miércoles, 29 de junio de 2016

Pierde 107 kilos al no caber en un avión

Rosie Mercado es una modelo de tallas grandes que un buen día decidió replantearse si su peso era saludable. Al montar en un avión, a la joven le pidieron que comprara dos asientos, ya que sus caderas no entraban en uno. Fue entonces cuando decidió ponerse manos a la obra para perder peso. Mediante una estricta rutina basada en dieta y ejercicio diario, Rosie perdió 44 kilos. También se sometió a una operación para que le introdujeran un balón gástrico que le ayudó a perder el peso deseado.Por el momento ha conseguido perder 107 kilos.

lunes, 27 de junio de 2016

El método para conseguir el cuerpazo de Bella Hadid

Tres semanas bastan para perder peso y ganar salud, sin necesidad de contar calorías ni medir cantidades. La clave está en desterrar los componentes químicos que amenazan nuestro bienestar y nuestra línea. Eso predica la bloguera y activista Vani Hari, considerada como una de las 30 personas más influyentes en Internet. Es la creadora del método Food Babe, que siguen más de cuatro millones de personas entre las que se encuentran las modelos Bella Hadid y Stacy Keibler, las actrices Ellen Pompeo y Kristin Cavallari, y el multimillonario Mark Huber. Hace cuatro años, Hari inició una cruzada en favor de los alimentos puros y naturales, «que no sólo son la base de una buena salud, sino la clave para perder peso y mejorar la piel», explica en una entrevista con ABC. De origen indio y criada en Estados Unidos, culpa a los alimentos envasados de haber intoxicado su cuerpo hasta el punto de llevarla a la enfermedad y el sobrepeso. «En el pasado me alimentaba de comida rápida y precocinados. Llegué a tener un sobrepeso de 12 kilos, además de sufrir alergias, asma y trastornos gástricos y dermatológicos. El remedio de los médicos fue atiborrarme a pastillas. Un día me sentí realmente enferma y empecé a buscar yo misma el origen de mis males. Estudié todos los ingredientes de todo lo que comía y, cuanta más información recababa, más me indignaba. ¡No podía creer que mi helado de vainilla tuviera una secreción anal de los castores! ¡Que en mis macarrones con queso hubiera alquitrán de hulla! ¡Que el pan de mis bocadillos llevara los mismos aditivos que las suelas de mis zapatos! ¡Que el chile con carne estuviera elaborado con arena de vidrio!...» Sin colorantes De esta manera empezó su particular lucha contra la industria alimentaria. Su tenacidad llevó a grandes multinacionales, como Kraft, a eliminar colorantes de sus productos y sustituirlos por ingredientes naturales, como el pimentón. Además, puso a disposición del consumidor la lista completa de los ingredientes de sus platos. «Nunca autoricé a nadie a que convirtiera mi cuerpo en un vertedero de residuos tóxicos. No soy más que una persona normal, cansada de ser una víctima de las grandes empresas alimentarias y que se ha atrevido a denunciarlo», cuenta. Cuando aprendió a desintoxicar su cuerpo de esos «venenos», sus amigos y familiares la animaron a contar su experiencia en el blog foodbabe.com, con más de 54 millones de visitas. Vani hoy es una pesadilla para las compañías de alimentación y un ejemplo para millones de norteamericanos. En su libro «El método Food Babe» (Edaf) desvela las claves para adelgazar y liberar el cuerpo de toxinas en 21 días. ¿Y por qué no en 20 o en 22 días? «Para los psicólogos, 21 días son los adecuados para la adquisición de nuevos hábitos. Y para los nutricionistas, los necesarios para limpiar nuestro organismo», aclara. «Mi método enseña a incorporar cada día un hábito bueno». ¿Por ejemplo? Beber agua tibia (no caliente, porque se descomponen las enzimas beneficiosas del zumo) con limón y pimienta de cayena al despertarse. «El limón es ácido, pero alcaliniza el organismo. La cayena estimula el hígado, principal órgano desintoxicante, y quita las ganas de tomar dulce después. Juntos queman grasas, mejoran la digestión y aportan vitamina C. Yo lo bebo con pajita de vidrio para que el ácido del limón no deteriore mis dientes. Y si a alguien no le gusta la pimienta, puede sustituirla por vinagre de manzana». Más claves. Durante las comidas, también recomienda el agua templada («para que no interrumpa la digestión»). Entre horas, sin embargo, el agua ha de tomarse muy fría, pues «acelera el metabolismo y elimina unas cuantas calorías». Leer las etiquetas Otros hábitos: un zumo de verduras de hoja verde al día (previene el cáncer y es saciante), priorizar la cocina casera a la procesada o de los restaurante y desterrar el azúcar (menos el de las frutas), porque es más adictivo que la cocaína. ¿Nunca se da el capricho de tomarse unas patatas fritas o unas palomitas? «Caseras y de cultivo orgánico, sí. Pero jamás de bolsa. ¿Sabe que el interior de los envases de las palomitas para microondas tienen el mismo compuesto que las sartenes de teflón?», advierte. ¿Y una lata de sardinas, llenas de Omega3? «Los productos envasados en cajas, latas o frascos son ataúdes, llenos de alimentos muertos, que están embalsamados con conservantes», alerta. Es importante aprender a leer las etiquetas de lo que comemos para asegurarnos de que no contengan los 15 principales generadores de enfermedad: hormonas de crecimiento, antibióticos, pesticidas, transgénicos, sabores artificiales o colorantes, entre otros. «A menos que le apetezca tomarse una secreción oleosa de la lana de las ovejas cada vez que masca un chicle con sabor a fresa, o extractos de pelo humano y plumas de pato cuando le da un mordisco al pan de molde».

jueves, 23 de junio de 2016

Grasa abdominal no solo es problema estético

La grasa abdominal, no solamente es un problema estético, de acuerdo con investigadores del Hospital General de Massachusetts, la grasa abdominal reduce la densidad mineral ósea y por consiguiente aumenta el riesgo de padecer osteoporosis, además de duplicar el riesgo de padecer asma. 1. FALTA DE EJERCICIO Investigadores de la Universidad Norteamericana “Jogns Hopkins”, encontraron que es necesario mantener un peso ideal, ya que la grasa abdominal no es solamente un problema estético; sino que también perjudica la salud. Por ello es importante realizar ejercicio físico moderado para mejorar la salud cardiovascular. 2. HORMONAS De acuerdo con publicaciones de Nutrición Hospitalaria, una mala regulación hormonal, o ciertas hormonas que intervienen en el metabolismo de los ácidos grasos y en el crecimiento, se relacionan con una mayor predisposición a acumular grasa en el abdomen. Entre ellas la hormona del crecimiento, la hormona luteinizante y la leptina, principalmente. 3. DIETA INADECUADA Publicaciones de la Revista Cubana de Investigaciones Biomédicas, exceder las calorías requeridas de acuerdo con nuestro peso, edad y actividad física, debido a una dieta desproporcionada y mal planeada (rica en carbohidratos y grasas) genera acumulación de energía sobre todo en la región abdominal. 4.”PICOTEO” El consumir botanas poco saludables como papas fritas, galletas o dulces incrementan nuestra ingesta calórica y por ello la grasa abdominal, estos alimentos no aportan nutrientes para nuestro organismo. 5. ALCOHOL EN EXCESO Un estudio publicado en European Journal of Clinical Nutrition, revela que el consumo excesivo de alcohol es un factor altamente predisponente (50%) a generar grasa abdominal, ya que éstas son calorías líquidas “extras” a los alimentos sólidos. 6. GENÉTICA Investigadores del Instituto Sanford Burnham indican que la grasa corporal varía genéticamente en distintas partes del cuerpo. Observa las características de tu familia, si gran parte de ella acumula grasa en la región abdominal, puede ser que de igual manera tu cuerpo tenga esta tendencia. 7. ESTRÈS La nutricionista Patricia Ramírez indica que, durante las situaciones de estrés se estimulan las glándulas adrenales para liberar distintas hormonas, de forma particular la adrenalina y cortisol. Cuando el cortisol aumenta en sangre, favorece la formación de grasa en el organismo (lipogénesis), la cual se deposita en el abdomen. Científicos de la Academia Americana de Neurología demostraron que entre los 20 y 55 años, el exceso de grasa también incrementa el riesgo de padecer migraña y jaquecas.

martes, 21 de junio de 2016

Obesidad infantil: la solución está en casa

“Correr, nadar, hacer caminatas, montar en ‘bici’ y estar físicamente activos, ayuda a mantener a los niños alejados del televisor, la computadora o los dispositivos electrónicos inteligentes como tabletas o ‘smartphones’, ante las que apenas ‘queman’ aproximadamente una caloría por minuto, casi lo mismo que durmiendo”. Tener un desayuno equilibrado. Controlar las cantidades de azúcar Realizar una hora de actividad física a diario. Beber abundante agua. Reducir el tiempo delante la pantalla. Preparar un menú saludable adecuado a los requerimientos de la edad. Estos son algunos consejos prácticos para combatir “desde casa” la obesidad de los niños durante su etapa de crecimiento que proporcionan expertos en nutrición y psicólogos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Están fundamentados en que los padres prediquen con el ejemplo y les inculquen hábitos alimentarios saludables desde los dos a los 12 años. “La obesidad infantil, que antes era considerada algo propio de los países desarrollados, cobra cada vez más fuerza en los países de ingresos bajos y medianos, debido al sedentarismo y la mala alimentación que acompañan los procesos de globalización”, afirma Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz de este instituto (www.imeoobesidad.com). Una de las claves para reducir este problema es “predicar con el buen ejemplo y hacer las cosas bien en casa, para asentar las bases de una saludable relación con la comida a lo largo de nuestra vida”, apunta él. La etapa más crucial “Desde los dos a los 12 años los niños aprenden los hábitos alimentarios que les influenciarán, de forma consciente e inconsciente, el resto de su vida, estableciendo unos complejos puentes neurales que les hará profundizar en sus gustos hacia unos u otros alimentos que, a partir de la adolescencia, será más complicado cambiar”, señala Bravo a EFE. “Una educación activa alimentaria en la época de la infancia es fundamental, al igual que lo es el inculcar hábitos hacia la actividad física y la práctica del deporte”, añade. Según Bravo, los estudios indican que el 60% de los niños obesos mantendrán su obesidad en su edad adulta, por lo que “es importante que en esta etapa de la niñez los padres se centren en el aprendizaje a través de la práctica repetida y del ejemplo, para formar a la larga unos hábitos saludables instaurados en el niño”. Para combatir la obesidad infantil desde casa la nutricionista del IMEO Andrea Marqués recomienda tomar un desayuno equilibrado, que priorice alimentos de absorción lenta y asegure flujo de energía suficiente para el rendimiento escolar durante toda la mañana, en vez de uno rico en azúcares y grasas y escaso de nutrientes, que proporciona energía rápida pero poco duradera, seguida por un bajón en el estado de ánimo. “Respecto del azúcar, un niño con una dieta de 1.750 calorías no debería sobrepasar los 37 gramos de esta sustancia al día (unas nueve cucharitas de café), aunque lo ideal es que esta cantidad se redujera a la mitad, según esta nutricionista. Sin embargo “el problema no es el azúcar añadida, sino la oculta que figura en el etiquetado con los ‘sobrenombres’ de jarabe de maíz de alta fructosa, concentrado de zumo de fruta, sacarosa, glucosa, dextrosa, jugo de caña, malta, melazas, lactosa, miel, etil maltol y maltodextrina”, agrega Marqués. “Pasear al perro, ayudar con la compra, jugar en el parque o montar en ‘bici’, son hábitos que ayudan a combatir al sedentarismo, pero no suficientes para estar en buena forma física”, dice la experta. “Hace falta que el niño realice actividad física deportiva al menos una hora a diario, unas cuatro veces a la semana, enseñándole que puede entrenar por diversión jugando al fútbol, básquetbol o voleibol, deportes de equipo que contribuyen a la socialización y son beneficiosos para el autoestima”. Además, según Marqués, el ejercicio físico requiere de buenos niveles de hidratación y abundantes cantidades de agua, así como dormir entre nueve y 10 horas al día para la reparación celular. “Correr, nadar, hacer caminatas, montar en ‘bici’ y estar físicamente activos, ayuda a mantener a los niños alejados del televisor, la computadora o los dispositivos electrónicos inteligentes como tabletas o ‘smartphones’, ante las que apenas ‘queman’ aproximadamente una caloría por minuto, casi lo mismo que durmiendo”, de acuerdo a Marqués. “Asimismo, enseñar a un niño porqué le conviene más un alimento que otro y en qué momento del día, le dará claves para gestionar su estado físico y emocional en el futuro”, según Bravo. Añade que se debe enseñar a degustar las cantidades justas en casa y fuera, así como “nunca emplear alimentos como premio o castigo, porque podrían asociar los dulces como alimentos buenos y las frutas o verduras como malos”. “La mayoría de los niños en edad escolar necesitan entre 1.600 y 2.200 calorías al día para crecer, aunque esta cantidad puede variar en función de su edad y la actividad física realizada”, según Bravo. Inculcar buenos hábitos “La mejor manera de persuadir a los niños es predicar con el ejemplo de tener unos hábitos saludables, ya que los padres son los principales modelos de referencia de los hijos, que imitan sus acciones en la infancia”, explica a EFE Alejandra Alonso, psicóloga del IMEO. Si esto no fuera así o para reforzar aún más el aprendizaje, Alonso aconseja “utilizar algún ídolo de su hijo/a como ejemplo y modelo saludable a seguir: un superhéroe, un deportista conocido o alguien cercano como un tío, una prima o el abuelo”. Considera de vital importancia dar al niño la información nutricional, ya que así se le aportan conocimientos necesarios para que participe y sea responsable de su comportamiento alimentario. “Proponer un listado de alimentos para que el hijo elija los que desea durante esa semana le hará participar de la elaboración del menú y la compra semanal, y fomentará su responsabilidad frente a su alimentación, aumentando su autonomía y autocontrol y crecerá habiendo elegido qué comer”, señala. La psicóloga Alonso recomienda “aplicar esto mismo con la actividad física, dejándoles elegirla y/o realizándola en familia” y también sugiere: “durante el fin de semana sería conveniente realizar, al menos, una actividad lúdica en familia que implique estar físicamente activo, para facilitar que los niños den un sentido positivo al ejercicio”. Lo que debe incluir el menú de un niño La nutricionista Andrea Marqués enumera algunas claves, basadas en la Pirámide Nutricional del IMEO, para configurar un menú infantil equilibrado y saludable: 5 comidas al día. Distribuidas en las tres principales (desayuno, comida y cena) y dos secundarias (media mañana y merienda). 5 raciones diarias de frutas y verduras. Incluyendo hortalizas, preferiblemente de agricultura ecológica cultivada en las proximidades y de temporada. 4 raciones diarias de carbohidratos. Cereales, pan, pasta, arroz, legumbres o patatas, tomadas en todas las comidas excepto en la cena. 3 raciones diarias de proteínas y lácteos. Pescado, huevos, carnes y lácteos, ricos en calcio y vitamina D que participan en la formación de estructuras óseas durante el crecimiento. 2 raciones diarias de grasas saludables. Frutos secos y aceite de oliva. 1 ración semanal. El consumo de panes dulces, pastillas, refrescos y chips (aperitivos) debe limitarse a una a dos raciones semanales, por su poder adictivo y elevadas dosis de azúcar.

sábado, 18 de junio de 2016

Polémica válvula aspira la comida del estómago

La epidemia de obesidad es un hecho en la mayoría de los países del mundo.Ante este escenario, en una nueva tentativa por frenar el fenómeno, que parece irreversible, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos, la FDA aprobó el uso de Aspire Assist, un mecanismo capaz de extraer el 30% de las calorías consumidas. Para comenzar, debe tenerse en cuenta que el Aspire Assist no está habilitado para cualquier persona. Tienen que ser mayores de 22 años, poseer un índice de masa corporal entre 35 y 55 superior a lo recomendado y que hayan fracasado con tratamientos de pérdida de peso no quirúrgicos.

jueves, 16 de junio de 2016

Secretos de ‘FitGirls’; ¡Te quiero verde!

La sanísima vida de Gwyneth Paltrow, la dieta alcalina y el elixir de juventud de Victoria Beckham, el estricto menú de la familia de Gisele Bündchen o la equilibrada rutina gourmet de Taylor Swift... las verduras y hortalizas son la base de la alimentación de las celebrities más healthy y el aguacate es EL alimento de las FitGirls, pero... ¿sabes por qué? Su alto contenido en Vitamina K los hace imprescindibles para el organismo. La Vitamina K o fitomenadiona es fundamental en el proceso de coagulación de la sangre y carecer de ella podría ser tan perjudicial como fumar dos paquetes diarios. No es normal su falta en personas adultas (a veces sí en los recién nacidos), pero sí un mal equilibrio de su presencia en el organismo. Sabemos de los efectos que produce una falta de hierro o Vitamina C en nuestra salud, pero sin embargo la Vitamina K es una gran olvidada que no debemos dejar pasar desapercibida. La gran ‘K’ interviene en el crecimiento celular, la mineralización de los huesos, la prevención de la osteoporosis y la buena condición del sistema circulatorio. Para encontrarla y aumentar sus niveles, basta con introducir en tu dieta mayor cantidad de estos alimentos ricos en ella y de lo más sanos: aguacate, lechuga, coliflor, coles de bruselas, espinacas, perejil, puerro, brócoli y espirulina. “Cuando el nivel de Vitamina K en un organismo es bajo, los vasos sanguíneos pierden elasticidad y pueden calcificarse. Como consecuencia, el corazón debe trabajar más para vencer esa resistencia y conseguir que la sangre llegue a todos los tejidos. Todo ello acaba dañando el corazón e incrementando las posibilidades de infarto u otros accidentes cardiovasculares”. Son palabras del bioquímico holandés Cees Vermeer, co-autor del estudio que ha investigado la falta de Vitamina K en la población. En una de cada 3 personas de las que participaron en la investigación, el nivel de Vitamina K era tan bajo que podía favorecer el riesgo de enfermedades cardiovasculares con el mismo efecto que provoca fumar dos paquetes de cigarrillos al día. Aunque la comparación parezca exagerada, no lo es en absoluto: su rol esencial en la coagulación sanguínea y la salud cardiovascular la convierten en un componente indispensable. Ya tienes los motivos que te harán buscarla y conoces los ingredientes que te harán quererla... Es solo cuestión de añadirlos a tu dieta y darle un poco de verde a todos tus platos. / 6 TRUCOS PARA ADELGAZAR Un estudio revela que si nos quitaran un 20% de las calorías de nuestro plato no lo notaríamos... y adelgazaríamos 5 kilos en un año. El creciente problema del sobrepeso y la obesidad es preocupante. Según los últimos estudios su razón de ser no solamente tiene que ver con la calidad de la alimentación o con la cantidad de ejercicio que practicamos sino con otra realidad: la mayoría come demasiado. Los estudios respecto a este tema revelan que el gasto energético se mantiene, mientras que las calorías consumidas han aumentado notablemente desde 1980. Lo realmente interesante es que hay una forma de solucionar esto que no implica pasarte el día haciendo ejercicio ni probar dietas extremas. Brian Wansink, un investigador de la Universidad de Cornell que estudia lo que comemos y cómo lo hacemos, lo ha desvelado: “comemos por muchas razones, pero casi nunca es por que tengamos hambre”. Wansink ha escrito dos libros sobre este fenómeno y ha sido también el encargado de crear la dieta de la Casa Blanca, pero su verdadero descubrimiento es que es posible adelgazar solo utilizando nuestra mente. “Somos esclavos del contexto: comemos porque estamos con amigos, porque es gratis, porque el plato tiene buena pinta... comemos por los sentimientos que la comida nos provoca, lo que vemos es generalmente más importante que lo que realmente comemos”. Durante su investigación, exceptuando los casos extremos, la gente se ‘llenaba’ por los ojos, y no por el estómago. Si su plato no estaba completamente vacío, seguían comiendo, tuvieran hambre o no. Wansink comprobó que podía añadir o quitar un 20% de calorías de cada plato sin que los comensales lo notaran; lo llamó el “margen inconsciente” que, en tan solo un año, puede hacerte engordar o adelgazar hasta 5 kilos. Parece que sí, que somos esclavos del contexto... pero esto puede también traducirse en algo positivo, porque así como hace engordar, también puede ayudarte a adelgazar. ¿Cómo? Con estos 6 trucos. 1. Cambia lo que ves Cuidado con las galletas, los refrescos o las gominolas que tienes a la vista en casa. Cámbialos por fruta fresca. 2. Cambia lo que sirves Haz que comer más sea una molestia. ¿Cómo? Come en platos más pequeños y asegúrate de que tengas que levantarte de la mesa y cruzar la estancia para servirte más comida. Mantener los platos de servir fuera de la mesa reduce lo que comes en un 29%. 3. Planifica Echa un vistazo a todo lo que puedes comer, haz un ‘menú’ y crea un plan antes de servirte la comida. Comerás mucho menos que si o haces sin pensar. 4. Mastica despacio Las personas con más peso mastican una media de 12 veces por bocado. Tan solo con que lo hagas 15, tu cuerpo lo notará. 5. No comas de todo (al mismo tiempo) Es uno de los hábitos que más engorda: probarlo todo. Si tienes 3 opciones distintas, comerás hasta un 23% más que si solo tienes una. 6. Sé consciente de lo que comes (y de lo que comen los demás) Lo que come la gente que se sienta contigo a la mesa afecta directamente a lo que comes tú... aunque no hayas reparado en ello. Intenta seguir las 5 normas anteriores independientemente de lo que hagan ellos. LO QUÉ NO DEBES COMER ANTES DE HACER EJERCICIO “Estoy muy cansada, necesito algo dulce”. ¿El siguiente paso? Comer algo dulce, ya sea un chocolate, un donut o una fruta. Todas hemos hecho esta afirmación sin saber que estábamos cayendo en una trampa dietética. Y es que un estudio reciente ha demostrado que consumir fructosa (un sustitutivo del azúcar muy habitual) no solo no nos recarga las pilas sino que puede incluso reducir nuestras ganas de hacer ejercicio. Es más, con esta falsa creencia boicotearíamos nuestra dieta en todos los ámbitos; no solo la actividad física baja sino que consumimos alimentos que favorecen la creación de depósitos de grasa. Imagina: estás alimentando a tu cuerpo con azúcares y además no tienes la energía para eliminarlos. Muy mala combinación si lo que pretendes es bajar de peso o mantenerlo. Pero, ¿por qué metemos a la fruta en el mismo saco que los dulces? Porque, si bien es más saludable que los azúcares refinados, la fruta también contiene azúcar, la fructosa, que a la vez también se añade de manera artificial a alimentos y bebidas que se comercializan como ‘sin azúcar añadido’. Para probar los efectos de este habito común, un estudio se realizó con dos grupos de ratones durante 2 meses y medio. A los primeros les incluyeron en su dieta un 18% de calorías provenientes de la fructosa, y al otro el mismo porcentaje en glucosa. Lo que observaron es que el primer grupo había experimentado un aumento de peso, de grasa corporal y del tamaño del hígado, algo que no había sucedido con los otros ratones. Y no solo eso sino que en aquellos que habían consumido fructosa notaron una disminución de la actividad física por lo que encima la ganancia de peso fue aún más acusada. Los investigadores no lograron encontrar la relación causa-efecto entre la ingesta de fructosa y la reducción del ejercicio pero lo cierto es que estaba ahí, y continúan estudiando los motivos. Mientras van encontrando las causas, nuestra recomendación es que abandones el hábito de consumir ciertos alimentos con un alto contenido en fructosa para elevar tu energía. Esta sería la lista de ‘no’s’ antes del gym: miel, frutos secos, mango, plátanos, pera, uva, sandía, piña, manzana y bayas. Además, pueden estar presente en todo tipo de snacks que siempre tenemos a nuestro alcance como barritas, dulces, galletas, bollería, pan, gominolas, yogures edulcorados y hasta aliños para ensaladas. Una buena alternativa serían los lácteos no edulcorados, el pavo o el jamón sin grasa, el aguacate o el cacao normal.