Prevenir la obesidad no es algo imposible, con cambios graduales en la alimentación y actividad física, podemos blindar a nuestra familia, ayudándolos a tener un estilo de vida más saludable.
Nunca es demasiado tarde para cuidar lo que comes, adoptar los mejores hábitos alimenticios y practicarlos día a día. Sin duda, ese es el mejor camino para combatir el sobrepeso y construir, a partir de hoy, un futuro más sano.
Por lo general, hacerlo no implica sacrificios titánicos, y las más de las veces sólo exigen adoptar unas cuantas y fáciles buenas costumbres:
1. Toma por lo menos 2 litros de agua al día, sin saborizantes, ni azúcar.
2. Es preferible beber un jugo natural que un refresco; el primero tiene más fibra.
3. Come 5 veces al día: desayuno, colación matutina, comida, colación vespertina y cena. En cada ocasión, toma tiempo suficiente para cada una de tus comidas, al menos 30 minutos.
4. Mastica cada bocado al menos 20 veces; lo ideal es masticarlo 30 veces.
5. Haz ejercicio (1 hora diaria): usa las escaleras, toma un paseo después de comer, corre, haz yoga, meditación o el ejercicio de tu preferencia.
6. Planea tu alimentación con un día de anticipación, pues el hambre es nuestro mayor enemigo para lanzarnos sobre los “antojos”.
7. Prefiere alimentos asados o al vapor, en lugar de alimentos capeados, fritos o empanizados.
8. Realiza un check-up con tu médico y nutriólogo. Además. pide una solicitud para realizarte unos análisis clínicos (de sangre) y averiguar tu nivel de lípidos (colesterol, triglicéridos, etc.)
9. Selecciona, cada vez que sea posible, alimentos naturales en lugar de industrializados o procesados.
10. Evita los aderezos en las ensaladas, prefiere el limón y el aceite de oliva.
Si tiene más dudas, acércate a un especialista, o mejor aún, conoce nuestra oferta educativa en Nutrición, donde podrás estudiar una licenciatura y hacerte experto en estos temas.
Todo lo que tienes que saber sobre el sobre peso, como controlarlo
domingo, 17 de julio de 2016
sábado, 16 de julio de 2016
Edulcorantes aumentan las ganas de comer
El consumo de edulcorantes artificiales sustitutivos del azúcar para hacer dieta provocan el aumento del apetito, según un estudio publicado en la revista especializada Cell Metabolism.
Los edulcorantes artificiales estimulan la sensación de hambre, de acuerdo con una investigación del Centro Charles Perkins de la Universidad de Sydney y del Instituto Garvan de Investigación Médica, también con sede en esa ciudad australiana.
Los edulcorantes generan un efecto en la parte del cerebro que estimula el apetito y altera las percepciones del gusto, según el estudio.
Así, a pesar de tener menos calorías, los edulcorantes hicieron incrementar el peso en los animales estudiados, algo que los científicos dicen poder extrapolar a los humanos.
"Después de la exposición crónica a una dieta que contenga como edulcorante la sucralosa, vimos que los animales empezaron a comer más", dijo el profesor Greg Neely de la Universidad de Sydney.
Pero la principal aportación de los científicos australianos es que explican por qué sucede tal fenómeno, con la identificación de un sistema en el cerebro que siente y vincula el componente dulce y energético de los alimentos.
"Encontramos que en el interior del cerebro, la sensación de dulce se asimila a la de contenido energético. Cuando se pierde el equilibrio entre el dulce y la energía por un cierto periodo de tiempo, el cerebro recalibra e incrementa el total de calorías consumidas", explicó Neely.
Resultados
El estudio se llevó a cabo en un primer momento con moscas de la fruta que, tras ser expuestas durante cinco días a edulcorantes artificiales, aumentaron su consumo de calorías en un 30 por ciento respecto a su anterior dieta a base de fruta con azúcar natural.
Después se extrapoló el estudio a mamíferos con una muestra de ratones que, tras siete días de consumir edulcorantes artificiales, aumentaron significativamente su consumo de comida y mostraron secuencias neuronales similares.
"El consumo crónico de edulcorante artificial incrementa la intensidad del dulce respecto del azúcar real y, en su momento, se incrementa también el incentivo del animal a comer más", dijo el profesor Neely.
Miles de millones de personas consumen cada día edulcorantes artificiales en todo el mundo, también prescritos como tratamiento para tratar la obesidad, sin saber que su impacto en el cerebro puede tener un efecto contrario.
Este es el primer estudio que identifica por qué los edulcorantes artificiales pueden estimular el apetito, con la identificación de la red neuronal que responde al endulzamiento artificial y que dice al animal que necesita comer más porque no ha obtenido suficiente energía.
El sobrepeso quita entre uno y 10 años de esperanza de vida
Las personas con sobrepeso pierden, en promedio, un año de esperanza de vida, un tributo que crece con los kilos y puede llegar a 10 años en caso de obesidad grave, según un estudio publicado este jueves en el semanario médico británico The Lancet.
El trabajo fue realizado a partir de datos médicos de cuatro millones de adultos en cuatro continentes y "establece de forma concreta que el sobrepeso o la obesidad están asociados a un riesgo de muerte prematura”, explicó el principal autor del estudio, Emanuele Di Angelantonio, de la Universidad de Cambridge.
"En promedio las personas con sobrepeso pierden un año de esperanza de vida y las moderadamente obesas tres años. En cuanto a las personas afectadas de obesidad severa pierden alrededor de 10 años” dijo Di Angelantonio a la AFP.
" Los resultados de este estudio contradicen trabajos recientes según los cuales habría un factor positivo del sobrepeso sobre la esperanza de vida, algo así como una paradoja de la obesidad”, explica por su lado la Escuela de Salud Pública de Harvard (EEUU) que participó del estudio.
Angelantonio subraya que el sobrepeso "aumenta los riesgos de enfermedades coronarias, de accidentes cerebrovasculares, de cáncer y de enfermedades respiratorias”. Los riesgos de muerte prematura aumentan de "forma regular” a medida que se acumulan los kilos sobrantes. Además, el estudio detecta un efecto "tres veces mayor entre los hombres que entre las mujeres”. El número de casos de obesidad a nivel mundial casi se ha duplicado desde 1980.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que 1.300 millones de adultos, o sea un 39% de los mayores de 18 años, tienen sobrepeso. En cuanto a los obesos representan otro 13% de la población mundial adulta, es decir 600 millones de personas.
Para definir las categorías de sobrepeso o de obesidad, la OMS utiliza el llamado Indice de Masa Corporal (IMC).
Este surge de dividir el peso de la persona (medido en kilogramos) por el valor de la altura (expresada en metros) al cuadrado. Una persona tiene una corpulencia normal cuando su IMC oscila entre 18,5 y 24,9. A partir de 25 se considera sobrepeso, desde los 30 obesidad, y a partir de 40 obesidad severa.
De acuerdo con el trabajo, el riesgo de morir antes de los 70 años es, para un hombre de corpulencia normal, del 19%, y del 11% para las mujeres. Pero en caso de obesidad moderada (a partir de un IMC de 30) el riesgo sube de forma muy fuerte, hasta 29,5% entre los hombres y 14,6% para las mujeres.
El trabajo tomó historias clínicas de Europa, América del Norte, Asia, Australia y Nueva Zelanda y excluyó los casos de fumadores y exfumadores y los afectados de otras enfermedades crónicas, para evitar desviaciones estadísticas.
Consejos para no aumentar de peso en el invierno
Llegó el invierno y con él las ganas de comer alimentos más calóricos e ingerir porciones más grandes. Empanadas, masitas, chocolates y alimentos ricos en grasa, suelen ser la comida favorita para esta época de frío.
Todo esto es muy rico y tentador, pero comerlos indiscriminadamente puede ser riesgoso. Se debe tener presente, que si bien las grasas son necesarias para la salud porque cumplen funciones esenciales en nuestro cuerpo, hay que poner atención en el tipo de grasas que se consume y para esto es muy importante leer la información de lo que comemos.
Bien, empecemos ahora con aquello que no debemos consumir en cantidad. Las grasas saturadas son las más dañinas, ya que provienen de fuentes animales y favorecen el aumento del colesterol, que es uno de los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares. Estas grasas saturadas están presentes en masas, embutidos, quesos, pasteles, leches, mantequilla y carnes. Las personas sienten la necesidad de consumir más de estos alimentos en invierno porque hay un gasto energético mayor.
Uno de los factores que produce un aumento del gasto energético es el frío, pero este aumento no es significativo, por lo tanto no se justifica comer porciones mucho más abundantes. Por otra parte, muchas personas durante la época invernal dejan de hacer ejercicios, disminuyendo el gasto energético diario promedio.
Veamos algunos consejos para no aumentar de peso en este invierno:
• No exagerar con el aporte extra de calorías en invierno, ya que sólo se necesita 100 o 150 calorías adicionales a lo que una persona consume normalmente.
• No es recomendable dejar el consumo de frutas. El secreto está en convertirlas en postres de fruta cocida y endulzarlas con edulcorantes, además que podemos preparar deliciosas recetas con ellas y aportan con vitaminas para nuestro cuerpo.
• Para mantener el peso durante el invierno se recomienda cambiar los dulces por los frutos secos, ya sean almendras, nueces o frutas deshidratadas.
• Las ensaladas de preparación fría se pueden reemplazar por platos calientes, que incluyan verduras hervidas.
• El aumento de peso es en promedio 2 a 3 kilos en la temporada invernal, pero varía en cada caso. Aquellos que se descuidan pueden subir mucho más.
• Para poder cubrir la ingesta de líquidos recomendados en invierno, se puede recurrir a las infusiones: té, té verde, té de frutas, café, caldos, leche.
Recuerda que el cuerpo de verano se lo trabaja en el invierno así que solo es decisión de nosotros cuidarnos y poder seguir estos consejitos para llegar al verano con un bonito cuerpo y sobre todo saludable.
jueves, 7 de julio de 2016
La pasta no engorda
La pasta ha sido popularmente rechazada por todo aquel que quiere perder peso. Los regímenes alimenticios bajos en carbohidratos han dotado de una mala reputación a este nutriente que es la base de la dieta mediterránea, según difunde la Agencia de noticias SINC.
Un nuevo estudio devuelve a este alimento la etiqueta de saludable y demuestra que ayuda a mantener un índice de masa corporal sano.
Ponerse a dieta es prescindir de ciertos alimentos que, aunque nos encantan, son considerados bombas de calorías. La pasta es uno de esos nutrientes que se ha ganado mala fama entre los regímenes alimenticios y que la mayoría de gente se esfuerza por eliminar de sus vidas.
Ahora, un nuevo estudio realizado por el Instituto Neurológico Mediterráneo Neuromed en Pozzilli (Italia) hace justicia a este elemento fundamental de la dieta mediterránea y demuestra que el consumo de pasta está asociado, en realidad, con la reducción del riesgo a padecer obesidad general y abdominal.
La investigación, publicada en la revista Nutrition and Diabetes, ha examinado más de 23.000 personas inscritas en dos grandes estudios epidemiológicos: el proyecto Moli-sani y la Encuesta de Nutrición y Salud italiana, llevada a cabo también por el Neuromed.
"Mediante el análisis de los datos antropométricos de los participantes y sus hábitos alimenticios hemos visto que el consumo de pasta, al contrario de lo que muchos piensan, no se asocia con un aumento en el peso corporal”, explica George Pounis, autor principal del artículo. “Los resultados muestran que la pasta contribuye a tener un índice de masa corporal saludable, una menor circunferencia de la cintura y una mejor relación cintura-cadera”, añade.
La evidencia científica ya señalaba la dieta mediterránea –con el pan, la pasta, arroz y cereales en la base de su pirámide– como una de las más saludables.
DIETA MEDITERRÁNEA
"La pasta a menudo se considera poco adecuada cuando se desea bajar de peso y algunas personas la descartan por completo de sus comidas”, subraya Licia Iacoviello, jefe del laboratorio de biología molecular y epidemiología nutricional del Instituto Neuromed.
“A la luz de esta investigación podemos decir que la dieta mediterránea es buena para la salud siempre que se respete toda la variedad que abarca su pirámide, con la pasta en primer lugar”, concluye Lacoviello.
lunes, 4 de julio de 2016
Diez consejos para prevenir la obesidad
Prevenir la obesidad no es algo imposible, con cambios graduales en la alimentación y actividad física, podemos blindar a nuestra familia, ayudándolos a tener un estilo de vida más saludable.
Nunca es demasiado tarde para cuidar lo que comes, adoptar los mejores hábitos alimenticios y practicarlos día a día. Sin duda, ese es el mejor camino para combatir el sobrepeso y construir, a partir de hoy, un futuro más sano.
Por lo general, hacerlo no implica sacrificios titánicos, y las más de las veces sólo exige adoptar unas cuantas y fáciles buenas costumbres:
1. Toma por lo menos 2 litros de agua al día, sin saborizantes, ni azúcar.
2. Es preferible beber un jugo natural que un refresco; el primero tiene más fibra.
3. Come 5 veces al día: desayuno, colación matutina, comida, colación vespertina y cena. En cada ocasión, toma tiempo suficiente para cada una de tus comidas, al menos 30 minutos.
4. Mastica cada bocado al menos 20 veces; lo ideal es masticarlo 30 veces.
5. Haz ejercicio (1 hora diaria): usa las escaleras, toma un paseo después de comer, corre, haz yoga, meditación o el ejercicio de tu preferencia.
6. Planea tu alimentación con un día de anticipación, pues el hambre es nuestro mayor enemigo para lanzarnos sobre los “antojos”.
7. Prefiere alimentos asados o al vapor, en lugar de alimentos capeados, fritos o empanizados.
8. Realiza un check-up con tu médico y nutriólogo. Además. pide una solicitud para realizarte unos análisis clínicos (de sangre) y averiguar tu nivel de lípidos (colesterol, triglicéridos, etc.)
9. Selecciona, cada vez que sea posible, alimentos naturales en lugar de industrializados o procesados.
10. Evita los aderezos en las ensaladas, prefiere el limón y el aceite de oliva.
viernes, 1 de julio de 2016
Ponen a dieta urgente al niño más obeso del mundo
“Siempre está hambriento", ha declarado Rokayah Permana a diversos medios de comunicación, al referirse a su hijo Arya, quien es considerado el niño más obeso del mundo.
Arya tiene solo 10 años y pesa 192 kilos, los que ha ido ganando en gran parte debido a los cinco platos de comida que consume al día y que incluyen arroz, pescado, carne, vegetales, sopa y Tempeh, una hamburguesa de soya que alcanza para alimentar a dos adultos.
Los padres del niño están preocupados y temen que muera. Y ante la nula ayuda que han recibido de los médicos del pueblo donde viven en Indonesia y la escasez de recursos para llevarlo a especialistas más costosos, decidieron ponerlo urgente a dieta.
"Mi hijo está creciendo a un ritmo rápido y estoy preocupada por su salud. No conozco ninguna otra manera de evitar que siga ganando peso además de darle menos comida", ha señalado Rokayah. La mujer también ha contado a la prensa que su hijo -quien debido a su gran tamaño solo puede usar un pareo típico indonesio como vestimenta-, no asiste al colegio ya que no puede caminar hasta él, siempre está cansado, y se pasa el día comiendo, durmiendo o refrescándose en una tina.
"Solo puede dar unos poco pasos antes de perder el equilibrio. Desearía ver a mi hijo estudiando y jugando con los otros niños del vecindario", ha declarado Rokayah. Por su parte, Ade Somantri, el padre de Arya, ha relatado que el niño nació pensando unos normales 3,2 kilos, pero que a los dos años comenzó a ganar peso y su tamaño era mayor al de otros niños de su edad.
Sin embargo, sus padres comenzaron a preocuparse de verdad un par de años después, cuando su peso estaba fuera de control. Entonces buscaron ayuda entre los médicos locales, pero todos les decían que Arya estaba sano y que si deseaban hacerle análisis más exhaustivos, debían llevarlo a hospitales más grandes, algo económicamente imposible para ellos.
"No tengo suficiente dinero para satisfacer su gran apetito. Pido prestado dinero para que él pueda comer. Por supuesto no puedo dejarlo morir de hambre", ha declarado Ade, quien solo gana unos 87 mil pesos al mes. "Estoy agotado y no puedo pagar hospitales caros.
Pero tengo la esperanza de ver a mi hijo completamente sano algún día", ha agregado el padre de Arya. Es probable que el niño sufra del síndrome Prader-Willi una condición genética que incluye síntomas como hambre constante, débil tono muscular, restricción del crecimiento y dificultades de aprendizaje.
Lamentablemente, se trata de una enfermedad que no tiene cura y sólo tiene un tratamiento paliativo, como poner a disposición de quienes la sufren alimentos bajos en calorías y alentarlos a hacer mucho ejercicio, todo con el fin de evitar el excesivo aumento de peso.
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