que no tienen por qué ser iguales a otra persona, pueda quemar las mismas calorías diarias”, aclara Escalada.

“Otro de sus beneficios es que permite detectar, de manera cada vez más precisa, el riesgo o tendencia de una persona a padecer una enfermedad, y contribuir a prevenirla mediante una adaptación de su nutrición”, apunta.

Dieta circadiana

“Los ciclos circadianos, variaciones hormonales de nuestro cuerpo que dependen del momento del día en que nos encontremos, es la base para la “dieta circadiana”, indica a EFE la nutricionista Estefanía Ramo.

“Estos ciclos marcan una fase de activación que va, desde las seis de la mañana con la salida del sol, hasta las seis de la tarde, hora que da lugar a la fase de descanso y reparación, que comienza con el anochecer y cierra el ciclo nocturno”, comenta.

“Para perder peso es necesario acoplar el consumo de los alimentos a estas oscilaciones naturales”, enfatiza Ramo.

“Estos ritmos hormonales dependen de la luz solar, cuya ausencia o presencia es captada por la retina del ojo, la cual envía señales a la glándula pineal de cerebro, que estimula o inhibe la producción de ciertas sustancias denominadas neurotrasmisores, como la melatonina y la serotonina”, señala.

Según Ramo, los ciclos del día y la noche, del sol y la oscuridad, generan ritmos hormonales en el sistema endocrino y en el sistema nervioso central, que influyen en la metabolización de los alimentos.

“Esta dieta disminuye el consumo de comidas grasas en las horas nocturnas, obligando a que durante el sueño nuestro organismo utilice sus propias grasas de reserva sin detrimento de nuestros tejidos nobles, fomentando la pérdida de peso”, arguye. •

Dietas:

Depurativas.- En las que se toman alimentos muy hipocalóricos con comidas principalmente desintoxicantes que ayudan a reducir la retención de líquidos.

De régimen.- En la que se incluyen platos muy sabrosos de fácil preparación y tienen unos niveles equilibrados de grasas saludables, hidratos de carbono y proteínas.

Días sociales.- En ellos se relaja la sensación de hacer régimen y en los que se puede disfrutar de planes no considerados de dieta durante el fin de semana

jueves, 16 de febrero de 2017

'Detox' ¿Funciona esta dieta?

Sabemos que la "dieta detox" incluye toda clase de jugos o batidos, que son el "boom" de esta temporada. ¿Y es que quién no ha escuchado sobre la infinidad de combinaciones de alimentos para cuidar nuestra salud? Sin embargo, son muchos los debates que ponen en entre dicho este método. Algunos a favor y otros en contra. Por este motivo, dos especialistas indagan en los mitos y verdades que dicen sobre sus beneficios.

La alimentación es poderosa. Con tanto movimiento “healthy” (saludable) hay que tomar en cuenta que los alimentos son información y tienen instrucciones para activar o desactivar genes que regulan hormonas y la función del sistema inmunológico, aclara la nutricionista María Regina Arrien. Si al organismo le brindan los alimentos adecuados y se eliminan los dañinos, esto lo mantendrá saludable y lo restaurará, en caso de padecer alguna dolencia. Este es el principal motivo por el que se han puesto de moda las “dietas detox” para realizar una estimulación saludable a los diferentes sistemas del cuerpo.

Los jugos son válidos. Según Arrien, es verdad que los jugos detox pueden desintoxicar el organismo porque las verduras y frutas contienen vitaminas, minerales y fitoquímicos que ejercen la función de proteger nuestro organismo. Pero especialmente, mejorar las condiciones del sistema inmunitario, endocrino y bloquear el crecimiento tumoral.

Un método que complementa. Si bien es cierto que el cuerpo ya tiene órganos que permiten desintoxicar, todo tiene un límite, explica Arrien, ya que hoy en día el número de toxinas que podrían dañar el cuerpo es casi interminable y con el pasar de los años, este no las puede eliminar por completo, por lo que se acumulan en el intestino, el hígado, los pulmones y riñones a nivel celular y de todo el cuerpo. “Esta es una de las razones por las que deberíamos desintoxicarnos”, puntualiza.

Se hace por tres días. Es una dieta que funciona, comenta Carolina Vélez, nutricionista y dietista. Si bien puede limpiar el organismo o impulsar la pérdida de líquidos retenidos, no se debe hacer más de tres días. ¿Por qué? El cuerpo necesita carbohidratos, proteínas y fibras. Pasado los tres días se podría experimentar estreñimiento, mareos o presión baja entre otras cosas.

Asegúrate que sea nutritiva. ¿Pero entre tanta oferta cómo se puede reconocer que jugo o dieta detox puede funcionar? Velez responde que para empezar, el paciente tiene que cerciorar que su jugoterapia esté avalada por un nutricionista ya que durante los tres días estas fórmulas deberían tener por lo menos los nutrientes esenciales que el organismo necesita.

Todo sobre las mezclas

Es un método que se utilizaba en el pasado

Aunque hoy la “dieta detox” es una “tendencia” moderna de salud, se originó hace cientos de años para desintoxicar el cuerpo, explica la nutricionista María Regina Arrien. De hecho muchas religiones motivan a las personas a ayunar como un medio para limpiar el cuerpo.

Toma tus precauciones

Actualmente se vive las consecuencias de una contaminación exagerada, que puede ser la responsable del deterioro del sistema inmunológio, escenario que vuelve susceptible a enfermedades degenerativas crónicas como algunos tipos de cáncer, enfermedades cardíacas, diabetes y Alzahaimer entre otras, indica Arrien.

No consumas los mismos alimentos

Consumir los mismos vegetales o frutas durante mucho tiempo puede crear sensibilidad o alergias. Por ello, es recomendable que cambies las combinaciones regularmente o pruebes con recetas diferentes, además porque así puedes conocer qué alimentos mezclar y cuáles no.

lunes, 13 de febrero de 2017

La obesidad y las dietas



La obesidad es una amenaza para la salud; se asocia con numerosas enfermedades, gran aumento de la mortalidad y de la depresión, además de la disminución de la calidad de vida. También origina grandes costos médicos y pérdida significativa de la productividad, como consecuencia de las licencias por enfermedad.

Muchos obesos saben que deberían comer menos, consumir alimentos saludables y hacer más ejercicio, pero la mayoría no logra cambiar su conducta durante el tiempo suficiente.

Los especialistas les indican que cambien sus hábitos de vida y aumenten su gasto calórico. Aunque es un consejo correcto, el cambio de hábito de vida es muy difícil, especialmente para las personas con un perfil cognitivo de obesidad.

La obesidad se genera por la interacción entre una predisposición genética específica y el ambiente actual, que es “obesógeno”. Se argumenta que nuestros viejos genes no pueden manejar una cultura tóxica como la actual, en la que la industria alimentaria comercializa agresivamente sus calorías baratas, ampliamente disponibles.

Las calorías no solo se consiguen fácilmente, sino que también son muy gratificantes: las comidas chatarra son procesadas, saturadas en grasas, azúcares o sal, que es lo que gusta a la mayoría de las personas. Son reforzadores muy deseados que provocan fácilmente una alimentación gratificante o “hedonista”.

La causa fundamental de la obesidad o el exceso de grasa corporal es que el consumo calórico excede las necesidades calóricas. Además de la enorme disponibilidad de alimentos hipercalóricos, el desarrollo tecnológico actual fomenta totalmente el sedentarismo: casi todo se puede hacer con el automóvil, la computadora o el smartphone.

Si bien la obesidad se considera una respuesta normal a la sociedad moderna, especialmente en individuos predispuestos genéticamente, es un problema sanitario global. Su prevalencia es muy elevada. Hace décadas que se investigan las características genéticas y biomédicas de la obesidad por un lado y el ambiente que facilita la sobrealimentación por el otro. A pesar de que se sostiene que una interacción desafortunada de genes y ambiente predispone a la obesidad, la solución más frecuente que dan los especialistas para la obesidad es relativamente sencilla: cambie sus hábitos de vida.

Pero es difícil cambiar el medio ambiente, incluida la industria alimentaria, como así también los genes. Muchos suponen que si las personas saben qué hacer, lo pueden hacer; pero esto es un error. La mayor parte de los intentos de un obeso de hacer dieta, a la larga, deriva en fracaso: muchos adelgazanun poco y con frecuencia terminan con más kilos de los que perdieron inicialmente. Son necesarios conocimientos sobre los mecanismos cognitivos que se asocian con estas características a fin de un cambio de conducta eficaz.


jueves, 19 de enero de 2017

Dieta para quitarse los kilos extras que dejaron las fiestas

Además de los regalos y el tiempo compartido en las celebraciones con la familia y los amigos, las fiestas de fin de año suelen dejar los kilos de más a causa de los múltiples y opíparos banquetes.

Y con el cargo de conciencia que llega en enero, cuando se constata que la ropa queda un poco más ajustada, también aparece la determinación para deshacerse de esos kilos a la brevedad posible.

Hay acciones que se pueden tomar para eliminar ese peso adicional que dejaron las navidades de forma efectiva, saludable y sin riesgos para salud.

Y Wyness le dio a BBC Mundo sus recomendaciones para deshacerse de lo que dejaron los excesos navideños. Se debe ser realista y se tienen que fijar objetivos que se puedan cumplir, por ejemplo, perder entre medio y un kilo a la semana.

Hay que alejarse de las dietas que prometen una rápida eliminación de peso y de las que prohíben el consumo de ciertos grupos alimenticios. Este tipo de regímenes no son sostenibles y pueden ocasionar deficiencias nutricionales.

Hay que organizarse. Llevar un diario de lo que se come diariamente, eso permitirá evitar el consumo de productos que no son saludables y planificar tu día de manera que se pueda tener a mano alimentos que son buenos para el organismo y que se puede comer apenas se sienta hambre.

Se tiene que empezar progresivamente. Es útil introducir un par de cambios pequeños en la dieta y en la rutina y tomar nota de ellos.

Una vez que eso sea parte regular de tu día, se pueden añadir más cambios. Las modificaciones regulares, aunque parezcan menores, son muy beneficiosas.

Deben evitarse las distracciones cuando se está comiendo. Esto puede hacer que consumas más de lo que necesitas.

No hay una solución rápida ni mágica, se tiene que estar consciente de qué es lo que se puede hacer e introducir los cambios de manera gradual.

sábado, 5 de noviembre de 2016

Alimentos sin azúcar, Bolivia aún no adopta la costumbre de consumirlos

El consumo de edulcorantes no calóricos en Bolivia todavía es poco practicado a pesar de que en los últimos años aumentó la oferta de este tipo de productos", señala Susana Socolovsky, especialista en ciencias químicas dedicada por más de 25 años a la innovación tecnológica de alimentos y regulaciones alimentarias.

"Bolivia, al igual que Colombia, ocupan los últimos lugares en América Latina en cuanto al consumo de alimentos sin azúcar", señala Socolovsky quien visitó la ciudad de Santa Cruz en ocasión del Congreso Internacional de Medicina Interna (Medint 2016), donde realizó un conversatorio sobre edulcorantes no nutritivos o no calóricos.

La experta señaló que el bajo consumo de productos saludables está relacionado con las tradiciones gastronómicas del país: en Colombia sucede lo mismo.

"Bolivia no tiene tradición de edulcorantes, pero veo que la oferta recién empieza a crecer de bebidas sin calorías, de aguas saborizadas, de gaseosas sin calorías. Es cierto que la disponibilidad en Bolivia era muy restringida en relación a los países vecinos", dice Socolovsky.

Pero, ¿qué son los edulcorantes no calóricos? La experta los define como los productos que permiten reemplazar el sabor del azúcar sin aportar calorías. Además, señala que éstos, para ingresar al mercado, atraviesan por un proceso de regulación de estándares de inocuidad establecidos por el Mercado Común del Sur (Mercosur).

"Son seguros para el consumo humano, y ésa es la situación en Bolivia, todos los que se utilizan han sido aprobados por entidades internacionales", afirma Socolovsky haciendo referencia a algunas susceptibilidades que pudieran surgir en la población boliviana en relación a posibles efectos nocivos para la salud a raíz del consumo de edulcorantes.

"Es más seguro consumir un alimento envasado cuya procedencia uno conoce que un producto que es vendido de manera informal en lugares públicos, que no tienen registro bromatológico y que no son inspeccionados", asegura la experta, y agrega que el mayor caso de enfermedades transmitidas por alimentos se da por el consumo de productos callejeros que por productos procesados.

Por otro lado, destaca que Argentina lidera la lista de países en Latinoamérica que registran un mayor consumo de productos no calóricos, sobre todo de bebidas sin azúcar, de las cuales, la cuarta parte de la oferta, no tienen azúcar. Le siguen Brasil y Chile que también adoptaron ciertas políticas para evitar el consumo de alimentos con azúcar.

No obstante, en Estados Unidos, según Socolovsky, las cifras son alarmantes, ya que el 60 por ciento de la población sufre de algún grado de obesidad. Según estudios citados por la experta, una persona solamente debe consumir hasta 2.000 calorías al día, pero, en EEUU, el consumo asciende a 3.800.

"Todos los esfuerzos están puestos en lanzar al mercado alimentos bajos en calorías y promover el consumo de fruta y verdura y alimentación saludable. Aumentar el consumo de pescado, nueces, legumbres, menor cantidad de grasas y fritos", afirma Socolovsky.

lunes, 5 de septiembre de 2016

La dieta de las horas



Irene ganó 17 kilos en dos embarazos. Pero de pronto, a los dos años del último parto, empezó a adelgazar casi sin esfuerzo. ¿El secreto? Por recomendación de la Dra. Marta Garaulet, profesora de Fisiología de la Universidad de Murcia e investigadora en Harvard, cambió los horarios de las comidas y las cenas. En vez de almorzar después de las tres de la tarde y de hacer la última comida del día a las diez de la noche, como hacía habitualmente, empezó a comer a las 14.00 h y a cenar a las 19.30 h. Así lo cuenta Marta Garaulet en su blog www.garaulet.com.

“Mi marido es un hombre de costumbres y se negó a cambiar sus horarios... hasta que vio cómo adelgazaba yo. Desde hace casi dos años cenamos juntos, con Celia e Irene, nuestras hijas, que ya tienen cinco y tres años. Él ha perdido casi ocho kilos. Yo, más de 15. Y lo único que hemos hecho ha sido adelantar los horarios de las comidas y cenas y no tomar nada más después de cenar. Eso sí, seguimos este esquema a rajatabla”.



Las mismas calorías, diferentes efectos

El secreto de este éxito se encuentra en que nuestra biología responde de forma diferente a las calorías que consumimos en horas distintas del día. “De hecho, un hábito que suena tan trivial como cenar tarde puede hacerte engordar o impedir que adelgaces más con las mismas calorías que si las tomas a horas más tempranas”, asegura la Dra. Marta Garaulet, conocida nacional e internacionalmente por su investigación en cronobiología y obesidad, y autora de cientos de artículos científicos que tratan este tema.

Investigaciones con animales ya habían observado cómo las horas de las comidas influyen en el peso. Estudios del profesor Fred Turek, de la Northwestern University (EE.UU.) demostraron que los ratones que comían una dieta rica en grasa a la hora equivocada, es decir, las correspondientes a la noche en los humanos, engordaban más que los que lo hacían a la hora correcta.

Por la noche la tolerancia a los carbohidratos se reduce hasta cuatro veces.

Y es que los ritmos circadianos no solo se ven afectados por las horas y la mayor o menor presencia de luz solar, sino también por la propia ingesta de alimento. Estudios con humanos realizados por la profesora Garaulet y sendos equipos de las Universidades de Harvard y Tufts (publicados en la International Journal of Obesity) han comprobado que cuanto más temprano hagamos las comidas principales del día, más se reduce nuestro riesgo de engordar. En concreto, un trabajo con 420 personas demostró que las personas que hacían esa comida principal después de las tres de la tarde perdían menos peso que las que comían antes de esa hora, y ello con las mismas calorías y los mismos niveles de actividad física.

“Nuestro trabajo fue el primero en demostrar que, en cuanto a la pérdida de peso, no solo es importante qué comemos, sino también cuándo lo hacemos. Además, descubrimos la explicación metabólica de ese efecto: detectamos la presencia de un reloj periférico en nuestro tejido adiposo (graso) que, en función de los horarios, activa o desactiva genes que afectan a la ganancia o pérdida de peso”, puntualiza la profesora Garaulet en uno de sus artículos.



Los carbohidratos, prohibidos por la noche

No es el único hallazgo en cuanto a horarios de almuerzo y peso. No hace mucho un estudio demostraba que el tránsito gastrointestinal se ralentiza y que toleramos peor la glucosa (el azúcar) cuanto más avanzado está el día, lo cual explica por qué esas galletas, papas fritas o snacks que comemos por la noche viendo una peli tienen más probabilidades de convertirse en grasa corporal que si los comeríamos en el desayuno.

Más recientemente Marta Garaulet y Frank Scheer, de la Universidad de Harvard, publicaron un trabajo en tejido graso humano que demostraba que la hora en que mejor toleramos los azúcares es alrededor de las 12 del mediodía, mientras que, por la noche, esa tolerancia a los carbohidratos disminuye hasta cuatro veces. “Vimos que el reloj periférico del tejido adiposo regula la sensibilidad a la insulina. Cuanta menos sensibilidad a la insulina, mayor riesgo de acumular las calorías de los hidratos en forma de grasa”, explica la Dra. Marta Garaulet.



Los horarios en la vida moderna

En este contexto no debemos olvidar que nuestros genes se adaptaron a los cambios de luz diurna a lo largo de miles de años de evolución. Como consecuencia de esa adaptación, los cambios de luz solar están incorporados a nuestra biología. Tan adaptados estamos a ellos, que nuestros órganos internos funcionan de forma diferente durante el día y durante la noche, siguiendo esquemas que se conocen como ritmos circadianos. Hoy sabemos, por ejemplo, que estar expuestos a luz artificial por la noche (trabajando en la computadora o viendo la tele) afecta esos ritmos y aumenta el riesgo de enfermar.

“A la vez, la producción de enzimas digestivas y hormonas sigue patrones fijos a lo largo del día, lo cual permite que el hígado, los intestinos y otros órganos digestivos funcionen como una máquina perfectamente engrasada. El estilo de vida actual, con luz artificial y comida disponible durante todo el día, produce peligrosas alteraciones”, explica la especialista.


8 PAUTAS QUE TE AYUDARÁN A ADELGAZAR

PAUSA 1: “Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo”. Un estudio israelí de 2013 vio que este famoso dicho tiene su base científica. Mujeres con exceso de peso que tomaban un desayuno abundante, hacían una comida normal y cenaban poco perdían más peso que las que desayunaban poco, comían normal y cenaban mucho. Asimismo, la experta asegura que apostar por un desayuno ‘light’ es un error.



PAUSA 2: Almuerza antes de las tres. Definir cuál es la hora perfecta de la comida principal depende de muchos factores sociológicos, culturales, laborales, geográficos... Pero lo que sí está comprobado es que cuanto más tarde se lleva a cabo la comida con mayor contenido energético, peor resulta para la salud. Así que come antes de las tres de la tarde, aconseja de manera rotunda Garaulet.



PAUSA 3: Deja de atacar la despensa por la noche. Comer por la noche no solo aumenta más los niveles de glucosa que hacerlo por la mañana, sino que quemamos la mitad de calorías digiriendo alimentos por la noche que con las comidas de la mañana.

Puedes beber toda el agua que necesites por la noche. Cualquier otra cosa dará cuerda a tus relojes internos.



PAUSA 4: Respeta tus ritmos naturales. Si eres madrugadora, no te costará nada cenar a las 18.00 h o las 19.00 h y levantarte a las 6.00 h. Si eres un búho, cenarás a las 20.00 h o 20.30 h y no desayunarás hasta las 9 de la mañana. Lo importante es que duermas ocho horas.



PAUSA 5: Date tu tiempo. Una siesta corta después de comer resulta más que beneficiosa para la doctora Garaulet. Asimismo, la experta asegura que descansar 20 minutos después de comer es beneficioso para nuestra salud (hay que olvidarse de comer delante del ordenador y de trabajar justo después de comer).



PAUSA 6: ¿Picar o no picar? El picoteo es sinónimo de descontrol. Es mejor marcar un horario de comidas a diario y seguirlo fielmente.



PAUSA 7: En la cena, elige bien los alimentos. La doctora aconseja que se cena antes de las ocho de la tarde. Y una vez que cenes, no comas más. Durante toda la noche solo te puedes permitir ingerir una cosa: agua. Asimismo, debes elegir alimentos con un índice glicémico bajo, si eliges carbohidratos procura que sea arroz o pasta integral y combínalos con proteínas o fibra como atún o tomate, la combinación de ambos contribuye a reducir el índice glicémico.



PAUSA 8: Un tiempo entre la cena y la cama. Luego de una cena ligera es aconsejable dejar pasar un tiempo antes de meterte a la cama. La doctora Garaulet calcula entre dos horas y dos horas y media (sobre todo si hemos consumido carbohidratos de absorción rápida).

lunes, 25 de julio de 2016

10 claves para bajar de peso

“Antes de empezar una dieta es importante fijarse en los aspectos positivos que se van a conseguir y prestar menos atención a los alimentos que no se podrán comer. Hay que resaltar las cosas buenas que este cambio de alimentación aportará a nuestra vida”. A la hora de deshacernos de los kilos de más que hemos acumulado con el tiempo nos damos cuenta de que el factor psicológico tiene un papel determinante. Un equipo médico especializado en sobrepeso y obesidad ofrece un decálogo con claves emocionales necesarias para remodelar la silueta. “Uno de los problemas más comunes asociado al estilo de vida actual es el exceso de peso”, señala el Consejo Europeo de Información sobre la Alimentación (EUFIC). Esta entidad subraya que el sobrepeso y la obesidad están entre los principales factores de riesgo de muchas enfermedades, como patologías respiratorias y cardiacas, diabetes tipo 2, hipertensión, algunos tipos de cáncer e, incluso, de muerte prematura. No obstante, “el sobrepeso y la obesidad, así como sus enfermedades no transmisibles asociadas, son en gran parte prevenibles”, precisa la Organización Mundial de la Salud (OMS). Para ello, entre otras medidas, esta entidad recomienda: limitar la ingesta de grasa y azúcares; aumentar el consumo de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos, y realizar actividad física de forma periódica. Pero si ya se ha llegado a una situación de exceso de peso, es fundamental ponerse en manos de un profesional acreditado para buscar una solución. ¿Es o no saludable? Los especialistas del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido indican que el propio médico de cabecera o personal de enfermería pueden evaluar si el peso de un paciente es o no saludable. “Esto significa pesarlo y medirlo para calcular su índice de masa corporal”, detallan. También valorarán la dieta actual y los niveles de actividad física de ese paciente para establecer objetivos personalizados. Con esta información, pueden proponerle cambios sencillos en el estilo de vida. Junto al personal sanitario, el paciente “trabajará en un plan para perder peso de manera saludable y a largo plazo. Será un plan hecho a medida, teniendo en cuenta su estilo de vida y sus preferencias”, exponen. Nuevos hábitos Los expertos de la Unidad de Tratamiento Endoscópico de la Obesidad del Hospital Universitario Sanchinarro de Madrid dicen que para perder peso de una forma saludable y mantenida en el tiempo es necesario establecer, junto a un plan de alimentación hipocalórica y a la actividad física, un programa que incorpore nuevos hábitos. Se trataría de restringir voluntariamente la ingesta de comida, reducir los estímulos que pueden hacer fallar el plan (estrés, ansiedad, síntomas depresivos, hambre, consumo de alcohol…) y reforzar emocionalmente a la persona para que desempeñe este proceso con éxito. “Es incuestionable que, para abordar el sobrepeso o la obesidad, es necesario un enfoque multidisciplinar. Por ese motivo, en nuestra unidad contamos, junto al equipo médico, con profesionales que ayudan a identificar y tratar los factores psicológicos que impiden bajar peso y, sobre todo, establecen cómo pueden los pacientes modificar su conducta alimentaria, adquiriendo las estrategias y habilidades necesarias para conseguir y mantener un peso saludable”, precisa Gontrand López-Nava, director de esta unidad y especialista en Aparato Digestivo y Endoscopía. “Es mucho más gratificante que te marques un pequeño objetivo y compruebes que lo has conseguido, antes que fijarte una meta a largo plazo y no obtener ningún ‘feedback’ hasta el final”. Las 10 claves emocionales Los miembros de la unidad que dirige el doctor López-Nava proponen 10 claves emocionales para perder peso con éxito: 1. Cambia tu actitud ante la dieta. Antes de empezar una dieta es importante fijarse en los aspectos positivos que se van a conseguir y prestar menos atención a los alimentos que no se podrán comer en un tiempo. Hay que resaltar las cosas buenas que este cambio de alimentación aportará a nuestra vida: conseguiremos adelgazar, mejorará nuestra autoestima, nos sentiremos más ágiles, nos sentará mejor la ropa, etc. Piensa en ello a diario. Te motivará. 2. Ponte pequeños objetivos alcanzables y realistas. Es mucho más gratificante que te marques un pequeño objetivo y compruebes que lo has conseguido, antes que fijarte una meta a largo plazo y no obtener ningún ‘feedback’ hasta el final. Esta forma de enfrentarte a la dieta te ayudará a confiar más en ti y a conseguir mejores resultados. 3. Lleva un cuaderno donde anotes tus logros y dificultades. Te ayudará a conocer tus puntos fuertes y débiles y a comprometerte más con tu tratamiento. Escribe a diario. 4. Haz cinco comidas. Márcate unos horarios estables de comidas, cada tres horas, e intenta cumplirlos de lunes a domingo. Sentirás que llevas una vida más ordenada, te anticiparás al hambre y, por lo tanto, tendrás menos ansiedad. 5. Come despacio. Intenta comer de una forma consciente, teniendo presente lo que estás haciendo. Mastica y saborea cada alimento. Olvídate de las prisas. Si comes despacio, necesitarás menos cantidad de alimento. Además, estarás aprendiendo a concederte un tiempo a ti mismo que te ayudará a reducir el estrés. 6. Cambia de recetas. No comas siempre lo mismo. Busca recetas nuevas que te motiven y te ayuden a disfrutar más la comida. Comparte esas recetas con amigos y familiares, te gustará ver que a los demás también les agrada la comida saludable. Disfruta cocinando. 7. No te obsesiones con el peso. Pésate una vez a la semana, siempre el mismo día y a la misma hora. El peso hay que vigilarlo toda la vida, no solo cuando estás haciendo una dieta. Los extremos no suelen ser buenos, es decir, no te peses todos los días pero tampoco te olvides del peso. 8. Haz ejercicio. Busca un deporte que te guste, que te resulte fácil incluir en tu vida cotidiana y, si es en compañía, mejor. Márcate de nuevo pequeñas metas, alcanzables. Empieza con poco y ve aumentando a medida que vayas siguiendo una rutina. No te sobrecargues, pues abandonarás pronto si te supone un sobreesfuerzo. 9. Diviértete. Cuida tu tiempo libre, haz actividades que te resulten placenteras y que te ayuden a evadirte de los problemas. Cuando uno está feliz segrega endorfinas, que son las ‘hormonas del bienestar’. El deporte o las aficiones te ayudarán a segregar endorfinas. Si tu vida está llena de cosas agradables, no necesitarás estar llenando tu estómago a todas horas. 10. Tolera la frustración. No te rindas ante el menor fracaso en la dieta. No necesitas hacerlo de manera perfecta, lo que necesitas es mantenerlo en el tiempo. Permítete algún fallo y aprende a resolverlo retomando tu dieta cuanto antes. Fuente: Unidad de Tratamiento Endoscópico de la Obesidad del Hospital Universitario Sanchinarro de Madrid “Márcate unos horarios estables de comidas, cada tres horas, e intenta cumplirlos de lunes a domingo. Sentirás que llevas una vida más ordenada, te anticiparás al hambre y, por lo tanto, tendrás menos ansiedad”.